Sexo, sexo, sexo

Sexo, sexo, sexo

El curso de ingreso a la facultad empezó en pleno calor del verano terminando con las vacaciones, las calles desiertas de una ciudad dormida, no explicaban nada de los deseos ocultos de ese curso lleno (60 personas) ni tampoco el de la profesora con sus treinta y dos años, todos chicos que terminaron el secundario la mayoría de 18 años algunos más grandes discurrían en el bar después de clases sobre sandeces, el tema en común ese día era cuerpo de Inés (la profesora), su cara aniñada , sus senos prominentes, sus nalgas redondeadas, toda una mujer para amar.

Las intenciones más obscuras quedaban ajenas de la conversación, pese a que las miradas daban muestra cabal de que se trataba.

Ella era de Buenos Aires, no parecía para nada una profesora de matemáticas, su sola imagen natural , enloquecía a los chicos, cuando Hugo subió al colectivo portando una estampa intelectual, con barba candado, físico de remero, un aplomo natural escondía los deseos carnales, no dudo de sentarse a su lado saludándola amablemente, ella le contesto enseguida reconociéndolo, «era un lindo chico,( pensaba) recordaba que ese verano lo había pasado sin goce sexual» la suerte de poder entrar en sus pensamientos, me permitía sonreír e intrigada de «ver» como llegarían a cumplir sus deseos de sexo, fue ella la que le pregunto la edad, la primer mentira pensada del dialogo entre los dos se hizo presente.

22 años, abandoné abogacía , porque no me gustaba.

Contesto Hugo, ella también lo hizo, sin recibir pregunta de el .

Tengo 27. Me parecen un grupo hermoso, todos atienden y hay muchos chicos grandes.

El avance de fue instantáneo, ya sabia su edad y si mentía era por algo, no dudo, el viaje era corto y no podía dejar las cosas así , su escote desabrochado llevaba la mirada de Hugo, ella no estaba dispuesta a dejarlo ir tampoco, le sonrío, directamente el contesto con la clásica, del amor a primera vista, que ahora no importa las diferencias de edad, lo escuchaba sabiendo que aceptaría el café a tomar al cual el la iba a invitar.

Hablaron de cómo los profesores son mal remunerados, el la llevo al tema del sexo, ella subió enseguida, divorciada hace poco sin hijos, con ganas , era su oportunidad, el estudiante viviendo de la mesada que le enviaba su padre, estaba presto, al invitarla al departamento morigeando sus dichos.

El orden era hiriente en comparación con su hábitat , en todo se veía la diferencia de edad, ambos querían pasar un buen rato , era el momento, desde su divorcio solo había salido con un profesor amigo y de esto hacía cuatro meses, el DIU ,lo mantenía , ahora era el momento de gozar.

Desnudos se notaba la diferencia de edad, el cuerpo veterano de ella igual seducía, el casi niño, mejoraba su imagen con su erecto falo, la ayudo a sentarse sobre la mesa de madera sólida lo abrazo con sus piernas y se unieron en sus ganas , en esos deseos no manifestados ante sus compañeros,

que de saber se revolcarían de envidia, ahí estaban, ella desatada de alegría por dejar en ese acto todas las ataduras, prejuicios, contenta de tomar a ese chico y gozando a pleno.

No contó las veces que recibió su semen dentro de ella, solo se dio cuenta del grado de locura desatado en su cuerpo , cuando se encontró de rodillas mamándolo (cosa que nunca había hecho antes), igual siguió hasta limpiarlo todo, ese gusto salado ese olor a hombre, la dejo entregada, en cuerpo y alma para el goce.

Se despidieron, el siguió viaje a la casa de sus padres, esa misma noche chatearon, el no dudo de pedir encontrarse el lunes, extrañaba ese falo potente, que no aflojaba y que reencarno las ganas sentidas en su juventud, del dialogo surgió el convencimiento de pasar la noche del domingo juntos..

Llego a las 22, bajo a abrirle la puerta, esa noche la cama matrimonial fue el centro , apenas lo tuvo en el departamento entregada, supo que no era amor, pero no estaba dispuesta a perder ese goce, directamente aprovecharon en la ducha a todo tipo de juegos eróticos.

En la mañana temprano le hizo el desayuno, el amante cansado la llevo a un 69 seguía con ganas y aprovechando cada segundo vistiendo sus cuerpos mientras se besaban.

Al salir del departamento una aura distinta se impuso sobre ellos, como tomando conciencia de las diferencias de edades, mantuvieron un respeto no requerido por ninguno de los dos, pero permanentemente blindando sus cuerpos, se bajo cerca del departamento que compartía con amigos, ella se fue a dar clases a otros grupos.

Fue corriendo a ver la edad de Hugo, su cara no reflejaba que es lo que haría , recordando que ella también mintió, se fue a darle clase.

Cuando los ojos de ella no se posaba sobre el, sintió celos, cuando un compañero muy pintón y verdaderamente de más años, la acompaño, sintió bronca, se fue de la ronda de los amigos mientras el tema era ella, sufría , ignorado todas las clases, pensó en ella, comprendió que supo su edad.

Al subir al colectivo del viernes, recién pudo saber que seguía el juego verla en el asiento con ese escote seductor y encontrar su cara sonriendo .

Esa noche se confesaron sus verdades (ya descubiertas) y el niño de 18 se sometió a su profesora de 32, jugando a pleno, !solo sexo!! todo sexo! , con esa pizca de «amor» que tienen las relaciones con las maduras.

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