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Rita II: Conociéndome

Como ya te fui contando, cada vez que mi cuerpo necesita relajarse y sentir menos el cansancio de casi todo un día en el cole, tengo que estar a solas sí o sí, encerrándome donde sea y con una frenética sesión de placer íntimo antes de hacer la tarea o de dormir me puedo sentir una chica completa y bien satisfecha.

Como hemos cambiado

Me llamo Carmen, soy española y quiero relataros la forma en la que ha cambiado mi matrimonio y mi vida. Este si os gusta puede ser el primero de muchos relatos que os puedo contar y cantar las excelencias de lo que mas me gusta: El sexo.

Un caballo para las mujeres II

Cuando los vendemos a ustedes, nosotras les damos un entrenamiento a sus nuevas dueñas sobre cómo se les debe tratar y el porqué se les debe tratar así, de igual forma les entrenamos sobre cómo los deben cabalgar, así que vete acostumbrando a esto ya que estarás en esta situación por mucho, mucho tiempo…”

Inicio

Ella se levanto se quito el camisón y dejo a la vista esas enorme tetas que tiene adorables su cuerpo estaba fantástico se acerco a mi y me rozo con sus pezones mis cabellos, te gusta así hijo, te gustas mis tetas decia mientras se las apretaba y tocaba sus pezones.

El maletero V

Cuando apareció me deslumbró, pues iba ataviada con una minifalda muy mini, unas botas altas de cuero negro y una camisa blanca poco abotonada lo que dejaba asomar por el balcón de su escote los encajes del sujetador.

Educando a Rita

Mientras ella hablaba con Silvia recogí la mesa y me fui a la habitación. Me quedé en ropa interior (un juego azul marino, bonito sin ser escandalosamente erótico) y puse una película de porno lésbico suave.

La pescadora de perlas

Camino una vez más por el puente de embarque, hasta llegar a la puerta abierta del avión. Ingreso y el sonido de mis pasos se pierde en la alfombra azul que cubre el piso del aparato. Una aeromoza de amplia sonrisa me ofrece un periódico, la saludo rehusando gentilmente su ofrecimiento.

Un día en las dunas de cruising

Aquel día de sol, fui como en muchas ocasiones a pasear por las dunas, iba como siempre buscando quien me diera una buena follada. Allí fue donde empecé a tener encuentros con hombres, al principio solo fueron mamadas y poder ver y disfrutar de otros cuerpos desnudos, hasta que un día perdí la poca inocencia virginal que me quedaba, vamos que allí fue donde me desvirgaron a los 16 añitos.