Isabella anhela algo que Santiago no le da, buscando un escape en secretos digitales. La llegada de Mateo, un socio turbio, sacude la aparente perfección de los Giraldo Abad.
Lourdes ideó una sesión peculiar de sadomaso. Ata a la pared a sus clientes, a unas argollas, totalmente desnudos. Ella se dedica a darles patadas en su entrepierna. Primero descalza y luego cambiándose de calzado, desde el más suave (como unas alpargatas), hasta el más rudo (como zapatones).
Ella, bajando la cremallera sacó del interior mi rabo a tomar el fresco, comenzó a machacarlo, con garra, hasta ponérmelo bien enhiesto. Cubrió mi entrepierna con su abrigo por si alguien asomaba por el pasillo, y sin perder el ritmo del machaque me iba lamiendo el cuello, sacando brillo.
Cuando sucedió esta historia teníamos unos 40 años, quince de casados y dos hijos aún pequeños. Se trata del encuentro con dos hombres que cogieron a mi esposa frente a mí.
El pelirrojo se coloca bajo palio y va lamiendo todo lo que se le pone a tiro. Cuando algún rabo se sale, el chaval le pega unos cuantos chupetones y lo vuelve a incrustar en su agujero correspondiente. Los chavales sudaban lo suyo dándole fuelle fuerte a la chica.
Sonia le trabaja orejas, cuello, pezones y ombligo, yo me centro en pantorrillas, muslos, ojete y almeja; sus caldos mendigo. Ya le llega la flojera, el cuerpo se le estremece, le tiembla, apoya sus cachas sobre mi cara y de caldos viscosos la siembra.
Cuando el ascensor se paraba en una planta, nos separábamos y guardábamos la compostura. A veces entraba alguien que la conocía. Se saludaban y tenían una pequeña charla. Otras veces entraba gente desconocida, visitas de pacientes, y le hacían una reverencia y le besaban la mano.
Todo el personal sanitario fue muy atento conmigo, pero desde el primer día de mi ingreso noté que una enfermera ponía mucho interés en mí. Para ella había sido un flechazo, amor a primera vista. El hecho de enterarse de que yo tenía pareja, no le hizo desistir de su actitud insinuante.
Un grupo de chicas mete sus pies en una tinaja llena de agua caliente. Se cortan las uñas de los pies, cuando comienzan a ablandar. Con una lima se van deshaciendo de las pieles muertas de los talones. También aprovechan para cortase las uñas de las manos. Todo ello lo echan en la tinaja.
Este relato no es parte de ninguna serie, solo es una pequeña continuación. Algun@s lector@s me pidieron una segunda parte y aquí está. La pareja se iba acercando cada vez más a donde estaban Alberto y Harry. Al ritmo de la música iban acortando la distancia. Cuando estuvieron relativamente cerca...
Hasta que un día nos vio otro vecino más mayor, no nos dimos cuenta de que se acercaba y no sabíamos exactamente lo que llegó a ver, pero cuando me di cuenta de que Jose estaba mirando fijamente hacia nosotros, era tarde porque tenía la polla de Antonio en la boca.
No pude evitar mojar las bragas cuando me hablaste de Jack, tu chulo. ¿Le queda mucho para salir de prisión? Si le queda mucha condena, intenta agenciarme un vis a vis con él. Sabes que me pierden los malotes. Cuando estéis los dos fuera podríamos montar un trío. Tú harías de mamporrero.
Hace cuatro días, uno de los carceleros me petó con tal fuerza la garganta con su enorme tranca, que me hizo saltar un empaste dental. Me estoy convirtiendo en todo un experto en la especialidad de tragasables. Cuando nos veamos fuera tendremos que hacer alguna competición, a ver quién es más puta.
Hola, muy buenas. Me presento: soy Yan, un chico normal tirando a feo. Mis historias son reales y ciertas; aunque soy feo, soy simpático, respetuoso y sé escuchar a las personas. De ahí vienen mis victorias, creo yo, o es por pena; nunca lo sabré, ja, ja, ja.
Una a una se fueron meando en los dos, según les pillara más cerca. Para extrañeza de todos ambos casi a la vez y sin permiso se corrieron. Hizo reír a Noe, pero lo disimuló, porque poniendo cara de enfadada…
Así terminó el último capítulo…
El miembro de Lautaro andará por los 23 cm de largo. Mucho rabo para hacer un Garganta Profunda, aunque las chicas le ponen empeño. La polla y testículos de Lautaro brillan como la cera de babeados que le están quedando.
Ella era desplazada y la beca que le otorgaban no le llegaba ni para satisfacer la mitad de lo que necesitaba para vivir con ciertas comodidades. Así que, decidió ejercer la prostitución de forma ocasional. Esther al ver que yo era un trotamundos y que no era natural de aquellas tierras...
En una de las excursiones que hacíamos para recoger setas y otros comestibles, Catherine tropezó, y si no es por mí que la sujeto por la cintura, se hubiera roto la crisma contra el suelo empedrado. Yo, aprovechando la ocasión, le apreté bien de la cintura y le magreé un poco el bajo vientre.
Dejar que te rompiera el culo sería el Quinto, mi mujer disfruta viendo cuán te la hinco. Luego ella con un dildo haría el gesto, de ser un macho cabrío y te endiña el Sexto.
Juan, una tarde de las que reservábamos para nuestras divagaciones filosóficas, de repente, cambió de tema para hacerme partícipe de sus malas impresiones respecto al nuevo sacerdote. Los tres meses que don Antonio llevaba en la parroquia le estaban dejando a Juan una sensación de fuerte decepción.
Te ponen los machos bien musculados; con pollas acordes al resto del cuerpo; fibrosas y largas. Bribona, ¡qué almuerzo!; les lames los huevos, también sus muslazos.