Esto que contaré es algo que paso realmente, ya hace un tiempo pero no hace mucho... Una noche como cualquier otra, tuve que pasar por casa de mi tía a buscar unas cosas que había olvidado en su casa.
Veo el hambre y el deseo crudo en su mirada. Por un momento, me perdí en mis pensamientos. Estaba absorto en los recuerdos de como “Ella” siempre dió la imagen de ser un dulce e inocente corderito. Una niña muy tranquila y ejemplar, quien se suponía que crecería para casarse con un hombre...
Poco a poco Cielo Riveros llegó a un grado extremo de excitación. Se entreabrió su boca, pasó sus piernas sobre las espaldas de el y se asió a las mismas convulsivamente. De esta manera pudo favorecer cualquier movimiento suyo, y se deleitaba al sentir las fieras sacudidas con que el sensual sujeto
Cielo Riveros esperaba la corriente seminal. Clemente asestó uno o dos golpes cortos, pero profundos, lanzó un gemido y se quedó rígido, estremeciéndose sólo ligeramente de pies a cabeza, y a continuación salió de su yerga un tremendo chorro de semen que inundó la matriz de la jovencita.
Jorge : Puta madre que buena sale Miriam Riveros si es verdad lo que dices yo quiero partirle la concha a tu esposa pero debes estar dispuesto a que ella será mi puta, tu un cornudo y yo daré las órdenes ¿lo tomas o lo dejas ?
hasta que me apretó las nalgas con fuerza y se vino echando grandes chorros de semen dentro de mis entrañas y gritando: “¡AAAAAAHHHH, YAAAAAA, POR FIIIIN, ME VENGOOOO,AAAAAHHHHH!”
¡Lo tengo!” Él dijo y se lo comió. “¡Cariño, ya puedes salir de la mesa!.” Cuando Miriam Caballero sale de la mesa él le dice que se pare. Se acerca a ella y le jala hacia abajo sus bragas. Pone dos dedos en la vagina de haciéndola jadear y gemir. “¡Ohhhh!…¡Por favor, por favor… Dejame!”, ella rogó
El albañil retiro su verga manchada de mi sangre de mujer escarlata y se vistió apresuradamente, mientras yo permanecía tirada en el colchón, con la vagina y el ano desvirgados, manchados de sangre y mi rostro con él rímel de mis pestañas escurrido por mis lagrimas saladas. El albañil recogió unas c
Estaba muy excitado pero no me costó dormirme, supongo que los nervios me habían agotado bastante. Estaba entrando en el sueño profundo, cuando noté que mi polla se humedecía, era muy agradable y pensé que era un sueño húmedo y caliente.
El de mi boca fue el primero. Ya ni siquiera estaba agarrando mi cabeza, ya mamaba yo solita cuando sentí unos chorros en mi garganta. Me alcancé a quitar pero una parte sí me la tragué. Él lanzó un grito de placer pero no conocía esa voz. No sé cuánto tiempo después el que tenía atrás se vino en mi
Después de sobarme todo lo que quiso, comenzó a subir mi top lentamente, desesperada trataba de impedírselo pero me soltó una bofetada, siguió subiendo mi bra hasta dejarlo en mis brazos que se encontraban estirados por arriba de mi cabeza, dejando mi torso al descubierto.
– mmm que calientes se si
"Aaaaaaahhhhhhhhhh aaahhhhhhhhhhhhhh uyyyyyyyyyyyyy" gemía la chica desfalleciendo de placer el conserje la seguía embistiendo fuertemente le daba tan fuete que al chocar con sus nalgotas de la nena s hacia mucho ruido, ella estaba que chorreaba, la penetraba tan fuerte que le vino un orgasmo intens
-¡Jajaja! Deja de ser tan preocupada querida mía, simplemente estamos tomando una cervecita tras ver un buen partido de fútbol. -Oohhhh diosssss… me va a romper en dos pedazos… díganle por favor que afloje el ritmo… uffff…. -Shhhh, silencio putita, no queremos que le descubran a nuestro amigo –me di
Una pijamada refuerza nuestra amistad A medida que la noche avanzaba, el alcohol y la excitación comenzaban a tomar el control. Sofía se acercó a mí y me susurró al oído: "¿Lista para algo diferente?" Me mordí el labio y asentí. "Sí, estoy lista."
Mi suegro estuvo lamiendo mis senos un buen rato, luego dejó una mano acariciándomelos mientras con su lengua bajaba por todo mi vientre, pasando su lengua por todo, hasta llegar a mi clítoris; entonces su lengua sustituyó al dedo que jugaba ahí, el cual él metió en mi vagina que ya se encontraba mu
El pene del Padre Damián hacía tiempo que no paraba de entrar y salir del coño de Cielo Riveros. Ambos jadeaban como dos perros en celo, hasta tal punto de evadir la propia idea de que Cielo Riveros iba a dar a luz, todo era una fantasía en sus cabezas, pero eso les estaba dando morbo y placer, que