Capítulo 5

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Los día pasaron y ver los movimientos que hacía mi vecino me daba un poco de tranquilidad, de mañana lo veía abrir la tranquera de su propiedad entré las 9,00 aveces un poco más temprano otras veces más tarde, llegaba en una camioneta blanca, bajita, algo vieja cargado de cosas, se retiraba casi siempre 12,30 hora; me llevó tiempo pero valía la pena la vigilia, no quería que me descubriera en su propiedad y mucho peor aún mis padres se enterasen de lo que andaba haciendo entré el perrito 🐕 grande y yo.

De tarde, nuevamente regresaba 16:00 horas y se iba prácticamente de noche 21:00 horas y mis padres???

Mis padres dormían siesta una hora de 14 a 15 horas, estaba todo dicho, mi ansiedad por volver a ver ese perrito 🐕 grande podía más que todo lo que había hecho hasta el momento.

Habían pasado cuatro o cinco días desde aquella vez que estuve con él esta vez iba a ir con un jeans viejo y una remera ( playera) negra y unas deportivas qué ya poco usaba, mis pensamientos estaban en cómo sería si no logra reconocerme o como actuaría, hace días atrás me quiso montar como si fuese una perra, eso me encantó,lo confieso, nunca me había pasado algo así sentirme su perra.

El horario perfecto 👌era las 15 horas, salí desde casa decidido tenía 40 minutos o más para ir y ser la perra que ese perrito grande no importaba nada,sólo quería verlo, me fui por el mismo camino de la última vez, cuando estaba cerca de ese arbusto mi corazón acelerado y la ansiedad me podían más,a los pocos metros ya vi a ese perrito grande que al verme comenzó a mover la cola de un lado a otro en señal de amistad.

El arbusto me daba un poco de seguridad, pero igual miré a todos lados y cuando llegué directamente me arrodille poniéndome en cuatro ante él y me quedé quietito, sin hacer absolutamente ningún movimiento solo me quedé ahí en cuatro, se acercó y me pasó esa lengua áspera por mi cara y parte mi cuello, cómo no veía que me quería montar, me puse de cuclillas y él acercó su cuerpo grandote al mio, lo hacía como queriendo que le toqué, despacio puse la mano debajo de él y por dios algo grande estaba creciendo,era como una naranja 🍊 y su verga gruesa.

Lo apreté un poco y moví la mano hacia adelante y atrás adelante y atrás despacio varias veces y empezó a moverse como queriendo coger, me levanté y miré de nuevo hacia todos lados y él me salto a un costado de mi como queriendo que me bajase, me puse en cuatro nuevamente y ahi siiii, sus manotas se pusieron sobre mis pelvis con fuerza atrayendome hacia donde tenía su verga y noté que mi espalda era la que recibía todo, cuando se bajó de mi, me levante y me fui un poquito más lejos hasta el límite de su cadena, me puse nuevamente en cuatro pero está vez me bajé el jeans dejando mi colita al aire y prácticamente a su lengua recorrió todo mi culito.

Sentí la humedad de su lengua áspera y ancha que iba de abajo hacia arriba muchas veces y eso me daba bienestar y placer a la vez, me gustaba mucho mucho parecía que no se detendría más y de pronto creó que fue un error hacer eso porque me dio otro manotazo justo en mi cola y me rasguño me salí rápidamente y me puse de pie, me ardía la piel.

Había pasado un tiempo largo ahí en ese lugar con él, por lo que decidí regresar a casa, no quería sorpresas cuando llegué a casa otra vez fui directo al baño y me miré al espejo y tenía dos uñas bien marcadas en mi culo, prácticamente puso su sello en mi.

Guardé todo en una mochila 🎒 escolar qué tenía, no la lavé cómo aquél día ,quería conservar su olor y sus pelos en mi remera, pero sabía que debía lavar la remera (playera) al siguiente volví a las andadas con mi perrito 🐕 grande siempre la misma hora, siempre el mismo método y modo ,llegaba directamente me colocaba en cuatro, él me montaba con rudeza a veces me atrapaba con sus dos manotas y buscaba la mejor pose para meterme la verga en mi culo, otras no tantas era más suave, sentía esos embates de su verga puntiaguda sobre mi espalda y sobre mi jeans, pasaron los días, hasta que todo fue distinto, cuando llegaba y me colocaba en cuatro como una perra en celo, noté que me montaba distinto, ya no lo hacía con esa brusquedad, sino más bien con delicadeza, cómo sabiendo que la entrada de mi culito estaba ahí, no me apretaba como las otras veces solo me montaba y comenzaba a cogerme, se había vuelto muy muy práctico en éso, si bien mantenía mi jeans puesto y avece me lo bajaba, y podía sentir esa verga pasar cerca de mi culito pero no atinaba, sus movimientos de cadera eran cortitos y precisos, se ponía a la altura de mi entrada cómo buscando el orificio eso me hacía sentir más perra, más en celo, cuando se cansaba se bajaba jadeando, con la cola levantada como un macho alfa y volvía al ataque,me montaba como todo un experto.

No tardó en atinar, después de todo era lo que ambos queríamos, hubo un momento en que tanto busco ese orificio anal que lo encontró, entró la puntita, apenas la puntita, me dolió un poquito cuando la sentí entrar me hice hacia adelante y se salió.

Éso a él pareció gustarle muy mucho y estaba muy entusiasmado con su perra que levantaba la colita para que le atiné, pero pasaba mucho tiempo y debía regresar, si el dueño me encontraba en su propiedad, todo terminaría en caos.

un domingo me quedé sólo en casa, mis padres iban a ir a la ciudad, ése día a la mañana llovió y desde la ventana de mi casa miraba la tranquera de mi vecino para ver si venía en su camioneta como de costumbre, como era fin de semana a veces venía y otras veces no, esperé a que mis padres se fueran y así lo hicieron, no tardé en cambiarme de ropa, usaba el mismo jeans, la misma remera( playera) y me fui de prisa, el camino era un desastre había barro por doquier en solo 15 minutos estaba en ese arbusto con los pies embarrados, al llegar estaba dentro de su casita,solo se le veía la cabeza enorme de ese perrito grande marrón a los alrededores había pequeños hoyos de tierra que él había hecho,por suerte ahí no había barro.

En ese momento hice algo que nunca había hecho, me saqué las deportivas y el jeans, quedé de la cintura para abajo desnudito, me arrodille poniéndome en cuatro separé bien las piernas y levanté la cola como una perra alzada,cuando me montó se colocó justo en el medio de mis piernas por atrás y sin preámbulos simplemente comenzó a cogerme,cómo lo venía haciendo, buscando atinar en mi culito,era todo frenético y delicioso a la vez, mi espalda húmeda, su verga buscaba mi ano una y otra vez sin cesar,sus movimientos eran tan cortitos y precisos ,estaba tan cerquita de mi orificio que me hacía calentar mas aún, de pronto… lo sentí entrar, fue un instante, una fracción de segundos, sus dos manotas se aferraron con mucha fuerza al costado de mi cintura, HAHAHHAHAHHAHAAAAAAAAAA.

Continúa…

Naturaleza

Naturaleza IV