Era una noche de sábado de un 6 de diciembre, caluroso en la Patagonia argentina en donde Sabrina y Alan, en su casa. El reloj marcaba las 22hs, y el aire estaba cargado de tensión. Sabrina, una mujer de treinta y dos años con curvas generosas que siempre habían hecho girar cabezas.
Jamás imaginé que en mi casa, tenía al mejor amante que pude haber tenido en toda mi vida, y que su coraje en contra mía, se transformó, por obra de la excitación y el deseo, en amor salvaje, puro, tierno y a la vez desenfrenado.
Este es el cuento número 1 de 12 cuentos eróticos. En él se relata un encuentro entre dos amigos de bandos opuestos en una guerra cruel, llevándolos a cuestionar su relación y su identidad a través de sus cuerpos, en un encuentro erótico lleno de emociones y ricas pasiones.
Han pasado algunos años y su nuevo novio no resulta ser lo que ella espera. En este nuevo relato continuo con la historia avanzada en los anteriores. Léelos juntos o por separado :)
-Nuria. -Gracias AMO, cuidare de esta PERRA. No esperaba menos, sabía perfectamente que Nuria iba a ser la parte dominante de la pareja. Tras secarme me puse un pantalón y una camiseta y me senté en el sillón, cogiendo mi móvil para llamar a… Así terminó el último capítulo…
Nos comenzamos a besar en la boca, ella respondió de forma deliciosa, mis manos la recorrían por sobre la ropa y me excité demasiado, tomó su mano y la pongo sobre el bulto que se había formado bajo mi pantalón y le digo: _Mira como me tienes, ella acaricia y aprieta mi dureza
Las primeras veces suelen atravesar un camino complejo e inolvidable. El de este relato es reflejo de una pasión escondida y contradictoria, cimentada en un pasado cercano (Y contado en un relato anterior).
Él esperaba en el sillón, prisionero de un silencio que era su única obligación. Ella se acercó, con el sabor de otro hombre en la piel, para darle de cenar.
El calor en mi interior se rompió, y mi clímax me atravesó. Mis labios se contrajeron junto con mi cosita a su alrededor en pulsos apretados y desesperados, ordeñando su deliciosa.
El local estaba lleno de luces suaves y música grave que vibraba en el pecho. Entre risas nerviosas, Clara y Daniel siguieron a Laura y Marcos, la pareja con la que habían estado charlando semanas en la aplicación.
No podía evitarlo. Por mucho que quise ser una buena esposa y no engañar a José, simplemente no podía evitar sentirme excitada por los pensamientos prohibidos que invadían mi mente.