Cuando su marido le propuso hacerlo con otro hombre parecía incomodarle, pero a la hora de la verdad no pareció tan incomoda

Creí que no lo haría, porque nunca me lo mama después de metérselo, pero estaba irreconocible, lo tomo y lo mamo, como loca, estaba fuera de sí. Lo que siguió no lo podía creer, el más alto le retiro la verga de la boca, y se acomodó detraes de Andrea, ella le dijo; -no, así no. No te preocupes, si te lastimo, me dices. Le toco los labios de la vagina, que se veían empapados, le metió dos dedos, junto a la verga del otro cabrón, y Andrea se movía como loca, le tomo la mano y se la empujaba, para que entrara más.

Humillada II

Al llegar a su casa, sin decirle nada la tumbe boca abajo en el sofá y se la metí hasta el fondo, la sensación de su coño caliente y las bolas dentro me provocaba un placer infinito, pero estaba dada y yo quería algo más estrecho así que le saque las bolas chinas y le metí el consolador de un solo golpe, al momento ya tenía mi polla en su culo y ella gemía y se revolvía con rabia. Yo le decía: -Joder guarra como me pones, eres la más puta y viciosa que conozco y tu coño sucio me proporciona gran placer.

Me deje dominar… y ¡disfrute!

Le he mamado en múltiples ocasiones la polla a mi marido, a él como a todos los hombres, yo creo, le gusta que se la chupen, nunca me ha gustado que eyaculen en mi boca y las pocas veces que lo ha hecho he tenido que salir corriendo a escupirlo todo. ¿Querrá hacerlo en mi boca?, no, no quiero, si me lo pide le diré que no, pensaba mientras comenzaba a introducir su sexo en mi boca y a subir y bajar la cabeza rítmicamente, mientras se la sujetaba con mi mano derecha.

Becaria dominada

Directamente nos dirigimos a una habitación, yo todavía estaba algo amodorrada por el cercano despertar del sueño y el alcohol, de lo contrario me hubiera preguntado a mí misma que hacía con un hombre casado, de unos 50 años, en una habitación desconocida, en una casa desconocida, dejando que me tumbara en la cama, que me quitara los zapatos y que se pusiera a darme un masaje en los pies.

Mi primera vez con una señora llamada Amelia II

Me puse detrás de ella, me admire al verla así, mostrándome sus nalgas blancas, mas blancas todavía porque el calzón le dejaba marcas que indicaba que el sol jamás conocía esos rincones, le puse mi pene no sé por dónde…, ella tampoco me lo decía, de repente le apuntaba a su ano y eso no quería hacerlo…

Hans

Uno de los socios de una discoteca le hace una proposición a la mujer de uno de sus trabajadores: convertirse en su putita particular, con conocimiento y consentimiento del marido.

Me sacó las lágrimas

Un macho y una hembra amándose en la cama, dulcemente, restregando sus cuerpos y disfrutando de las penetraciones, con una pequeña pizca de dominación.

La Educación de William

Un joven aspira a casarse con una chica de buena familia que prácticamente lo ha cazado. Lo que no sabe es que se enfrentará a las mujeres de la familia, comandadas por la madre, que harán de él un esclavo obediente, juguete de todas ellas, como ya son el padre y el hijo.

La Doma I

Una chica se encapricha con un compañero de trabajo y quiere iniciar relaciones con él. Será el principio de una relación de dominación en que ella será transformada en una esclava sumisa.

Contacto sumiso

Una pareja que se anuncia en una sección de contactos se cita con una mujer para que sea sometida a sus caprichos y a cuantas humillaciones quieran hacerle.