Era una noche de esas en las que Bogotá se pone húmeda y pegajosa, como si la ciudad entera sudara deseo. Yo había decidido jugar: me puse un vestido rojo corto que apenas me cubría el culo, tacones negros de aguja, peluca rubia larga y maquillaje cargado —labios rojos brillantes, sombra oscura, pes
Hola mi nombre es Francesca, soy abuela, tengo 62 y también soy bien puta, desde hace unos 56 años más o menos, ahora tengo un buen trabajo, y por cuestiones de trabajo, visitó a familias que necesitan ayuda del gobierno.
Tenia ganas de follar. Buscar a alguien seguro para hacerlo? a una bomba de gasolina. Dos tipos divinos que me dieron hasta para llevar y me fui a dormir con una cogida deliciosa
Con apenas unos meses de casada, nos mudamos a un nuevo barrio, donde uno de los vecinos, no solo entraría en nuestras vidas de manera amable, entraría en mi de manera apasionada y traeria bastante emoción.