aunque me duela reconocerlo , la carne es más fuerte que yo ,siento que si vivo lo mismo que Mayra tal vez mi deseo sexual regrese y pueda salvar mi matrimonio.
- lo que quiero es verte penetrando a mi marido,
El hospital estaba más caótico de lo normal, pero para mí era un refugio. Entre estetoscopios, historias clínicas y el olor a antiséptico, lograba por unos minutos anestesiar la imagen de Celeste de rodillas en ese galpón. Había decidido enterrar todo, convencerme a mí mismo de que fue una apuesta e
Un chico de ciudad emprende un viaje de relajación y descanso a su pueblo y allí descarga todo tipo de tensiones gracias a persona o personas muy allegadas a el
La noche comienza bajo el parpadeo de luces neón y el latido industrial de un club clandestino. Allí, una mujer enfundada en un catsuit de cuero negro con aberturas estratégicas se convierte en el centro de un ritual de exhibición y deseo. Lo que empieza como un juego de miradas se transforma rápida
El “semen como firma”: la madre se queda con la mano “manchada” de leche, la lleva a su cuarto y se masturba “imaginando la polla gorda de mi hijo abriéndose paso en mí”. El acto no es solo sexo; es un contrato tácito: ella lo ordeña, él la nombra, y ambos firman con líquido la nueva relación.
Marta se infiltra en el coro parroquial con un objetivo carnal: cazar al mismo hombre que su amiga Liz desea. Un juego de apariencias y pecado en San Roque.
Pude hacer realidad mis fantasias sexuales ocultas, con una transexual hermosa. Una noche nos fuimos al hotel y me entregue para que me penetre. la transexual me hizo muy feliz cundo me cogió en varias pose.
Me acerque lentamente a ella y bese sus labios, mientras la tomaba con mis manos de la cintura...
El beso duro unos 10 segundos aproximadamente...
Puse mi mano en su pierna y comence a subirla lentamente en dirección a su mini falda... Ella comenzo a sonrojarse...
El uso del uniforme de enfermera como contraste: la “sanadora” termina siendo la “putita del sótano”. La frase final —“avergonzada de que ya estuviera contando las horas”— convierte la humillación en necesidad; la vergüenza se vuelve adicción.
Hola les cuento primero tenia 48 años me junte muy joven pues salí embarazada ahora estoy llenita unas tetas grandes caídas por la edad pezones cafés clarito y gordo antes eran rositas tengo un rollito por panza y unas piernas gruesas un culote que ya no está tan firme de joven
Mientras yacía boca abajo con las nalgas y espaldas llenas de semen, disfrutaba recordando el momento tan excitante que había disfrutado. Entendí que me encantaba mamar verga y ser penetrado.
Yo tenía la fantasía de ver a mi esposa sometida por un perro... y por suerte una noche de mucho vino, mi fantasía finalmente se hizo realidad... y ahora es ella la que quiere más y más...
Tengo una silueta marcada por curvas suaves: piernas torneadas, caderas amplias y un trasero generoso que no pasa desapercibido ni siquiera para mí. Soy muy blanco, de piel clara y tersa, porque desde niño aprendí a cuidarla. Mis pies, pequeños —talla 36—, delicados y bien formados.
Recogiendo a mi hijastra de un antro por la madrugada, ella venía toda ebria y algo tomada, ella vestía de forma muy sexy y a mi me gano la tentación por su escultural cuerpo y como venia vestida...