Amo a mi esposo, no lo había dudado ni un instante. Hasta ahora. Nadie podría imaginarse, que la picadura de un insecto fuera el pretexto para que mi hermano revelara la perra que hay en mí. Y me duele, pero me gusta más de lo que yo quisiera...
José y Yaneth, consumidos por el deseo, sucumben a una pasión prohibida durante una tormenta eléctrica. Mientras sus cuerpos se entrelazan en un acto de lujuria, se ven obligados a confrontar la intensidad de sus sentimientos.
El pacto era tocar tan solo las tetazas de Clarita, pero Carlos necesita más y quiere llegar a un acuerdo con su hermano. Manu quiere seguir morboseando con ella y lo tiene claro.
Mi hermanita se lo monta con su novio en un parque y por la tarde, al regresar a casa, mi madre entra en mi habitación y la meto mano de forma descarada.
Mi hermana me cuenta que la enseñaron un vídeo en el que vio a mi madre gimiendo y pidiendo rabo como loca a un desconocido. Al final no es tan angelical como parece y su pasado oscuro me deja confundido.
La luz del baño se enciende y saltó de la cama para ver quién está dentro, lo que me encuentro es impresionante, mi madre se mira en el espejo sofocada y comienza a acariciarse
Mi hermanita me despierta y me lleva a su habitación, al otro lado de la pared se oye a mis padres follando y a mi madre diciendo “Métemela por el culo”
La luz del baño se enciende y saltó de la cama para ver quién está dentro, veo a mi madre que se mira en el espejo sofocada y una cosa lleva a la otra.
Mi madre está un poco bebida y mi hermana me pide ayuda para llevarla al baño, allí sube su falda, baja la braguita que lleva puesta y me incita a tocar su sexo.
Bailo con mi madre en la cocina y ella se contonea meciendo el trasero mientras yo empujo las caderas con disimulo restregando mi verga contra su culo.