La santafesina II

Le sonreí, por suerte no me había lavado de la primera vez, todavía tenia lubricada la vagina, el muy bestia, con su falo erecto, se largo sin ningún tipo de calentamiento y empezó a empujar , acabando en forma tan rápida, que verdaderamente, no puedo decir , si bien o mal, directamente paso.

Divina estás

Juan puso sus dos manos sobre las caderas, sobre la parte alta de las nalgas de la tita y comenzó de nuevo a moverse. Me quedé callado, sobrecogido. Tuve miedo. Lo digo sinceramente. Fueron unos minutos que se me hicieron horas.

Mi cuñada, mi difícil obsesión II

Durante la comida se sentó al lado mio y yo quede en el medio entre mi señora y mi cuñadita, esta me rozó como al pasar una de las piernas y la situación me puso al mango, podía observar las piernas bronceadas y me imaginaba esa peluda conchita empapando sus bombachas como en nuestro primer encuentro.

La vecina de arriba

Yo quite mi mano de allí y comencé a bajarle el vestido y la fui desnudando hasta poder ver sus tetas que me volvían loco, cuando lo hice comencé a pasar mi lengua desde su base hasta llegar a su pezón y cuando tocaba este notaba como se retorcía estaba realmente muy caliente y a mí me estaba poniendo igual, estuve largo rato chupando sus pezones y mientras lo hacia entre mi mano entre sus piernas acariciando su coño

Cosas de familia

Me sentí gozada y más que satisfecha, no paso más que minutos que de la contemplación y caricias pasamos al 69 su lengua me entraba apoyando en el clítoris y yo succionaba con mis labios ese hermoso y deseado miembro , hasta que acabe y acabo, nunca había hecho eso, pero todo era natural y me llamaba la atención mis ganas

Tren expreso

Él apoyaba una de sus manos en el escote de ella, presionando suavemente sobre uno de sus senos, movía sus dedos pausadamente donde seguramente estaba el pezón de ella, él conocía perfectamente su anatomía y donde debía poner las yemas de sus dedos.

Las amigas lo comparten todo

Nos colocamos de espaldas al hombre que para entonces se había incorporado y con la mano demostrando su flexibilidad se tocaba la punta de los pies, eso si sin dejar de mirar, en este caso el culo de Eva. Levantamos y doblamos la pierna, después para tensar la molla, tiramos la pierna hacia atrás mientras tensábamos la otra.

El cine, primera infidelidad a mi novio

Empezaba a estar caliente y para evitar que mi hermano viera algo puse la chaqueta encima de mis piernas. Quique, al ver lo que hacia ya no tuvo ningún tipo de reparo, su mano llega directamente a mi mojado clítoris. Aparto un poco mis bragas y sus dedos comenzaron a juguetear con mi labios vaginales, en aquel juego me corrí un par de veces.

En el coco bongo

Yo me quede observando lo que ocurría alrededor y me preguntaba cuantas veces alguien habría hecho algo parecido. Me empecé a preocupar un poco al notar que «G» tardaba más de lo normal, ya habían transcurrido algo así como 15 minutos cuando le vi venir con una sonrisa de oreja a oreja.

Mi mujer esclava I

Quería volver a probarla y en una de esas preciosas calas la deje bajar e instalarse sola. Fue cuestión de segundos para que se le pegaran varios mirones eso si ella hacía ya afán de mucha experiencia y los calentaba de mala manera, agachándose mostrando bien su culo, untando la crema bronceadora , pero no pasó de eso.

Vampiros I

El chico siguió así, acariciándole las piernas, y viendo que ella cada vez ofrecía menos resistencia fue subiendo la mano por el interior de su muslo. La chica dejó que le separara un poco las piernas, hasta que notó la mano de Philip contactando con sus bragas rosa y hundiéndolas entre sus labios vaginales.