relatos eróticos pezones

Relatos eróticos sobre pezones

40 relatos

El día que vi desnuda a mi mamá mientras se bañaba

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Experiencia real... En una ocasión mi mamá se estaba bañando y me pidio que le llevara su toalla al baño que había olvidado en su recamara, fui a su cuarto y cuando lleve la toalla de mi mamá al baño la cortina se corrio y ví desnuda de cuerpo completo a mi mamá cuando aún se estaba bañando.

Elise X

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Sentí que su coño dejaba de latir sobre mi miembro y retiré mi pene, ahora flácido, y nuestro semen goteó de su agujero húmedo mientras bajaba sus piernas a un lado y me tumbaba a su lado, acariciándole el pelo. Abrió los ojos y sus manos relajaron las sábanas.

Después de casada, no hay vuelta atrás II

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Llegué al trabajo y al entrar con esa blusita semitransparente y la minifalda la gente que estaba en la recepción, empleados y visitantes se quedaron mudos dejándome pasar, admirando a esa chaparrita piernuda que dejaba ver descaradamente sus pezones erectos a través de la blusa...

El me compartió con las tres

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Yo me encontraba de pie junto a la cama totalmente desnuda, y la rubia pequeña empezó a tocarme las tetas desde atrás con sus dos manos, mientras la morena se arrodilló y empezó a pasar su lengua por mi ombligo, bajando, bajando hasta llegar al clítoris. Me puse como nunca. Todavía no habíamos empezado y ya estaba a punto de correrme.

Cachondeando en Canarias

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Mi historia de hoy tiene que ver con un viaje reciente a Islas Canarias, estuve un rato de compras, aprovechando las rebajas de la temporada, hacía rato que no me probaba tanta ropa y verme con prendas pequeñitas me había puesto un poco caliente... así que decidí ir a la playa y admirar a las hermosas niñas que se asolean en topples...

Mi primera vez

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Mis tetas son firmes, redondas con pezones tiesos y oscuros, la aureola pequeñita, pero son unas tetas grandes para mi altura y constitución y utilizo escotes pronunciados e incluso me pongo wonderbrá de los que las agrandan y levantan y entonces las miradas de los tíos se vuelven muy lujuriosas.

Mi primera esclava II

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Entre al cuarto de baño donde llene un cubo con agua caliente, cogí dos toallas y de mi bolsa saque una navaja de afeitar y espuma, el primer paso para un buen afeitado es preparar el lugar.

El vestuario: A mi amiga Sonia siempre la tengo cuando la necesito

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Cogí la esponja, le puse un poquito de jabón y se la empecé a deslizar por los pies, por las piernas, las caderas, su culito, su espalda, su cuello, sus pechos, su ombligo hasta que al final llegue a su coño, ella entonces se apoyó en la pared y me quitó la esponja de la mano y yo sin pensármelo le acaricié sus labios con mucha suavidad, deslizando mis dedos por sus labios ayudados por el jabón que había quedado en ellos, mientras ella se acariciaba sus pechos y sus pezones, poniéndome todavía más cachonda.

Elsa y Juan II

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A partir de ese día no volvieron a dormir separados. A las amigas de Elsa les extrañaba que un chico tan guapo siguiera sin tener novia. Alguna que otra hasta admitía que pudiera ser gay. Elsa, cuando le preguntaban si ya tenía novia, siempre contestaba – Hija, no lo sé, me imagino que no, pero vete tú a saber... de todas formas la universidad no le deja mucho tiempo. Ya llegará el tiempo... - ¿Y tu, Elsa, no piensas rehacer tu vida, con lo joven y guapa que eres? – Pues no. Un día quise a un hombre que me engañó miserablemente... no me interesa nada de eso.

Elsa y Juan I

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Cuando empezó a masturbarse era siempre ella el objeto de su pensamiento. La amaba, la deseaba y curiosamente no se sentía culpable. Era un sentimiento tan puro y tan sincero que no podía ser pecaminoso. Cuando llegaba a casa la cubría de besos, acercándose progresivamente a la comisura de sus labios, hasta que ella prudentemente se separaba.

Mi vecina madurita

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Se acerco a la nevera y cuando se agachaba a coger la leche perdí los papeles y le acaricie las piernas por detrás hasta llegar a su clítoris, el cual pude tocar a través del tanga que llevaba.

Querida Venus

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Así cuando esculpas en el mármol carnal mi cuerpo, cuando tus dedos recorran las incógnitas de mi torso, y me moldees como si fuera arcilla, sentirás como nacen de tus senos las auroras, como tus pezones se agitan y se convierten en pétalos irisados, en flores nocturnas, en madreselvas.

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