part 4
La mañana siguiente llegó con una luz grisácea filtrándose por las cortinas. Los tres seguían enredados en la cama, cuerpos pegajosos, olor a sexo todavía flotando denso en el aire. Diego fue el primero en abrir los ojos. Miró el reloj: las 7:15. Tenían que estar en el colegio a las 8:00.
—Mi
Cuando Valeria se ve acorralada por deudas imposibles y un pasado familiar lleno de secretos, no le queda más remedio que aceptar un acuerdo humillante
En este pequeño relato quiero presentarme con ustedes para iniciar con esta nueva aventura de compartir y publicar nuestras historias eróticas.
Espero sea de su agrado, y este es el primero de muchos relatos que vendrán más adelante.
Liam de la Vega y Valeria Soto son enemigos públicos en la universidad más prestigiosa del país. Él es el heredero intocable de una de las familias más poderosas. Ella, una estudiante brillante y orgullosa que apenas sobrevive con trabajos precarios.
El objetivo inicial de las relaciones de pareja es la concepción, aunque hayamos aprendido a encontrar placer en tan maravilloso acto. Sin embargo, la naturaleza no miente ni se deja engañar...
Diego seguía de rodillas detrás de Alex, con la verga aún palpitando y goteando después de haberse corrido violentamente sobre su espalda y su culo. Gruesos chorros de semen blanco corrían por la columna de Alex, bajaban entre sus nalgas y salían de su agujero recién follado, que quedaba abierto y b
Diego seguía sentado en el sofá, con la respiración entrecortada y el cuerpo temblando todavía por el orgasmo más intenso que había tenido en su vida. Su verga de 26 cm aún estaba semi-dura, palpitando entre los dedos de Alex y Marco, que la acariciaban con lentitud, exprimiendo las últimas gotas qu
Dos amigos, Alex y Marco, cada uno con 18 años de edad, una tarde después de la escula habían invitado a su mejor amigo, Diego, a pasar la noche en el departamento que compartían. Era una de esas noches calurosas de verano en la ciudad, donde el aire acondicionado apenas funcionaba y las sodas fría
Belén la mami más codiciada de la salida del colegio y yo un hombre con una vida rutinaria y aburrida. Algo casi imposible pero destino nos hizo coincidir.
No pasaron ni 5 minutos cuando tocaron a la puerta, era un hombre muy varonil, Ky lo invitó a pasar sin consultarme, se sentó a su lado en el sillón, ahí estaba él. El profesional. El juguete. No tenía nombre, no lo necesitaba.
Solo era un cuerpo alto, musculoso, de piel morena y una verga que… Dios
Vestida solo con un ajustado vestido negro y sin nada debajo, llegué temblando de nervios y excitación. Lo que comenzó con nalgadas firmes sobre su regazo pronto se convirtió en algo mucho más intenso: inmovilizada en el potro, azotada hasta que mi piel ardía, penetrada por primera vez en el ano mie
La penetró despacio, su miembro grueso llenándola por completo, estirándola en oleadas de placer. Ella gritó, gimiendo alto: “¡Sí, papá… más profundo!”.
Un señor de autobuses siendo una persona viril, teniendo mucho deseo sexual, conoce a una chica y empieza su vida sexual junto a el, es una historia 100% real, tienen sexo en el autobús, ella siempre toma esa linea de autobús y casi siempre le tocaba estar con el señor del autobús.
Una fiesta de fin de año se convierte en un hervidero de deseo. Entre miradas cómplices y roces bajo la mesa, Alondra descubre que la tentación no solo viene de fuera. Un encuentro prohibido en la azotea, bajo la complicidad de la noche, marcará el inicio de un pecado familiar inolvidable.
Cuatro militares en la sierra creen dominar a María, pero ella impone sus reglas. Entre enaguas y órdenes firmes, somete al cuartel bajo su voluntad. Les arrebata el aliento y hasta el último centavo, dejándolos derrotados pero ansiosos. En este juego de poder, los soldados obedecen y la jefa manda.
Bajo la lluvia y el aroma a incienso, Alondra no busca perdón, sino someter al joven padre Julián. En la penumbra de la sacristía, las leyes divinas se rinden ante la seda negra y un deseo que no entiende de votos. Una confesión donde la única penitencia es el placer prohibido.
Dos rejillas de baño fueron el escenario de nuestro encuentro más peligroso. Sergio y yo, separados por metros pero unidos por el morbo de un celular. Él pedía fotos de mi baby doll negro y yo ansiaba ver esa pieza de ingeniería. Un lunes convertido en nuestra oficina del pecado.
¿Quién diría que una ventana abierta sería mi mejor invitación? El Ingeniero Sergio entró a mi casa para ayudarme con una cortina, pero terminó dándome una lección de deseo que no venía en los planos. Solo una mujer como yo sabe cómo calmar la urgencia de un hombre así de imponente.
Con delicadeza logró que mi mujer le contara de su viaje a Cuba y de sus sueños por vivir en la isla y desarrollar su arte. Sintió que ella era parte de su propio mundo. La invitó a bailar y en seguida su mirada me rogó permiso.