Mi primera experiencia zoofilica

Como a los 5 minutos, Kaiser se bajó de mí, y cruzando su pata trasera izquierda por sobre mis nalgas, quedamos culo con culo, unidos por su pene el cual podía sentir como palpitaba en mi interior, vertiendo en cada pulsación un chorro más de su semen.

MinLi, mi esclava del oriente II

Cuando estaba totalmente limpio Linda volvió a tomar a MinLi y recostándola en el sofá abrió sus piernas y comenzó a comerla chupando sus labios y atrapando su clítoris haciéndola retorcer de gusto. Yo las observé mientras recuperaba el aliento tras tan explosivo orgasmo que me habían causado esas dos bellas mujeres.

Resignado, pero feliz II

Te gustó como me dio por el culo, ese pene si que se sientebien, pero dame el tuyo por mi vagina, me llevó hasta la cama, lapuse en cuatro y la penetré, chorreaba semen por todos sus agujeros,demás está decir que encontré su vagina tremenda y entró hasta el fondo sin ningún esfuerzo yme decía…

Un fin de semana zoofílico

Al entrar a la casa me lleve un tremendo susto al ver, al perro, se me había olvidado que estaba ahí, entonces agarre y me metí al baño me di una ducha y me senté en mi sillón favorito a ver la TV, pero en eso el perro se hecho en mis pies, y viendo una película que por cierto un poco mala, pero con algo de dosis de sexo, y con las ganas que había tenido en la tarde, me empecé a humedecer de momento vi al perro y con mi pie le empecé a sobar donde se encuentra su pene, que después de unos minutos dejo escapar una punta roja, y empezaba a crecer, entonces el perro que parecía disfrutarlo

Vuelo

Los dos esperaban con ansiedad este día en que volvían a estar juntos, después de estar un tiempo separados, gozarían haciendo el amor y disfrutarían del momento de este delicioso encuentro.

MinLi, mi esclava del oriente I

Kim tenia un porte atlético, no había terminado la secundaria y presentaba antecedentes de haber consumido drogas, MinLi tenía una figura muy femenina, con curvas pronunciadas en su cuerpo, su rostro era muy dulce y de aire tímido, había acabado la secundaria y era servicial y hogareña, según los antecedentes, y en destacado respecto a su Estado: VIRGEN. No quise pensar más y me decidí por ella.

Resignado, pero feliz I

me despertaron sus caricias en mis pechos, y de manera increíble, mi cuerpo aun quería más guerra, jorge bajó por mi espalda, hasta mi culo y lo comenzó a besar me tiendo un dedo, luego dos y hasta tres cuando me dijo ponte en cuatro patas, lo hice y comenzó a penetrar mi ano, ese que solo había sido tuyo se lo entregué a otro sin dudarlo, me penetró lentamente, su cabeza por su tamaño, me dolía pero se comenzó a mover lentamente y ya sentía sus testículos golpear mi clítoris que me desembocó en orgasmo salvaje

Mi pecado, mi amor con mi hijo I

El deseo sexual o el apetito sexual, nace con la propia vida del ser humano y la verdad sea dicha, desde que un hijo o una hija recién nacida, es amamantada por su madre, se despliega en su mente y en su vida, la primera relación sexual y nadie la cataloga de incesto.

No los represento! ¿Verdad?

Al ver esta imagen de ella, mi pene se erecto nuevamente, sin mediar palabra empecé a besar sus nalgas y la oquedad que hacían estas al unirse a su espalda, empecé a lamerle el culo, que sabor tenía, era delicioso, ella levantaba lentamente sus nalgas para ofrecerme una posición mas cómoda.

Castillo medieval

Después el reposo nos hizo conversar nuevas cosas, nuestro encuentro, experiencias anteriores; tu cuerpo se encontraba por esos días en periodo, por lo que mi pene quedo cubierto de un tono rojizo, que tu delicada y tiernamente te dedicaste a asear, tomabas mi carne y la limpiabas hasta que quedaste conforme; nos refrescamos con una bebida y así comenzamos a recuperar nuestros apetitos.

Ejercicios en el gimnasio y erección monumental

El me agarró el pene y bajo su dirección, empujé hacia arriba y con alguna dificultad, poco a poco lo fui penetrando por el culo. El orificio de su ano estaba tan caliente y apretado, que casi me vengo con sólo sentirme adentro, pero logré controlarme. Nos quedamos quietos un momento y luego empezamos un movimiento de ir y venir, de sube y baja, de mete y saca, en tanto él se masturbaba con su propia mano.

Luna de miel en la mano

Comencé a bajar pronto partiendo de la unión de tus pechos y besando tu piel hasta tu vientre, allí me detuve mientras mis manos quitaban tu falda, tus piernas quedaron descubiertas ahora, y tu pubis y tu sexo tapados por tu calzón. Unos besos sobre la tela y percibir tu aroma fue lo necesario para tomarlo y deslizarlo por tus piernas quitándolo y así desnudándote completamente.

Una cuestión delicada

Quedé destruido en la cama. No me podía mover y él me pidió el último esfuerzo. Yo ya no entendía nada ni quería nada, pero había gozado tanto que no podía dejar de hacerle un favor, aunque no podía pensar que me pediría eso. Me pidió que me ponga boca abajo y limpió toda la sangre que corría por mi culo. Me puso una crema refrescante que me hizo muy bien ya que era fría y mi culo era el mismo infierno.

Un fin de semana de camping

Me adelante unos diez minutos a la cita y me quede esperando dentro del coche, pensando que lo más probable era que nadie apareciese, cuando pasaban cinco minutos de la hora decidí dar otros cinco y marcharme solo, pero no fue necesario: A todo correr apareció por la plaza una persona enfundada en un chándal con capucha y una mochila amarilla y azul. Por su forma de correr adivine que era una mujer, que se acercó deprisa hacia donde yo estaba y empezó a mirar de un lado a otro. Me baje del coche y me acerque, acordándome que ni siquiera sabía cómo se llamaba.

Naturalmente III: Liliana

Regresamos después de la una. Tras cenar, habíamos paseado por la playa en penumbra, a la que apenas llegaba la iluminación del paseo marítimo, dejando que el agua tibia del mar acariciara nuestros pies. Habíamos estado hablando de mil cosas toda la noche; verdaderamente, Eva e Liliana estaban muy compenetradas, pero yo no me sentí excluido en ningún momento.

Profesora de gimnasio

Después le saque las bragas y tras colocar un trapo la senté sobre la mesa de la cocina y empecé a comerme su clítoris, mientras recorría con mi lengua su clítoris introduje un dedo dentro de su deliciosa vagina tras lo cual, entre gemidos y gritos de placer se corrió inundando mi boca con el dulce sabor de sus fluidos vaginales, sin detenerme seguí con mi tarea bucal y caricias, tras lo cual comencé a meter un segundo dedo, luego otro y en eso sonó su celular.