Últimos relatos xxx:

Luisin II

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Yo tenía una cita con Marina, una culonita sabrosa que le gusta con sus enormes tetas satisfacer hasta la locura al igual que con su exquisita comida es Chef, de un restaurante muy lujoso y cocina y culea de maravilla, me vestí y después que besar a Luis y decirle que le llamaría, partí como un loco a ver a esa hembra.

La primera vez con lencería

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Mientras tenía esas fantasías, fui entablando una amistad con él, como era profesor de guitarra encontré la excusa perfecta. Iba a su casa casi todos los días con el pretexto de tocar algo, escuchar música o ver vídeos.

La mujer del bus

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No pude evitar una erección, mis jeans, ya ajustados por la moda, casi explotaban ella subió su mano lentamente y siguió apoyada en mi hombro, dándome un concierto de respiración.

Culeando con mi tía

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Cuando termine de hacerme la paja, me lave y salí del baño, ella estaba de nuevo en su cuarto viendo la televisión, entonces yo la vi y seguí hacia la cocina, ella me llamo y me dijo que si no pensaba seguir viendo la televisión con ella, y yo le dije que si, pero que iba a buscar una cosa, pero en realidad lo que quería era irme para ocultar el bulto que se había formado en mi pantalón a raíz de esa visión que había tenido, es que era increíble la mujer que mas deseaba, en braguitas, acostada en la cama y conmigo, eso era demasiado.

Mi madura vecina

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En lo que terminó la reunión se paro todo el mundo y yo estaba tan excitado que no me podía parar me quede sentado y ella se me acercó y me dijo en el oído que era un mirón y que le había encantado, que se imaginaba lo que yo iba a hacer esa noche.

Alta sociedad I: Las amigas de mi prima

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Me retuvo un rato, humillándome obligándome a bajar la cabeza. Regañándome por un robo que no había hecho. Me parecía que estaba chalada. Pero a mí me excitaba. De vez en cuando, se pasaba por detrás de mí y me pegaba un cachete en el culo.

El que estudia triunfa

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Pero ese abrazo produjo un efecto raro en mí ya que por primera vez en mi vida sentí eso que llaman deseo, al sentir mi pene semidescubierto tan pegado al cuerpo de una mujer que se sentía más con esos jeans ajustadísimos.

Marta I

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Yo era un profesor relativamente veterano: llevaba 16 años dando clases de Química, y había desempeñado cargos directivos en el centro, siendo una persona respetada por padres, alumnos y profesores.
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