Síguenos ahora en Telegram!

Educación real de una esclava II

Saque la navaja y le fui quitando la capa de jabón y con ella los pelos de la parte superior de su pubis. Poco a poco todos los pelos iban desapareciendo. La dejé sin un pelo del ombligo al agujero del culo. Tras limpiarla y secarla, le di una crema y contemple el resultado. Como siempre que veo un coño recién depilado, la palabra que vino a mi mente fue apetecible, pero no pensaba darle esa satisfacción, no la iba a follar, estaba muy excitada y tenía que aprender, que el placer, la excitación, también pueden hacer sufrir.

Conviviendo con mi tía

La tía Helena se había radicado en la capital desde hacía diez años y desde entontes que no la veía. La causa de su cambio de ciudad era que ella siempre había modelado y viajaba por dicho motivo a distintas partes del país, pero luego le ofrecieron un buen contrato en una conocida agencia de modelos de la capital, por lo cual tuvo que trasladarse definitivamente a ella.

Verónica II

Llevaba puesta una blusa crema y unos pantalones no demasiado ajustados, le dije que se quitara la blusa y se quedo con un bra blanco que tapaba por completo sus grandes pechos, le dije que se acercara, dio vuelta al escritorio poniéndose frente a mi silla, su piel era morena muy clara, lisa y todavía marcada por los golpes de su esposo, comencé a pasar mis manos sobre su carne , su respiración se agito, subí las manos a su pechos y los apreté, sentí sus pezones erectos bajo las copas, baje sus tirantes y ante mis ojos

La visita

Excitados por la conversación que llevábamos nos fuimos a casa. Por el camino comencé a besarla con cualquier pretexto rozando levemente sus pezones que estaban duros y sonrosados por lo que se imaginaba por la transparencia de la blusa.

Fantasías

Ese día yo iba con un mono vaquero abierto muy escotado y debido a mis formas destacaba bastante y los chicos nos miraban, uno de ellos me lanzó un beso yo le miré lascivamente y sin apartar la vista saque el pene de mi novio de su pantalón me agaché y le di un lametón, los chicos se quedaron con los ojos como platos luego me incorporé le devolví el beso y nos fuimos.

Sumisión moral

Me llamo Helena y tengo 21 años, soy rubia (de bote), tengo los ojos verdes y unas medidas que para nada resultan espectaculares, soy gordita, bueno mas bien gorda, pero eso no es ningún problema, porque tengo una buena personalidad y no digo que me los lleve a todos de calle.

El extraño

Me levanté de mi cama, fui a la cocina, abrí la heladera, tomé una botellita de agua mineral y me acerqué a la ventana, se sentía un exquisito aroma a tierra mojada y estallo la lluvia, aquello calmaba mis ánimos tan exaltados, sentí la necesidad de salir a tomar aire fresco, cuando abrí la puerta todo ese aroma me inundó y me sentía extasiada.

Aniversario

Ella se bajo a abrir la tranquera de alambres , con un candado con cerradura de seguridad dando una imagen de un esnobismo propio de citadinos, la naturalidad que desde su infancia adquirió en años de hacerlo aún a caballo en las tranqueras de madera más ensalzaba su figura

Mónica y el Director II: De regreso en casa

Tras aquel shock inicial, Mónica trataba en su cabeza de acomodar en perspectiva todos los incidentes y posibilidades, en tanto que acomodaba en su mente la presencia de aquellas cámaras, reunidas alrededor la cama, y finalmente, temiendo lo peor, volteo a ver los brazos y rostro de su captor que no era otro sino aquel vil hombre que la había sometido apenas unos días atrás.

Nunca creí que me ocurriese

Cuando al cabo de unas semanas su novio vino al piso, me encantaría contaros que me quede prendada de el, pero la verdad es que lo único que paso es que me pareció un tío interesante y soñador como yo, y con el cual me entendería bien.

El atardecer

Una vez más me equivoque, sentada a su lado, por unos instantes seguimos al sol en su camino a la noche, el momento era propicio para hablar y creo obligatorio relatarles una vez más escuche una confesión en este caso de una compañera de viaje.