Bajo el sol inclemente y los ruidos constantes de la construcción, empezó a crecer en mí un deseo salvaje entre el jabón, el lavadero y las miradas furtivas de cuatro albañiles. Con la casa vacía, el cuerpo limpio y la mente encendida, me entregué sin límites a una experiencia gang bang.
Luis (40) está hace 20 años con Clara (37), una mujer con cuerpo imposible pero en su interior, asexuada, fría. Luis en todo esos años intentó infructuosamente quebrar el muro anti-sexo su frustración era ya resignacion. Un compañero de su hijo, de 18 años, propone un pacto y acepta.
Última entrega de un fin de semana con Dina, la camarera del patio de comidas del shopping. Había que romper sus bloqueos y mostrarle que podía disfrutar del sexo pleno.
Después de una sesión de cine muy caliente en la que nadie vió la película pero todos salieron muy calientes de la sala y con gans de mucho más... las hermanas Isabel y Melisa, con sus amigos Sara y Marcos se fueron juntos al apartamente de Sara entre luz cálida, unas cartas muy picantes
Mientras mi esposa estaba fuera, convertí el ano de mi hija en un recipiente, la llené de crema, chocolate y fresas… la follé, la revolví y la usé hasta que el pastel estuvo listo.
Mientras llevaba a mi hija a la escuela, la lujuria nos dominó. En un estacionamiento abandonado, la follé sin piedad sobre el capó… y fue ahí, entre gemidos y lágrimas de vergüenza, que Sabrina me confesó su fantasía más retorcida…
Siguiendo sugerencias de un amigo, se hace un cambio de imagen y vamos en busca de sangre joven. Dina, una mesera del patio de comidas del shopping, es la beneficiada.
Todo comienza al crear una cuenta compartida con una ex pareja, yo no tenia más almacenamiento y al querer usar esa cuenta descubrí que ella ya me había ganado en la idea
De madrastra, a madre y ahora amante. A mi papá le queda más fácil resignarse a que ya perdió a una extraordinaria mujer, y que con su comportamiento, me allanó el camino para hacer feliz a la mujer más completa que pudo pasar por nuestra vida.
A veces el amor no llega en la forma que imaginamos. Me terminé enamorando de la mujer menos esperada: aquella que apareció sin promesas, sin planes y sin buscar ocupar un lugar en mi vida. Pero fue precisamente su manera de mirarme, de entender mis silencios y de quedarse cuando nadie más lo hacía.
Tengo 23 años y estoy casado con Luna. Siempre supe que mi pene es demasiado pequeño para satisfacerla. Desde antes de nuestra primera vez fantaseaba con verla follar con otros. Cuando lo hicimos, vi su decepción. Tras años de sexo malo, ella me confesó que extrañaba penes grandes.
Imagínate que le estás metiendo la verga mientras me estás dando a mí.
Se subió encima, se bajó las bragas y se sentó sobre mi verga. Estaba mojada. Muy mojada. Se dejó caer despacio, gimiendo cuando me sintió entrar en su vagina.