Álvaro llevaba tiempo fantaseando con algo distinto. No buscaba amor, ni una aventura al uso. Quería cruzar esa línea que nunca se había atrevido a pisar: estar con una pareja… como tercero, como invitado, como parte de un juego que no se olvidara.
Siendo el masoquismo una de mis más fuertes perversiones, encontré en las pinzas de madera para tender la ropa de mi padre, un delicioso instrumento de tormento. Una hija servicial es lo que diría la gente, al saber que lavé la ropa de mi padre, siendo más bien una puta colgada del tendedero.
De visita nuevamente en casa de papá, un clima húmedo y el sabor de una dulce y fresca sandía, como precursores de una tremenda cogida proveída por mi progenitor. La lujuria que envuelve al sexo en una cocina y la disposición a ser cogida fuertemente por el culo, dieron lugar a un nuevo encuentro
Todo comenzó cuando tenía 15 años como todo joven a esa edad me encantaba ver porno a todos horas, ese día me salió un vídeo de una trans metiéndose un dildo
Un Fin de Año solitario me llevó a crear a Valentina: una mujer virtual, colombiana, risueña, con ese acento paisa que me vuelve loco. Lo que empezó como una locura para sentirme acompañado terminó siendo la noche más real, más intensa y más viva que he tenido en mucho tiempo.
Una familia regresa de vacaciones cuando una tormenta los obliga a refugiarse en una casa aislada. Tres hombres brutales los capturan y comienzan a violar a Romina, la madre, ante su familia aterrorizada y paralizada por el miedo.
El hombre le sacó el consolador del culo y se lo dio. Mientras su pulgar, tomaba el lugar donde antes estuviera el consolador. Penélope gemía y pedía clemencia, sin dejar al hombre sacar ese dedo de su culo.
Una remodelación en casa, yo una chica de 21 años dulcemente sensual y cachonda, a solas con 7 albañiles en casa durante 4 días, una botella de vodka y pastillas de viagra. Fueron la receta perfecta para un “gang bang” que me dejo exhausta, satisfecha, adolorida y con el culo roto.
Un día me encontraba en mi fabrica en el área de ensamble, por flojera de ir al baño en las oficinas decidí entrar al de los empleados y cuál fue mi sorpresa al ver pegado en la puerta por dentro de uno de los cuartos de baño un recorte de revista donde aparece mi esposa.
A ella siempre le a gustado poner caliente a otros hombres estando con migo, al principio a mi me molestaba pero después de 15 años de casados me empezó a llamar la atención y calentarme
Siete meses después de haber sido desvirgada. Con mi cuerpo ardiente de lujuria, la sensualidad y erotismo que irradiaba de mi aura. Me entregué a los brazos de mi padre, cual si fuese poseída por el demonio de la lujuria, que me condujo a la realización de mi más glorioso encuentro sexual.
Han pasado algunos años y su nuevo novio no resulta ser lo que ella espera. En este nuevo relato continuo con la historia avanzada en los anteriores. Léelos juntos o por separado :)
Nos comenzamos a besar en la boca, ella respondió de forma deliciosa, mis manos la recorrían por sobre la ropa y me excité demasiado, tomó su mano y la pongo sobre el bulto que se había formado bajo mi pantalón y le digo: _Mira como me tienes, ella acaricia y aprieta mi dureza
Mi virginidad, lo más preciado que tenía, aquello que había cuidado por tanto tiempo, se convertía en un volcán a punto de hacer erupción, la morbosidad que sentía a mis 18 años por saberme desvirgada, me asechaba cada día. Un fuerte deseo que me llevo a ser desvirgada por un albañil.
Raudo el entrevistador, pasó su dedo pulgar entre los labios de Fatma para recoger esa gota y llevarla a su boca. Fatma exhaló un gemido casi imperceptible, abriendo sus ojos desmesuradamente. El fino sujetador de raso negro marcó con descaro los gruesos y largos pezones de Fatma.
No la dejé terminar y volví a descargar con fuerza sobre ella. Ahora no dijo nada, simplemente se sujetó con fuerza a mis piernas. Tres azotes más terminaron con esa tanda, mientras mi mano se introducía en su húmedo coño, pude apreciar mis dedos marcados en ese blanco culo.