Cuando mi prima duerme II: Manoseándola Descaradamente
Mis primos se comienzan a quedar a dormir en mi casa para jugar videojuegos, pero cuando desperté sexualmente, todo cambió.
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Relatos eróticos sobre culo
Mis primos se comienzan a quedar a dormir en mi casa para jugar videojuegos, pero cuando desperté sexualmente, todo cambió.
Seguimos conociéndonos piel a piel, cuerpo a cuerpo, pija a culo.
Cuando Carli las vio, su corazón se aceleró, pues ambas lucían espectaculares, cada una con su estilo particular, pero con el que ambas resaltaban...
Tras el baño nudista un nuevo día amanece con nuevas experiencias.
Mi pareja, cuando esta cachonda y quiere marcha, se pone como ella llama las zapatillas de la abuela y yo al verlas, ya se que me va a pasar, me va a dar un palizón y ponerme el culo rojo como un tomate, después nos iremos a la cama a gozar ambos hasta la extenuación.
Mi hijo me llevó de vacaciones y tuvimos nuestra primera relación sexual.
Lo primero fue darnos un largo y sentido abrazo, sentir sus tetas presionando mi pecho me erizo la piel. Te extrañe le dije mientras la besaba en la mejilla, sus manos me tomaron de la nuca y me miró detenidamente a los ojos, en lo profundo de su mirada sentí que lo que estaba por pasar...
Una de las mejores obras que me han realizado, de las muchas que hicimos en la casa, con sorpresa y placer.
Os queríamos contar lo que hicimos esta última Nochevieja. Pero, para empezar por el principio, os diré que somos una pareja joven (Laura 25, y yo –Lucas- 30) que vivimos juntos desde hace poco más de un año en una gran ciudad española.
Luis la tomó entre sus labios. La sensación fue magnífica. La vista de aquel maduro hombretón hincado entre mis piernas y chupándome el pito era fenomenal. Noté que efectivamente no tenía experiencia.
La sensación de poder, de dominar, de tener el absoluto poder sobre una mujer es una sensación que la mayoría de los hombres sentimos como una de nuestras grandes fantasías, pero ¿y si fuese al revés? Ser el dominado.
Como un viaje de trabajo termina en algo más divertido.
A veces los placeres han de llegar por sorpresa. Un policía aprende la lección por parte de un fuerte obrero.
Hoy tenia unas ganas locas de carne, de un pene, o lo que fuera que me penetrara desesperadamente, y como no tenía ninguna cita previa, y soy una mujer muy ardiente, me metí en el sex shop casi a la hora del cierre.
Estaba lloviendo. Era madrugada y estaba lloviendo. Lo sabía por el rumor que hacían los coches al levantar cortinas de agua del asfalto. Por la luz mortecina de la calle que penetraba por la ventana. Estaba enmedio de ese estado semiinconsciente, entre la vela y el sueño, en el qual una no sabe a ciencia cierta si está soñando o no. La imagen de su cabeza acotada no cejaba de torturarme, sin saber si lo que había vivido unos días antes era real o no.
Cuando se harta de follarme, ayudado por su padre, me la mete hasta la garganta y allí eyacula. No me deja ni tirar ni tragar el semen, sino que con la boca llena, pasamos al salón y allí me folla él desesperadamente.
Todo empezó una tarde de Noviembre cuando me encontraba solo en mi casa, estaba aburrido y no tenía ninguna cita con mujeres esa tarde y tenía ganas de salir a divertirme, el problema era que mis amigos ya habían quedado pero tuve la suerte de que en ese instante recibí una llamada de una mujer la cual me dijo que leyó uno de mis relatos y que quería que la satisficiera sexualmente a cambio de dinero.
Comencé por frotar mi pene en el clítoris de Jane que estaba tumbada en la cama. Luego me follé a la rubia directamente, apoyando mis fuertes brazos a ambos lados. Lo hacía sin condón. Siempre me arriesgo y creo que las mujeres con las que me acuesto ya han tomado las debidas precauciones.
La cena fue maravillosa y ella era encantadora. Todo maravilloso hasta que me dijo algo al oído. Posiblemente a causa de la bebida. Me dijo que era una transexual. "Soy una mujer con pene pero no la tengo muy grande. Mide sólo 13 centímetros en erección".
Empecé a recibir algunas comunicaciones un poco más asiduas de lo normal y allí fue cuando se me encendió la lamparita de si esos llamados eran por problema verdaderos o solo para que hablaramos, ya que nuestras charlas poco tenían que ver con los problemas técnicos que yo debía resolver.