Diario de vida VI: Soledad 1

Toda duda respecto de sus intenciones habían quedado respondidas cuando la vi a través del espejo introduciendo su mano en el interior de su falda para alcanzar su calzón y masajear frenéticamente su sexo hasta alcanzar el orgasmo, mientras yo la excitaba metiendo mi verga a la muchacha de la casa, dejando a su vista mi palo que entraba y salía de la gruta de la morena.

Doble pasión I

Bajó su cara lengüeteando por mi vientre, rodeando mi ombligo, ensalivando mis pelitos de color castaño, hasta llegar a mi vulva, a mis labios rezumantes de viscoso líquido dulce. Los mojó aún más, separó mis piernas y al mismo tiempo con sus dedos abrió mi sexo para lamer mi interior, luego mi clítoris enrojecido y macizo mientras yo gemía y apenas me aguantaba los gritos de placer que se me escapaban desde el interior de mi alma.

Le insinuó añadir un elemento más de disfrute y morbo a sus relaciones sexuales, quería hacer un trío, sería una forma más de disfrutar del sexo juntos, pero añadiendo un nuevo elemento en el juego

Yo en esos momentos era una hembra en celo, que sólo deseaba ser follada hasta no poder más, hasta que se calmara mi enorme excitación, que cada vez era mayor. La situación, el estar siendo follada por otro hombre delante de mi marido me daba un morbo increíble, y el recibir placer por todas las partes de mi cuerpo hacía que me sintiera en la gloria… Cuando Sergio por fin empezó a follarme y sentí su polla dentro de mí sentí una explosión de placer enorme.

La masajista

En cierta oportunidad en la que estábamos tirados en la cama jugando al juego que más nos gusta me dice que debía irme ya que estaba esperando a su masajista, mientras me vestía llegó la masajista… una mujer de unos 54 años, un tanto rellenita, pechos muy voluminosos y caderas bamboleantes; instantáneamente sentí deseos de tener sexo con semejante hembra.

Historia de una relación sexual IV

Tercero, esta relación que para mí fue durante los primeros años un sueño erótico echo realidad, como también para ella, pero la presión de estar constantemente mintiendo, cuidándote de cada detalle para que no te pillen, y después que me pillaron, sentir la mirada inquisidora de cada miembro de la familia y sabiendo que ya todo lo que digiera para cubrir una salida mía era claro que era para estar con ella. Esto me tiene en un nivel de nerviosismo muy elevado al nivel que me está dañando la salud.

Historia de una relación sexual III

Después nos fuimos a la cama, en ella estuvimos el resto del tiempo, permitiendo que Quique la acariciara de la cintura hacia abajo ya que yo estaba besándola y tocándole sus pechos, ella lleva su mano al pene de este y lo masturba durante un rato, excitado Quique se coloca entre sus piernas y la penetra ella no da muestras de ser penetrada solo se ve una mano suya que se posa sobre la espalda de este, la saca y la vuelve a poner, noté que a diferencia de la anterior filmación, Katy no expresó el sentir de las penetraciones de él ni de sus embates, esos quejidos que le salen del alma y que yo conozco muy bien no se sintieron

Mi sobresaliente

Pero antes que pudiera reaccionar, la Paca había metido aquello entre mis muslos y presionaba. Separé mis piernas y ella ponía una mano sobre mi vientre y separaba mis labios con los dedos, de manera que mi clítoris estaba bien visible. Su boca volvió a apoderarse de él, lamiéndolo y haciendo sentir el objeto que me penetraba a la vez que la electrizante sensación en mi botoncito.

Me deje dominar… y ¡disfrute!

Le he mamado en múltiples ocasiones la polla a mi marido, a él como a todos los hombres, yo creo, le gusta que se la chupen, nunca me ha gustado que eyaculen en mi boca y las pocas veces que lo ha hecho he tenido que salir corriendo a escupirlo todo. ¿Querrá hacerlo en mi boca?, no, no quiero, si me lo pide le diré que no, pensaba mientras comenzaba a introducir su sexo en mi boca y a subir y bajar la cabeza rítmicamente, mientras se la sujetaba con mi mano derecha.

Lo conoció aquella noche, bailaron un baile sensual en la discoteca, y sin tener tiempo a reaccionar estaban muy excitados en el baño de caballeros

Hasta que me sucedió esto, yo ya había tenido experiencias con chicos, no era una novata en el sexo, se puede decir que empecé muy pronto a interesarme por el tema (os prometo una historia sobre ello más adelante) incluso había un chico que aunque no lo consideraba como mi novio ya había estado con el varias veces.

Una chica y un chico tienen su primera y hermosa experiencia sexual en un viaje de fin de curso a Bariloche

El camino se me hizo eterno y eso que sólo estábamos a unas cuadras. Al llegar recuerdo de la calentura que tenía ni escuché el monto del viaje, sólo le tire diez pesos (diez dólares) al taxista, cerré la puerta y corrí a abrazar a Caro, empujé la puerta del hotel, me acerqué a recepción, pedí la llave de mi habitación y nos dirigimos al ascensor.

Qué primita!

Cecilia se levantó tarde esa mañana, después de una noche inquieta. Se bañó y perfumó. Se puso unas pantaletas que se ajustaban al entorno del bulto de su sexo y a las nalgas apretadas, que aun lucían suaves y frescas. Descartó el brasier pues prefería andar con los senos libres cuando estaba en casa.

Diario de Vida II: Natalie

En los días siguientes mi actividad sexual con Sofía y catalina me mantuvo muy ocupado, pero logre satisfacer a ambas plenamente, ya que mi despertar sexual había sido tan imprevisto que solo podía pensar en coger, pues no veía nada más interesante en la vida que el sexo. Y lo tenía con dos hembras como mis hermanas que no se satisfacían fácilmente, las cuales también vivían tan intensamente como yo el frenesí sexual en que nos habíamos sumergido.

Sexo lésbico con la joven vecina de enfrente

Úrsula era una chica morena, escultural, de pecho abundante, sin ser una vaca lechera, de culo hermoso, pero sin ser culona. Usaba un body ajustado que nos quitaba el hipo a todas, y a más de un marica, como os digo, se le quitaba el hipo al verla. De ojos negrísimos y expresivos, nariz griega y labios sensuales.

Las fantasías de un matrimonio por fin se hacen realidad

Todo empezó hace como dos años atrás, cuando visitando a unos amigos mi esposa y yo, luego de haber tomado unos tragos y haber bailado y reído por un buen rato, la música y el ambiente se silenció dando un tono aunque imprevisto pero muy romántico, por el cual comenzamos a hacernos caricias leves en el cuerpo y besarnos muy suavemente terminando en apasionados besos.