-Daniela. -¡¡¡Gracias!!!, lo necesitaba —hasta se le saltaron las lágrimas— gracias…
-Bésame ESCLAVA…
Mientras la hacía botar en mi polla, me iba dirigiendo a la mazmorra de mi despacho, no dejó de besarme…
Así terminó el último capítulo…
Cuatro momentos de sexo duro con mi compañera de trabajo: en la playa nudista, en el trabajo a solas, en el mismo sitio pero un trío con un hombre de color y en otra sala de equipos, en un trío con otra mujer.
mi Mama es una actriz SexMex,al abrir y cerrar archivos guardados y de mi trabajo de la escuela, abri una carpeta por equivocación que se llamaba “casting sexmex” ohh sorpresa!!!!
El arquitecto observa cómo su esposa es acosada por sus jefes en la obra. La excitación de verla ser tocada y deseada confirma su fantasía, preparándola a ella y su matrimonio para un futuro de sumisión y compartimiento.
La única que se dio cuenta fue Maca, que cogiendo con fuerza a María, que dándose cuenta en ese momento ella también, sonriendo se tumbó del todo, en el cuerpo sudoroso de Maca, dejando su culo totalmente expuesto… -María. -¡¡¡Fuerte!!!... Así terminó el último capítulo…
En esta fiesta a la que asistía con cierta frecuencia con macho Top que conocí allí mismo un tiempo atrás. Pero en esta oportunidad, luego de una rica sesión con este amigo, me singó la pinga más grande que hasta ahora me he metido
Una experiencia inolvidable la que viví aquella noche, en la que seduje a seis albañiles para que me cogieran brutalmente hasta cansarse, rompiéndome el culo en la bodega de una empresa constructora, poseída por una lujuria insaciable que me llevó a coger sin límites con dos taxistas de regreso.
Sería un placer para mi poder comerme esos turgentes pechos
¿Estás seguro muchacho? ¿No será mucho arroz para poco pollo?
Puede comprobarlo usted misma.
Ella hacía todo lo posible por resaltarlos y ahí, con el calor de prácticamente todo el año, la labor era fácil. Desprenderse del sujetador y dejar sus pechos completamente libres sería una gran apuesta. Después el tiempo y la excitación harían resaltar esa parte de su anatomía, que muchos y muchas
Soy bajito, apenas un 1.50 cm, y peso 60 kilos. Pero mi cuerpo nunca se ajustó del todo a lo que se espera de un hombre: mi silueta es femenina: piernas torneadas, caderas generosas, mi trasero voluminoso.
Un esposo se excita con miradas ajenas hacia su esposa, descubre su egoísmo posesivo y lo transforma en morbo: el deseo se vuelve violento, exhibicionista y oscuro, mezclando orgullo, culpa y fantasías de ser observados.
Como todos los domingos, salí con mi madre a comprar víveres. Caminábamos juntas como si fuéramos dos mujeres, madre e hija —bueno, ella no sospecha nada—. Y ahí estaba él.