Con mi amiga casada
Es mi amiga y es casada
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Es mi amiga y es casada
Mis tetas son firmes, redondas con pezones tiesos y oscuros, la aureola pequeñita, pero son unas tetas grandes para mi altura y constitución y utilizo escotes pronunciados e incluso me pongo wonderbrá de los que las agrandan y levantan y entonces las miradas de los tíos se vuelven muy lujuriosas.
Resulta que un sábado me quedé de ver con unos amigos de la universidad, todos gays, en casa de otro, a veces nos juntábamos ahí para platicar y tomar la copa, sin sexo de por medio.
Pero no me decidía pues las fotos que me enviaban algunos no me calaban y otros ni siquiera querían enviar fotos sino que nos encontrásemos de una y no soy partidaria de ello. Había conocido hacia algunos días a un muchacho por medio de una webcam y lo cierto es que me agradó.
La tengo a un dedo de mis labios. Ya puedo notar su olor. Ese olor profundo, indescriptible. Cada vez que lo huelo intento identificarlo con algo. Pero sólo me recuerda al olor a polla. No hay nada que se le parezca.
Mi hermano se llama Juan Jesús, pero todo el mundo le llama Juje y estudia periodismo como hice yo. Achaca su poco éxito con las chicas a una cojera muy leve con la q nació por una malformación en la cadera. Puede ser cierto porque no tiene ningún desperdicio. Al igual q yo es rubio oscuro pero con el pelo corto, tenemos los mismos ojos, tiene un cuerpazo y una polla q según él mide 16 cm. pero bastante gruesa.
Cuando era más pequeña, eran muchas las veces que me despertaba mojada, con la mano en mi rajita y soñando que el pene de Julián estaba entre mis piernas. Hacia casi un año que no le había visto, y cuando llego y le vi, me puse muy caliente.
Me acerqué al ascensor, y él se acercó también a su compañero diciéndole algo cerca del oído, y en lo que esperábamos que abriera la puerta del elevador un grupo de personas y yo, cuando me percaté, el chico que me había interrogado anteriormente estaba detrás de mi.
El embarazo de su primer hijo, calmo sus ganas de sexo fuera del matrimonio, en verdad su marido le daba lo que quería y aprendió rápido esto de gozar, fallecido el padrino, no le extraño que le dejara el veinte por ciento de sus bienes.
Cansadas de morirnos de asco decidimos salir de marcha un sábado a pasarlo bien. Nosotras lo llamamos salir de caza. Nos ponemos nuestros mejores uniformes. Esos que atraen a las presas sin tener que hacer demasiado:
En el carro no pude evitar abrirle la cremallera y empecé a chupársela con ansiedad mientras él con una mano me metía los dedos en mi chocha y logré venirme al instante. Ya estando en el motel empezó a desnudarme casi al y a besarme todita.
Rápidamente trabé amistad con ella, me comento que vivía sola ya que venia de otro estado de la republica, que se había peleado con su familia y por ello trabajaba para mantenerse aparte de haberse decidido a estudiar ya que le habían ofrecido un empleo de secretaria y necesitaba aprender rápido computación.
¿Quien pone el limite entre lo real y lo imaginario? ¿Quien nos dice que lo imaginario no es más real que lo que verdaderamente vivimos?
Por una situación especial, en la empresa en que trabajo tubimos que quedarnos los cinco que trabajamos durante dos días sin dar reseso...
Un día antes del viaje, hice un contacto para que me llevara a visitar lugares gay de la ciudad. Mi calentura estaba a lo máximo, me comuniqué por teléfono con este chavo y nos quedamos de ver en cierto lugar al siguiente día.
Nunca imagine que por mi casa encontraría una maestra del sexo.
Ahora le toca a otro de sus sobrinos para el que tiene preparada una pequeña sorpresa.
Sigue la fascinación de la adúltera por su amante, quien la va conduciendo gradualmente a admitir cualquier perversión.
Cuando vi el pedazo de rabo que le colgaba en medio de las piernas, no daba crédito a lo que veían mis ojos al ver la cosa que le colgaba. Joder para el capullo del Boiro, si el cabrón medía más o menos como yo, 1,65, más o menos, y tenía una pija larguísima, joder.
Las estrellas se estremecían y temblaban al ver puntiaguda cola, su rostro sin cara, el fuego de sus ojos. Y bajo sus pies miles de seres continuaban sufriendo, sudando y soñando como cada día. Respiraba un aliento de fuego helado que no era aliento.