Sexo en el metro de Madrid

Los asientos de los vagones están dispuestos en grupos de cuatro, enfrentados dos a dos con un pasillo estrecho entre cada grupo, son cómodos y acogedores. Me senté en uno de ellos, solo. La verdad es que solo había dos personas mas en el vagón, en el grupo contiguo una chica a la que veía solo de espaldas, y al otro extremo un hombre negro de proporciones gigantescas leyendo el periódico.

Jugando con los albañiles

Esto de los arreglos de la casa me ayudo pues mis padres decidieron irse de viaje con mi hermana y mi hermano por lo que yo aproveche para decirles que yo me quedaria pues si tendria mis vacaciones pero queria quedarme en mexico con mi novio, por lo que a mis padres les parecio bien pues asi no se suspendian los arreglos y yo estari a al pendiente.

Visita al despacho de abogados

Sus piernas estaban perfectamente construidas y las medias negras que llevaba, junto con sus zapatos de tacón, remataban una visión que no dejé escapar. Su blusa blanca no me permitía mayores apreciaciones pero me conformé con lo visto hasta entonces mientras nos sentábamos a cada lado de la mesa. Su cara no era de una gran belleza pero su sonrisa fresca y continua le proporcionaban sin duda un atractivo muy sensual.

Madre e hija

Ya sabía lo que vendría luego, y me dio temor: Matías me puso en cuatro y se arrodilló detrás de mí. En efecto, tenía planeado dármela por el culo. Yo era casi virgen de allí atrás, mi ex marido me lo había hecho apenas un par de veces y eso fue hace mucho tiempo.

Soy una puta

No soy una puta callejera, tengo mi lugar en un conocido hotel madrileño donde paran ejecutivos en sus viajes de negocio, el puesto me cuesta un poco de dinero y alguna que otra mamada al jefe de seguridad del hotel y el director del mismo para que me dejen trabajar sin tener problemas, pero así es la vida para ganar dinero hay que invertir.

Alice

Cuando llegamos a México, como nadie la esperaba dado lo intempestivo de su viaje, le ofrecí llevarla a su casa en mi auto que tenía estacionado precisamente en el estacionamiento de una de las Compañías para las que prestaba mis servicios, esa noche no pasó nada, la llevé a su casa y nos despedimos con un beso, yo como por casualidad en lugar de dárselo en la mejilla se lo dí en la boca y ella correspondió con calidez, quedamos de vernos en el curso de la semana

Una historia de arrebato

Para algunos hombres, como es mi caso, ver gozar a la mujer de uno con otra verga es una experiencia fuerte pero sumamente placentera, que hace crecer nuestro amor, respeto, confianza y comunión con ella. Por eso quiero contarles un episodio ocurrido hace algunos años.

Luna de miel en la mano

Comencé a bajar pronto partiendo de la unión de tus pechos y besando tu piel hasta tu vientre, allí me detuve mientras mis manos quitaban tu falda, tus piernas quedaron descubiertas ahora, y tu pubis y tu sexo tapados por tu calzón. Unos besos sobre la tela y percibir tu aroma fue lo necesario para tomarlo y deslizarlo por tus piernas quitándolo y así desnudándote completamente.

Lios de familia III

Viendo que yo aún no tengo mi orgasmo, se levanta y se hecha hacia atrás de manera de quedar de rodilla frente a mí y con mi verga a la altura de su rostro, la toma y se la traga completamente, para después empezar un sube y baja sobre mi instrumento que en pocos segundos logra el ansiado clímax, en medio de un borbotón de semen que la pilla sorprendida y le cae en el rostro y entre los senos.

Lios de familia II

Mi madre, escondida tras unos arbustos, quedó sorprendida con el tamaño de mi instrumento y la invadió una desazón que recorrió todo su cuerpo. No podía apartar la vista de ese aparato que se exhibía impúdico, lleno de venas colmadas de vitalidad, de un tamaño que la sobrecogió, en parte porque mi sexo es más grande que lo normal y en parte porque hacía muchos años que no veía uno. La curiosidad fue más fuerte en ella y en lugar de salir a enrostrarnos nuestro proceder siguió callada observando mi herramienta que se aprestaba a trabajar.

Lios de familia I

De pronto nos llegó el orgasmo casi al unísono y nos apretamos, nos hundimos uno en el otro, como queriendo fundir nuestros cuerpos, mientras nos regalábamos nuestros jugos en un intercambio de placer que agotó nuestras fuerzas. y acabamos entre besos, mordiscos y promesas de amor y deseo.

Cuñadas Amorosas I

Las dos mujeres dedicaron gran parte de la mañana a dormir y una vez que desayunaron, cerca de mediodía, Ana, que había despertado particularmente eufórica, sugirió tomarse un aperitivo antes de almorzar, el que se convirtió en más de tres, lo que motivo que Edith se pusiera tan alegre como su cuñada, tal vez por su poca costumbre de beber.

Fantasias sexuales en el matrimonio

El día que me contó esas historias yo la estaba excitando, tocándole los pezones, y diciéndole como me imaginaba que se la habían cogido de joven, a lo que ella me contesto que sí, que si se la habían cogido en la oficina en donde trabajaba, ahí, me puse a 1000, y me empecé a masturbar al mismo tiempo que ella me decía como se había dado ese primer momento.

Una pequeña sorpresa tras sus pantimedias

Mi deseo de las pantimedias sobrepasó el pudor y comencé a platicar con ella, no podía evitar ver sus piernas, ella lo notaba y no hacía nada por evitar que lo hiciera, así comenzaron los pequeños jugueteos, pasando por «accidente» mi mano por sus piernas y todo parecía que a ella le gustaba tanto como a mí, después de un par de horas hubo un descanso en el curso, entonces nos paramos, no había notado sus hermosos tacones que traía puestos, que le hacían lucir unas piernas como nunca había visto yo antes un par.

A ambos les habían dejado plantados en el restaurante y como ella se había dado cuenta que el la observaba decidió actuar

Luego lo agarro y se subió encima de mi sentándose suavemente sobre mi pené sintiendo que le entraba lo más profundo empezó a moverse rápidamente me agarraba con fuerza las manos, y moviéndose tan rico que volvió a irse le agarre sus pechos con tanta fuerza que era tanta la excitación y placer que no sentía los apretones que le daba en ese momento, aún no había descargado todo mi semen así que le dije que se me pusiera de torito.