¿Qué harías tú si un buen día te enviara una foto una chica a la que apenas conoces, sabiendo que tiene novio, tumbada en el sofá con una expresión y postura insinuantes y un cuerpo que quita el hipo?
A qué hombre no le gusta escuchar que una hembra pida la verga con gran excitación e incluso necesidad, porque no me negarán que hay mujeres que necesitan ser cogidas.
Un dia me dijo, sabes amor, ya no aguanto más te necesito, quiero que me hagas el amor, yo le dije, pero tu esposo no se va de viaje, ella me dijo, lo sé, pero puede ser mañana, él entra a su trabajo a las dos, va a venir aca a las cinco por unas cosas y se va a una sucursal en otra ciudad a entrega
Las hermanas de mi mujer son dos preciosidades, como ella. Una es castaña, un poco más baja que mi mujer; unos pechos de locura, con unos pezones muy marcados, y una aureola oscura y grande (sus pechos los he visto en fotos que tiene amamantando a su hijo, y los pechos de una mujer lactante me ponen más cachondo todavía).
Era una pena, me dijo, que no hubiese podido ir con él, hubiésemos pasado una semana de lujuria y pasión como pocas. Y que tenía ganas de volver a tenerme, de acariciar y lamer todo mi cuerpo.
Tu manera de susurrarme, la profundidad de tu voz, su timbre, tan sugerente, tan cálida y sensual, tremendamente varonil, tanto que hasta leyéndome el más inocente de los cuentos tu voz conseguiría excitarme.
Cuando era más pequeña, eran muchas las veces que me despertaba mojada, con la mano en mi rajita y soñando que el pene de Julián estaba entre mis piernas. Hacia casi un año que no le había visto, y cuando llego y le vi, me puse muy caliente.
Esta experiencia ocurrió estando solo con mi tía. Yo buscaba a mis primos pero habían salido a una fiesta y ella estaba sola, viendo una película, ella me pidió que me quedara ya que se sentía sola y me recosté junto a ella en su cama.
Todo comenzó hace unos 6 meses, yo tengo 19 años soy un chico normal, pero que no había tenido mucha suerte con las chicas, soy moreno, alto un tío normal, en mi familia somos mis padres mi hermano pequeño y yo, mi madre se llama María tiene 42 años y es un monumento, rubia, 1,65, unos pechos grandes y que todavía se sostienen solos y un culo increíble.
Todo empezó a principios de Junio, el verano no terminaba de entrar y aunque las temperaturas no llegaban de subir el periodo estival ya se hacia notar en el ambiente.
Me había levantado de la cama a medianoche con ganas de ir al lavabo, mientras me incorporaba intentaba no despertar a María, que permanecía en un sueño profundo, con su cuerpo esbelto palidecido por los rallos de la luna, semidesnuda.
La medio empujé hasta su cuarto para que recapacitara durante los 10 minutos de ultimátum que le había dado, y de camino que yo pudiera tener esos mismos minutos para saber lo que estaba haciendo.
Llevaba puesta una blusa crema y unos pantalones no demasiado ajustados, le dije que se quitara la blusa y se quedo con un bra blanco que tapaba por completo sus grandes pechos, le dije que se acercara, dio vuelta al escritorio poniéndose frente a mi silla, su piel era morena muy clara, lisa y todavía marcada por los golpes de su esposo, comencé a pasar mis manos sobre su carne , su respiración se agito, subí las manos a su pechos y los apreté, sentí sus pezones erectos bajo las copas, baje sus tirantes y ante mis ojos
Al llegar el viernes al estar en mi oficina haciendo unas capturas, me sobresalte al verla parada justo enfrente de mi y todo lo que nos separaba era la ventana, como un resorte salte de la silla donde estaba y abrí la puerta para que ella pasara; al entrar me pregunto ¿qué por que no había ido en esa semana a su oficina?
Cogí la esponja, le puse un poquito de jabón y se la empecé a deslizar por los pies, por las piernas, las caderas, su culito, su espalda, su cuello, sus pechos, su ombligo hasta que al final llegue a su coño, ella entonces se apoyó en la pared y me quitó la esponja de la mano y yo sin pensármelo le acaricié sus labios con mucha suavidad, deslizando mis dedos por sus labios ayudados por el jabón que había quedado en ellos, mientras ella se acariciaba sus pechos y sus pezones, poniéndome todavía más cachonda.
Creo que ella se sentía apurada al notar mi erección bajo el bañador. Me la jugué a una carta desde el principio porque estaba muy excitado y le pregunté si quería tomarse una copa conmigo. Sus excusas las fui echando abajo y conseguí que se pusiera su pareo y me acompañara al coche.
Me despedí de los niños y me fui hacia la puerta ella me siguió y me abordo ya casi afuera diciéndome que era secreto yo le dije que no habría problema que me encantaba ahh y que le había dejado su postre en el baño encima del deposito de la taza ella sonrió y me dio un beso en la mejilla diciéndome gracias.
Ella me confeso después que nunca se lo habían hecho, ella se agitaba y gemía pidiéndome más, subí mis manos hacia sus pechos y se los acaricie, esto fue suficiente, para que llegara con un fuerte grito, la solté y la tome por las caderas girándola para colocar su sexo frente mi cara, nos chupamos mutuamente hasta llegar juntos.
Supe que había conseguido mi propósito cuando pasé por delante de la portería y en efecto el portero no me quitó ojo además llevaba un tanga lo cual hacía que se notase un poco por lo ajustado del mono. En la puerta de mi casa estaban mis amigas, nos subimos al coche y salimos a quemar la noche.
Grande fue mi sorpresa cuando note que esta chica no tenia ningún pudor y más allá de cerrar las piernas ante mi presencia me dejo ver su tanguita blanca. Yo no me di cuanta que ella me estaba mirando porque me quede embobado y en eso me pregunta muy sensualmente si había visto el cable que se había desconectado, encuentro el cable lo conecto, y salgo de debajo del escritorio, cuando me estoy despidiendo para retirarme me pregunta
Esa tarde él estaba con su novia en su habitación, mientras, yo leía en mi cuarto, podía oírles un poco, Cesar le pedía tener relaciones, pero ella le decía que no, que se tenia que ir, oía a mi hermano excitado y frustrado, pero ella no cedía y al final mi hermano se quedó con las ganas pues ella se fue, oí como la acompañaba hacia la puerta, y entonces pensé que esa sería mi oportunidad, mi hermano estaba caliente