Un man se cogió a mi novia y a la suya!
Es la historia de una de las veces que compartí a mi novia con un amigo suyo y su novia.
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Es la historia de una de las veces que compartí a mi novia con un amigo suyo y su novia.
Salí de antro con un chavo y despues al hotel, donde me hizo fisting y discutimos. En venganza mostró mis fotos y videos con su mano dentro de mí.
Todo paso en una cama de una casa ajena sin pensarlo.
Entonces ella, sentándose sobre la tapa del váter se bajó los pantalones y me dijo que deseaba que le hiciera una buena comida de coño. A simple vista se le notaban las bragas humedecidas. Le palpé la tela y efectivamente estaban empapadas. Le bajé las bragas y...
Este Cónclave lo componen magistrados, catedráticos, nobles de rancio abolengo, burgueses con grandes desembolsos en acciones de Bolsa, etc., etc. Todos y todas ellos ultraconservadores, como no podía ser de otra forma, pues tienen todo un tinglado burocrático y de intereses de clase que conservar.
“¿Me la está comiendo un maricón?”, “¡Joder, qué vicio tenéis algunos!”, exclama el mocetón. Nerea le explica que el chico tiene espinillas, y que el esperma se lo esparce por frente y mejillas.
En clase éramos veinte alumnos. Pero cuando Julia daba sus clases posaba su mirada en mí continuamente, como si yo fuera el único alumno de la clase. Estaba claro que me estaba haciendo ojitos. Pero, ¿cómo abordarla? En el despacho de profesores era imposible pillarla sola, siempre había alguien.
De Sol a Callao por la calle Preciados dan varias vueltas, se cruzan con mascaritas de zombis, políticos y algunas más cruentas. Anouk, su chucho, de vez en cuando le lame las botas, la gente de a pie se ríe y piensa “¡Están como chotas!”.
Ernesto puso toda su ciencia en hacerle a Pepe un buen masaje por cuello, omóplatos y el resto de la espalda. Después, continuó por las nalgas amasándolas como si fueran dos panes de centeno. Siguió por los muslos y piernas hasta acabar con unos intensos masajes en las plantas de los pies.
Don Alfonso es físicamente más repugnante que su falta de ética. No supera el 1,60 m y pesará unos 120 kg. Por si fuera poco, aparte de seboso tiene una halitosis que se percibe a dos metros de distancia. Es extremadamente asqueroso. Un sexagenario que aparenta ser septuagenario.
Les contare de como hicimos mi hermana y yo para seguir teniendo relaciones.
De festival. Esta es la historia de un grupo de amigos de toda la vida en un festival de música. La historia es larga, así que espero que os guste.
Les contare de como empecé a tener relaciones con mi hermana menor.
En esta habitación, los tres ocupantes estaban aún vestidos cuando el segurata los interceptó haciendo zapping. Don Benedicto es rechoncho y lleva su habitual sotana y está sentado en una butaca. Enfrente de él, de rodillas como si estuvieran en confesión estaba el matrimonio.
La chica no daba abasto. Con alguna garganta profunda que practicó, no pudo evitar soltar buena cantidad de babas que le salieron como a presión por su boca y narices. Estas se fueron escurriendo por todo su torso, bajándole por las tetas, pezones, vientre y ombligo.
Hay una central de control ubicada en una garita (a la entrada de la finca), con 61 monitores, uno por cada habitación. Cuando se selecciona un número de una alcoba, esta se ve en una pantalla de plasma de 84 pulgadas. En esta sala como guarda de seguridad trabaja una chica de 34 años.
Hola me llamo Daniela y quiero contarles cuando fui obligada por un amigo de mi papá, esto es 100% real, esto pasó cuando estaba en primero de secundaria después de que empezara la pandemia. Todos los nombres dados aquí dados están cambiados excepto el mio.
Tras ver a mi primo coger con su novia, en nuestro viaje navideño anual me volví toda suya.
Cada vez que hacíamos el amor, Sonia sabía que tenía terminantemente prohibido quitarse los pantis. Se colocara a cuatro patas, cabalgara sobre mí o lo hiciéramos de lado, tenía que lucir sus esculpidas piernas con unos sensuales pantis de color verde o rojo.
Uno de los norteamericanos se posiciona en frente de Jaime y le ofrece su rabo largo y grueso en su boca. Jaime intenta poner en práctica el número del tragasables, de esos que solía ver de pequeño en el circo, y comienza a manducar aquella caña de chocolate. Obviamente solo le cabía la mitad.