Capítulo 2

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Rita II: Conociéndome

Como ya te fui contando, cada vez que mi cuerpo necesita relajarse y sentir menos el cansancio de casi todo un día en el cole, tengo que estar a solas sí o sí, encerrándome donde sea y con una frenética sesión de placer íntimo antes de hacer la tarea o de dormir me puedo sentir una chica completa y bien satisfecha.

Pero no siempre pude estar a solas para masturbarme… y en esos momentos me las arreglo para mantenerme excitada igual.

Por ejemplo, llego a casa y si tengo que ayudar a mamá con algo o en la tarea de alguno de mis hermanitos, primero les digo que voy a tomar un vaso de leche en la cocina, y mientras nadie me mira me levanto un poco la falda y tomando el elástico de la bombacha por los costados me la bajo de un tirón y la escondo en el fondo de un cajón de la mesada caminar y estar semidesnuda por casa cuando hay alguien es muy excitante si en vez de usar el uniforme, voy a mi cuarto y me cambio, también uso el pantalón de jean ajustado sin nada abajo.

Un viernes fui a gimnasia en el cole con la calza azul y sin ropita interior, pero mi amiga se dio cuenta que se me marcaba la raya entre las piernas y me tuve que tapar atándome un pulóver (y me tildó de pajera casi un mes…).

No usar corpiño también me parece divertido y caliente, pero cuando camino apurada el sube y baja de los pechos puede hacer que mi mamá o algún hermano se de cuenta, así que trato de no hacerlo.

Pero ahora te voy a contar como tanto placer y excitación acumulado por días en mi cuerpo hizo que una tarde decidiera conocerme toda… por fuera y por dentro..

Llegaron visitas un lunes a mi casa… yo tendría los 16 añitos y unos meses cuando mi tío y un primito avisaron que se quedarían por varios días en mi casa a dormir y todo. Lo peor es que mi primito es un insoportable y un molesto y mi tío quería hablar conmigo todo el tiempo… así que en la mañana me la pasaba en el cole, a la tarde tenía que atender a mi tío y tratar de estudiar algo a la noche con mi primito golpeando la puerta del cuarto todo el tiempo.

Así se me fue aumentando los calores íntimos con los días… el jueves saludaba a mis compañeros de curso con un abrazo y sentía que los quemaba… pero como sabía que las visitas se iban el viernes, cuando volviera de dos horas de gimnasia ese día me daría el placer más grande de todos.

El viernes me quedé dormida así que me tuve que bañar volando para no llegar tarde, a la hora de vestirme me puse una bombacha color rosa de nylon, guarde la calza de gimnasia en la mochila y salí corriendo.

Con mis amigas siempre hablamos de sexo aunque la mayoría de mi curso somos vírgenes, pero en el primer recreo hablábamos de meterse cosas por ambos agujeritos y que una compañera se había iniciado con un tubito de desodorante Impulse… y hablar de eso no me gustaba mucho porque no lo había hecho nunca, pero en el fondo siempre sentía ganas de que algo me entrara despacito, pero ese día era algo que necesitaba… sonó el timbre y entramos al aula, tenía una hora de Cs. Sociales con una profesora que aburre, pero como es buena le dije que me había olvidado de ir al baño y me dejó ir. En el baño no había nadie porque sonó el timbre… me metí en un cuartito, puse el pasador (una traba) y me senté a hacer pipí (tenía ganas…) pero al secarme la raya me pasaba el papel cada vez más por adentro casi sin quererlo… ya no aguantaba más, así que me di vuelta, me apoye contra la pared y con la otra mano me empecé a recorrer… como si tuviera a alguien atrás a punto de clavármela, levantaba la colita… con la mano corrí la bombacha para un costado y mis dedos empezaron masajeando los labios dibujando círculos, de a ratos me apoyaba con la cabeza para apretarme los pechos con la mano libre y por debajo de la camisa… al rato escucho que un grupito de chicas está entrando al baño… además lo que quería era penetrarme y no me di cuenta que me dejé las uñas crecidas… me daba miedo lastimarme usando los dedos, así que más caliente decidí acomodarme la ropa y volver a clase… ya llegaría el momento de placer.

Llega el mediodía y salimos del cole… con amigas compramos sándwiches, unas gaseosas y vamos a gimnasia.

Correr cinco minutos… saltar… sentía los bordes de la bombachita todos húmedos.

A propósito me pasaba la mano disimulada para secarme más, pegando los olores a mi prenda íntima…dentro de horas la disfrutaría como loca…. abdominales, cuclillas, jugamos un partido de vóley hasta que nos dejaron ir…. muchas amigas siempre dicen “llego a casa y me baño” pero yo tenía algo pendiente antes de bañarme.

Hasta la parada del bus y del bus a casa mis pasos se aceleraban al ritmo de mis nervios, entré saludando a mamá como todos los días y noté que no había visitas que molestaran… fuí a la cocina a tomar un vaso de leche y girando la vista descubrí el lubricante ideal… el aceite de cocina…. puse unos chorros en un vasito descartable de plástico y disimulando lo guardé en mi cuarto y salí a sentarme en el sofá, como si estuviera mirando la tele, pero con el cortaúñas en la mano dejé lisos y bien redonditos los tres dedos del medio de la mano derecha… avisando que “duermo un ratito, me baño y hago la tarea” fui apurada a encerrarme a disfrutar de días de tensión y deseo…

Trabé la puerta sacándome las zapatillas y las medias, me saque la remera (la que tiene el escudito del colegio) y el corpiño… agarré la almohada, la doble en dos y la puse en el medio de la cama…. el vasito con aceite lo puse a mi lado y ver ese líquido resbaloso me ponía muy nerviosa… me preguntaba si me animaría a penetrarme yo misma.

Con la respiración acelerada me bajé la calza y de lo transpirada que estaba se me pegaba a las piernas. Ya semidesnuda y solo con la bombachita me recosté en mi cama… me acosté boca abajo y con la almohada en mi pancita, levantaba la cola y separaba un poquito las piernas… me pasé la mano por la entrepierna secándome por última vez la transpiración de la concha y me saqué la prenda íntima quedando mi cuerpito indefenso…. la dejé sobre la cama y a la altura de mi cara.

Veía mi bombacha rosa, infantil, pero con los bordes húmedos de mi sudor y la zona acolchadita con una línea marcada en el centro también húmeda… pero con olor a mujer… cada vez que levantaba la colita mi cara se pegaba a mi prenda y aspirando fuerte sentía los días que me aguanté sin poder tocarme… como mis pechos estaban apoyados en la sábana, movía el cuerpo y era como masajearlos y con las manos me los acercaba a la boca y lamiéndolos me guardaba en la boquita ese sabor salado del sudor femenino… pero lo mejor estaba por venir…

Junté los tres dedos del medio de mi mano y los metí en el vasito… goteando los llevé a mi cola y las primeras gotitas caían en la raya de la cola y bajaban frías, abusándose de mi desnudez… cada vez que sentía las gotas y el placer levantaba las piernas y respiraba mas profundo… repetía esto haciendo que algunas gotas se quedaran en el agujerito de la cola pero otras entraban… otras bajaban y las sentía en la entrando en mi rayita… apoyé mis dedos en la cola y me recorría de arriba abajo… con la mano seca me separaba las nalgas mientras con la mano chorreando me hacía circulitos alrededor de ese cerrado punto oscuro… me presioné un poco el espacio de carne que hay entre la cola y la concha.. (es muy excitante) y llegué a mi zona de placer.

Con el dedo mayor apuntaba al clítoris y con los otros dos dedos me mojaba los labios y los separaba… los abría… y cuando me sentí decidida a hacerlo enfilé el dedo mayor en mi agujerito y mientras me separaba comencé a penetrarme despacito… mi dedo desaparecía entre mis piernas y sentía como se abría lugar en mi carne vírgen, el sentimiento de la primer penetración es inolvidable… una mezcla de miedo y placer… y siempre pensé que mi concha es muy chiquita para que entre algo, pero mi dedo me demostraba que me podía abrir mucho más.

Me lo saqué un poquito y volví a meterlo cada vez mas adentro hasta que descubrí mi telita… parecía viscosa… elástica y ardía de ganas de tener a alguien montado arriba rompiéndomela de una buena vez, pero sabía que no me la rompería yo sola, así que al descubrir el límite de mi cavidad, me tapé con las sábanas para sentir algo sobre la espalda y la cola como si fuera alguien y empecé a cogerme con pasión… cada vez que me sacaba el dedito sentía mi cuerpo vacío, lo necesitaba de vuelta adentro para llenar el espacio que me dejaba.

Para que no me escuchara mi mamá, con la boca cerrada gemía un “mmmm” suave y me olía la bombacha cada vez que metía aire… sentía como me partía al medio hasta que llegó mi orgasmo contenido por días, llevé mi dedo empapado a la boca y ese sabor saladito y tibio de mi propia concha me volvía loca… me lo chupé como si fuera el miembro viril de un macho…

los siguientes orgasmos llegaron en distintas posiciones, boca arriba y con las piernitas bien abiertas… como el aceite sobraba me unté un poco entre mis pechos y los pezones… y mientras una mano me sobaba las tetas la otra me hacía mujer de golpe… acabando con mi mano adentro me volví a chupar y a revolcarme bajo las sabanas toda desnudita un rato más hasta que fuí a lavarme.

Antes de salir eché desodorante de ambiente porque mi cuarto olía a sexo femenino como nunca…

para disimular me convertí en nena de nuevo, me puse un pijama con ositos y salí disparada hacia el baño a lavarme el placer desbordado que hacía que mis piernas se resbalaran entre sí… me lavé la bombacha pero antes la disfruté un poco más, un buen baño sobre todo en mis zonas más intimas me devolvió la energía que me había salido de abajo, pero el resto del día estuve distraída, pensando en como me había penetrado y hasta donde podía disfrutar manteniendo mi virginidad, en la mesa del comedor hacía la tarea mas relajada que nunca aunque con la mente entre mis piernas y como mi mamá no se daba cuenta de nada me abrazaba y me hablaba igual que cuando tenía 12, hasta el día de hoy me trata así y yo no quiero que esto cambie, por eso antes de dormir la saludo con un camisolín puesto y cuando me meto en la cama me lo saco y duermo desnudita con las caricias de la sábanas… disfruto mucho desde la primera vez hasta hoy penetrarme hasta ahí, como también lo hago frotándome la almohada como lo hacía a mis 14, pero lo que más disfruto es poder oler mis propios olores, mi sudor y mi sexo como lo hacen todas y todos pero que muchos no se animan a contarlo.

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