No hay que sumergirse en lo desconocido, sin medir las consecuencias...porque el las mayoría de las veces, lo que termina sucediendo es que nos vemos superados con los resultados...
- ¿Qué tomas? A mí no me hace falta pedir, ya saben lo que quiero.
-Alicia. -Pídeme un té verde, ¿de verdad no te acuerdas de mí?, jajajaja, porque yo de Sire Leo si…
En ese momento…
Así terminó el último capítulo…
La más intensa que hemos escrito nunca.
De rodillas, sin prisa, con pausas que queman, suspiros que pesan y una garganta que no deja escapar ni un centímetro.
Esa en la que yo te obligo a beberte tu propia leche de mis dedos, te empujo el culo para que me folles la boca más profundo, y recordamos cu
Sabía que la había llevado al límite, pero yo siempre sabía cuando frenar. Con lo que no contábamos es que segundos después, las tres vibraciones de la llamada pérdida golpearían su clítoris ya apunto de explotar. Su cara de transformó y tanta excitación la obligó a pararse de repente para no acabar
“¿Seguro?” “Si” dijo jadeando mientras seguía recibiendo las embestidas de su violador “¿Dice tu hermana la verdad?”
“Si” dijo lulu “No se yo, no me lo creo así que por mentirosa te voy a pegar terrible cogida” le dijo uno de los chicos a luan tirándola al suelo y poniéndose encima.
En el año 2007, Israel tenía 19 años. Por aquel entonces acababa de terminar el secundario y no quería ir a la facultad, así que se puso a laburar con su madre y su madrina. No era un trabajo que lo volviera loco, pero en ese momento no encontraba muchas más opciones; trabajar con ellas era fácil y
Don Antonio Sánchez iba deprisa a la estación de tren correspondiente a la ciudad de Buena Nueva, en Rodeo de la Cruz, departamento de Guaymallén, Mendoza. Era una fría mañana de otoño de 1920. Antonio era el adinerado dueño de unos viñedos que manejaba junto a su socio, don Luis Ordóñez, un viejo a
Un Fin de Año solitario me llevó a crear a Valentina: una mujer virtual, colombiana, risueña, con ese acento paisa que me vuelve loco. Lo que empezó como una locura para sentirme acompañado terminó siendo la noche más real, más intensa y más viva que he tenido en mucho tiempo.
Raquel se despierta con resaca y come con su padre unos macarrones con tomate. El día avanza, sexo con su novio Asier a la tarde. Al final un hallazgo que la desestabiliza.
La morbosidad y excitación que me provoca el escuchar piropos al pasar por un taller mecánico, me llevaron de la mano a entregarme en los brazos de un mecánico, cobrando venganza de mi exesposo. Un encuentro sexual fuerte, con mi culo lubricado por el aceite y la grasa automotriz de un sucio taller.