"Vuelve ahora y trae a tu hermana antes de que su novio venga a recogerla. Tengo más deuda que cobrar. Y esta vez no será solo con la boca."
Contestó diciendo: "Sí, vecino, no se preocupe. Mi hermana se queda esta noche conmigo. En un minuto estaremos en su apartamento,"
En pandemia, presté dinero a Diana (vecina casada, esposo postrado). No podía pagar, así que aceptó saldar la deuda con sexo oral: 50 mil por mamada. Primera vez: se arrodilló, me la chupó profundo, tragó todo y agradeció.
La más intensa que hemos escrito nunca.
De rodillas, sin prisa, con pausas que queman, suspiros que pesan y una garganta que no deja escapar ni un centímetro.
Esa en la que yo te obligo a beberte tu propia leche de mis dedos, te empujo el culo para que me folles la boca más profundo, y recordamos cu
Disfruto y me excita ver a mi esposa tener sexo con otros hombres, después que otro hombre se lo cogio, cuando el otro le saca la verga de su panocha mojada, yo meto mi lengua dentro de su majada panocha para saborear sus Sabrosos jugos de sus venidas, mamarle la panocha a mi esposa después de coger.
El deseo aumenta y el desenfreno se abre paso, nuestro ritmo cada vez más intenso y salvaje. Me encanta sentir tu mano agarrándome el pelo, lo tomas con fuerza y te entierras hasta el fondo de mi garganta, me falta el aire, pero así con la boca llena de ti no me importa respirar.
Le tocó el turno a Carla. A Jorge le costó el desenfundarla de sus vaqueros tan ajustados. Cuando por fin lo consiguió, se acercó a la entrepierna de Carla. Entre las lorzas de la barriga, la grasa acumulada en el pubis y sus muslazos anchotes, a Jorge le costó el abrirse paso para manducar...
Salimos de cena de trabajo comimos y bebimos, al noche iba bien, pero acabo mejor, en el bar de turno, los roces se subieron de tono, las cosas se calentaron, y Moni me respondió, los simples roces que les ofrecía en sus cuerpos, pasaron a toqueteos con Mónica
Él comenzó a decirme si alguna vez había probado el sexo oral, y yo le dije que no, que mi marido nunca me había pasado su boca por mis partes, ni yo quería hacérselo a él porque no me gustaba nada de su cuerpo, y además no se duchaba casi nunca.
Aquella noche Marta y Jorge estaban sentados en el portal de la mansión del licenciado Castella, al que por cierto Marta casi nunca veía, Jorge decía que no quería buscarle problemas y por eso habían mantenido su noviazgo oculto en la oficina.
Cuando me tocó el turno me hizo pasar y dijo que me desvistiera totalmente y me cubriera las partes íntimas con una toalla que tenía sobre la camilla. Me indicó ello y se retiró de la habitación para regresar una vez que yo le dijera que estaba listo.
Un día Sine se accidentó y tuvieron que enyesarle ambas piernas por lo que debía permanecer postrado en una camilla especial que le había alquilado mi prima y para pasarla mejor estaban en un lugar que tienen cerca de la casa que es bastante amplio y contaba con un gran living comedor, una cocina y un bellísimo parque atrás, junto con un baño.
Pensó que el tipo podía llegar a hacerle daño dado la situación en que se encontraba, así que por favor le pidió una vez más que la dejara ir, que no lo hiciera, que la respetara como mujer y pensara con qué cara podría mirar luego a su marido a quien quería tanto.
Con el segundo, el joven de 30, se entretuvo más tiempo (la muy pícara se dio cuenta lo que tenía entre manos, mejor dicho en la boca, y supongo que por las dimensiones se dio cuenta que yo no era, pero se la chupó por un buen rato ante la mirada molesta de su joven esposa y los celos que me estaban atacando por la situación). También respondió negativamente.
Desde que nos conocimos, parece que nos hubieran echado mal de ojo, nuestra relación era demasiado inestable, todo hay que decirlo, sin embargo, siempre hubo algo que nos mantuvo tremendamente unidos, y ese algo era lo suficientemente fuerte como para vencer todo tipo de obstáculos.
Esa era la situación que existía cuando llegó la época de efectuar los primeros cortes de energía, puesto que se pretendía evitar que los cortes afectaran demasiado la producción de las empresas, estos se llevaban a cabo en las noches, de modo que desde las 7 y hasta las 9 de cada noche estábamos condenados a vivir en penumbra.