Mi marido me llevó a ponerle los cuernos y me gustó. En la cama con mi marido, él suele calentarse si yo le digo que algún hombre me estuvo mirando o me insinuó algo, aunque todo esto era, en su momento, sólo una fantasía para excitarlo.
Ocurrió en los meses de verano cuando tenía dieciocho años, comenzó a darme fiebres, estirar los huesos y aflorar pelo negro en mis axilas y mi pubis, pero lo sorprendente fue el pene, de unos doce centímetros paso a casi veinte, estaba súper sensible y emanaba un peculiar e intenso olor de su capullo.
Ella es la típica morena pequeñita y delgada pero bien proporcionada capaz de hacer perder la cabeza a cualquiera y a la que mirarías con lujuria siempre y cuando no fuese tu prima, que es exactamente lo que es para mí.
Este relato es verídico ya que me sucedió hace poco tiempo, alquilé una casa para vivir solo ya que hace desde los 15 años que vivo solo, resulta que la mujer que me alquilo la casa vive adelante es casada y tiene dos hijas una casada, y la otra juntada con un pibe de 20 años y ella tiene como 40 pero se conserva bastante bien mide más o menos 1,60 cm muy buenos pechos, su cabello es rubio y su color de piel es bronceado por tanta cama solar que toma.
Nuestra barra de amigos es muy reducida: Ricardo, Gustavo, Hugo y yo. Ese día se casaba Hugo (el primero casado de los cuatro). Una vez terminada la fiesta de casamiento y casi al alba, nos dirigimos Ricardo, Gustavo , su novia Marcela y yo a la casona que Gustavo heredara de su tía, y en la que convivía desde hace tiempo con su novia.
Salí a buscarla, pero me quedé petrificado cuando vi que un pasillo contiguo a los sanitarios de hombres, estaba el ingeniero y mi Beatriz. Ella tenía las tetas de fuera y el ingeniero se las mamaba y acariciaba, mientras Beatriz le agarraba su tremendo pene, acariciándole de arriba abajo.
Clara tiene una educación tradicional pero termina descubriendo que los juguetes sexuales pueden ser muy divertidos. Con uno de ellos tuvimos uno de los mejores polvos de nuestra vida.
Nos criamos desde pequeños en el pueblo y vamos descubriendo nuestro cuerpo con naturalidad y confianza. Mi prima me pide ayuda con el chico que le gusta.
Yo iba en mi coche, despacito, tranquilo, de paseo, cuando de repente, por el retrovisor observé cómo una rubita montada en un scooter se acercaba a mi coche bastante deprisa; reconozco que estuve un tanto capullo, pues algo perverso e infantil se apoderó de mi mente y es que cuando trataba de adelantarme yo aceleraba, le cerraba el paso, aunque no de una manera brusca, sino que jugaba con ella.
La historia que relato a continuación es real como la vida misma, en algún pueblo del norte del Perú, creo que al contarla una parte de mi se desahogará y podré liberarme de la humillación constante en la que vivo, sometida por mi marido desde hace mucho tiempo.
Aquí estoy de nuevo después de algo de tiempo, lo que les voy a contar es algo que sucedió hace un mes aproximadamente, cuando en las vacaciones vino a visitarnos a la casa, un amigo mío procedente del estado de Monterrey y tuve la oportunidad de ver de nuevo a mi madre cogiendo como una perra.
Durante algunos minutos, le ofrecí al excitado Mario, las suculentas mamadas que, de acuerdo con mi experiencia, enloquecen a cualquier hombre. No tardó nada en correrse en mi boca. Mi lengua, llena de su semen, distribuía sus fluidos a través de mis labios.
Mi nombre es Martha y vivo en Monterrey, Nuevo León, México. Soy muy bonita y tengo un cuerpo envidiable (Eso me lo han dicho montonales de veces hombres y mujeres que me conocen) actualmente estoy casada y si tengo algún defecto ese sería que soy extremadamente caliente, jiji.
Últimamente he sentido la necesidad de tener algo que me llene atrás y de sentir una gran verga en mi boca, y recuerdo como tuve esa experiencia y se me mete eso a la cabeza. A pesar de que tengo buenas relaciones con mi esposa, deseo tener el falo de un hombre satisfaciendo mi gran deseo.