Martín llevaba casi dos años trabajando como administrativo en la recepción, justo al lado del box de enfermería y asistencia donde Rosario pasaba sus jornadas. Ella era el eje sobre el cual giraba todo su mundo, el centro de gravedad de una obsesión silenciosa que crecía con cada tic-tac del reloj.
Era una noche de esas en las que Bogotá se pone húmeda y pegajosa, como si la ciudad entera sudara deseo. Yo había decidido jugar: me puse un vestido rojo corto que apenas me cubría el culo, tacones negros de aguja, peluca rubia larga y maquillaje cargado —labios rojos brillantes, sombra oscura, pes
La noche en casa de Blanca y Sergio dejó una huella imborrable. No fue solo el sexo, por intenso y plural que fuera. Fue la sensación de haber sido iniciados en un culto secreto, donde el placer era el ritual y los cuerpos, los altares.
Pasaron seis semanas antes de que el ginecólogo diera el visto bueno para reanudar la actividad sexual. La "cuarentena" no había sido de abstinencia para nosotros; hubo masturbaciones mutuas, sexo oral cuidadoso, pero la penetración y, sobre todo, la idea de compartirla de nuevo.
La revelación del embarazo fue un terremoto dulce que reconfiguró nuestra realidad. En la fría sala de espera del ginecólogo, Esmeralda sostenía la ecografía con manos que temblaban de emoción....
Samuel y Esmeralda son una pareja cuya vida da un giro inesperado cuando ella queda embarazada. Lo que comienza como una noticia emocionante se transforma en un viaje de autodescubrimiento y placer compartido. A medida que el embarazo avanza, Esmeralda se convierte en una diosa lactante.
La noche en que todo comenzó parecía como cualquier otra salida de fin de semana, aunque en el fondo sabía que sería diferente. Esme y yo ya habías platicado de una fantasía que yo tenía, ella al principio lo dudó, pero finalmente, entusiasta por conocer cosas nuevas accedió.
Cinco soldados reventados de guerra y con las pollas hinchadas de meses sin descargar llegan a un monasterio secreto. Monjas cachondas y devotas los reciben con “caridad manual”: pajas aceitadas, dobles manos expertas, ordeñando huevos pesados y chorros brutales que salpican hábitos, caras santas y
Hola mis estimados y estimadas esta es mi primera vez compartiendo una de mis aventuras por este medio, tengo varias asi que no sera la primera vez que me lean por aqui jsjsjs.
En un grupo de amigos que se reúnen para partidos de fútbol y noches de juegos, yo siempre pongo la casa, las bebidas y cubro todos los gastos, excitándome con el fetiche de ser el sirviente invisible que adora en silencio a sus compañeros.
Un hombre entra a un burdel ubicado en el barrio rojo de Kabukicho en la ciudad de Tokio y contrata los servicios de la atractiva, astuta y complaciente prostituta Miyu para poder olerle los pies sudados y tener sexo con ella
Mientras esperaba solo en casa de nuestro amigo Ángel sentí ganas de ir al baño, así que fui, entré, oriné y mientras me lavaba las manos vi el cancel de la regadera entreabierto y colgada en la llave estaba una tanga de su mamá.
A Carla se le ocurre un plan para vengarse de esos guiris asalvajados. Coge una jarra vacía y entra en los baños de mujeres. Descarga su vejiga en la jarra. Un tercio de su capacidad queda llena de orina. Sale del servicio y le dice a la camarera, que es una buena amiga...
En el espacio de tiempo en el que Carla se quedó sola en la mesa, quedó pensativa, se le había caído el cielo encima. Entonces ideó un plan de venganza. Estaba acatarrada, tenía carraspeo. Comenzó a acumular saliva en la cavidad bucal. Carraspeó dos o tres veces, con tanto ímpetu, que...
En una palangana de agua caliente remojó sus pies unos minutos. Después se fue cortando las uñas, aprovechando que estaban blanditas. También se cortó las uñas de las manos y las depositó en el interior de la palangana. El agua estaba muy turbia ya. Recordó que debía rasurarse los sobacos.
Es la primera vez que me doy el tiempo para escribir un relato, les contaré cómo es que nació uno de mis primeros fetiches que es el gusto por los pies femeninos.
Historia real donde pude oler, lamer, hacerle el amor y llenar de semen unas las ricas chanclas rosadas de espuma de mi prima Jazmín, la hermana de mi prima Liliana.
Historia real, donde pude deleitarme por primera vez con el rico aroma y sabor de las baletas doras de mi prima Liliana, ella nunca supo que sus baletas tenian mi semen.