Ahora yo disfrutaba plenamente mi relato, de modo que con placer casi morboso le conté el momento en que montada sobre Pipo había metido la cabeza de su miembro en mi haciéndolo avanzar hasta mis profundidades hirvientes mientras el se quejaba invadido de ese placer tanto tiempo esperado.
Marga es mi novia desde hace seis meses y esta imponente; de cara es preciosa y su largo pelo castaño y sus ojos verdes me vuelven loco, del resto del cuerpo mejor ni comentarlo, mide 1,68 m. y tiene un tipazo.
Cuando Laura empezó a pedir con desesperación que se la cogieran por el culo, se colocó uno de ellos y la penetró, ella sintió delicioso y comenzó a moverse rítmicamente al paso de ellos, de pronto sintió una gran presión en su orificio trasero ya ocupado, cada vez más intensa y con gran dolor, casi insoportable, y comenzó a pedir que se detuvieran, pero no estaban dispuestos a hacerle caso, ésta era la prueba final para ella y la iban a forzar a vivirla, para esto la habían preparado por tantas horas.
Diego masajeó el pene de su compañero con un gel y al instante sintió dentro suyo al hombre que tanto ansiaba, sintió la sensación de placer constante, ese orgasmo que parece interminable de un chico pasivo.
Habremos estado en esa posición unos diez minutos, el muchacho le había vaciado su leche en la concha una vez, y sin sacarla seguía cogiéndola, pero yo me estaba reservando para el plato final.
Resulta que este verano quedamos con mi novia que iría yo a pasar unos días de mis vacaciones a su casa, ya que ella como es médico de urgencias y todavía no le darían todavía sus vacaciones; o sea, que decidí ir yo.
El bajaba su lengua por mi cuello mientras me abría el vestido y sacaba mis tetas del sujetador, las apretaba con fuerza y con su lengua deleitaba mis pezones, ya tiesos y duros, apuntando firmemente hacia su boca pidiendo ser lamidos.
Ayer iba camino a casa cuando me pasaste, ibas caminando venias de tu trabajo también por la forma en que vestías, una mujer madura de unos 40 años, con una blusa beige, un saco negro y una falda negra corta, un poco arriba de la rodilla, tacones negros y altos; tienes una piernas exactamente como a mi me gustan, justamente cuando me rebasas me queda tu perfume en mi, el aroma de ti y tus piernas
Me dirigí a la parada del autobús y como era costumbre estaba especialmente abarrotada, pero tuve suerte de estar de los primeros y conseguí un buen sitio, casi al final, al lado de una ventana.
Quiero que me masturbes y te tomes toda mi leche, así que me arrodillé y me metí su verga a la boca mientras se la corría y a pesar de su edad, tenia una verga de tamaño considerable, que en ocasiones chocaba con el fondo de mi boca y me producía cierto ahogo.
Nuestra amiga Cristina nos dijo que era un chico normal, que como amante bien, pero lo sentía un poco tímido, que no se soltaba, enseguida pensé que los años le habían pesado, ella tiene 23 años, es una potra y lo debe haber exprimido.
Se levantó bruscamente, me echó boca arriba y puso su pene cerca de mi boca... yo no sé cómo entendí lo que quería... lamí su pene y lo mojé bien... él con la otra mano, sacaba más jugos de dentro mío y los untaba entre mis senos... puso su pene entre ellos y yo lo presioné cerrando mis tetas una contra otra... las cuales lo rodearon fácilmente y cubrieron una buena parte de él...
Se metió en la ducha con nosotros y lo primero que hizo fue cogerme el pene y tocarme una lujuriosa paja, con la otra mano le metió dos dedos a su madre en la cocha y después me dio un morreo en la boca que me dejo loco.
Ella se incorporó al verla y se la metió a la boca, haciendo que me corra dentro de ella mientras me la mamaba. Me miraba a los ojos mientras me chupaba la cabeza del pene, y parecía una puta cuando le chorreaba mi leche por la boca.
Como el pene no estaba del todo fuera no lo podía colocar como el de un hombre a 90 grados así que me dio la espalda y lo poco que vi fue que tomo el pene y jugo un rato con el pasando la punta por toda su vagina, ese masaje ya lo conocía ya que ella hacia lo mismo conmigo para excitar su clítoris y lubricar la punta de mi pene para la penetración
El tipo se corrió y como seguía con su erección, se lo metió entre el chocho, y se pudo de tal manera que los demás pudieran juguetear con el culo de mi mujer, y todos se lo hicieron uno a uno, mientras el seguía esforzándose por delante.
Empezó poco a poco, metiéndole sólo la punta, moviéndola en círculos, haciéndole disfrutar y sufrir a la vez, gimiendo como una gata en celo, hasta que al cabo de un rato estaba pidiéndole que se la follara ya.
Mi pequeña, mi chica, mi María, estaba siendo follada en un sándwich. Tuve que disculparme un momento e irme al servicio a hacerme la paja más monumental que jamás me había hecho. Cuando volví poco quedaba ya por contar. Hasta cuatro veces repitieron el numero. Mientras, ella repetía lo puta que era, que era una zorra barata, que la reventaran a pollazos…
No me ve los ojos por las gafas de sol, pero veo que me recorre con los suyos insistentemente. Intento parecer natural, y sin variar de postura le digo, claro!, ofreciéndole el bote de aceite.
En el patio me puse a jugar con Nico, sabía que teníamos solo unas horas para pasarlo juntos, así que lo llevé adentro de la casa, por mí lo hubiera hecho en el jardín, pero temía que alguien nos viera desde alguna casa vecina.
En cinco minutos estaba desnudo y en la ducha. Me besaba como desesperado, me decía que lo del micro le había encantado y que quería probar qué mas sabía hacer.
Al salir del baño , nos sentamos en el living a escuchar música, cuando Mario y Carla aparecieron, la cara de Carla era un muestrario de ganas de seguir (creo igual que yo), Carlos la acerco a que lo mamara y fue la primera vez que vi como una puta (como YO), chupaba el falo, el mismo que hacia minutos había mamado con tanto placer.
Parada como estaba levante la parte delantera de mi falda, dejándole ver mi chochito y el cayo de rodillas ante mi, lamiéndome la chucha mientras con sus dos grandes manos agarraba mis nalgas.
Cuando siento de nuevo la mitad del glande adentro pego, de golpe, un empujón hacia atrás y un dolor desgarrador me deja inmóvil. Tardo unos segundos en recuperarme del dolor y de mil luces de colores que inundaron mi cerebro fugazmente. Siento que la cabeza esta toda adentro. No se si palpitan mis músculos del ano o la verga que acaba de llevarse mi última virginidad... pero siento como algo pulsa dentro mío.
No lo podía creer las imágenes se hacían nudo en mi cabeza, recordaba una joven de 17 años con sus hermanas riendo como cualquiera a su edad mientras que observaba a una mujer las mas de las veces deprimida mamándole el miembro a su caballo, totalmente feliz y resuelta casi como si tuviera otra vez 17.
En las mañanas lo primero que hacia era ir a mi cuarto y acostarse a mi lado para manosearla por completo, pero no quería que la penetrara creo que por la memoria de mi padre o algo parecido, lo que me tenía como loco pues solo me permitía chupar sus tetas, besar su cuello y puntear su culo.
Continuamos besándonos con lujuria, entonces ella se enderezo y que empieza otra vez a subir y a bajar de mi pene, yo de nuevo le toque y acaricié sus senos, los cuales saltaban y se veían bien bonitos, cuando todo su cuerpo otra vez empezó a estremecerse y es que estaba empezando a tener otro orgasmo
No tuve que repetirlo, ella se abalanzó sobre mi vagina y metió su lengua en ella y yo no hice mas que gozar del momento, Berenice me besaba los senos mientras su hermana me cogía, Vianey metió uno de sus dedos en mi sexo mientras me mamaba y eso me puso de a mil, sentía que me desmayaba de tanto placer pero me dediqué a disfrutar del momento.
Mientras que la tengo estampada contra la pared, me doy cuenta que soy su único sostén en este momento glorioso. Ella no se esta sosteniendo por si misma, solo me abraza y se frota contra mi, contra mi mano, en enérgicos espasmos.
Todos estos problemas le impidieron concentrarse en su trabajo y en marzo tampoco llegó a los objetivos de venta. Sus deudas crecían al mismo tiempo que su inseguridad y su desesperación ante cada elección.
Le puse un seis sobre diez. Sé que pueden pensar que podría haberle puesto más nota. Pero no se la merecía. Después del verano Ester organizó un fuerte revuelo al denunciarme. Sus padres presentaron una querella contra mi y la Universidad. El Rectorado consiguió acallarlo todo y que desestimaran la querella.