Capítulo 6

Noche de caza VI

La sesión de sexo en grupo ha sido genial para casi todo el mundo. Yo me he quedado un poco frustrada. Me tomo como un insulto que no me entrase la verga del bajito.

Esto no puede quedar así.

Mi petición de acabar bien el trabajo hacia mi persona es rápidamente captada por el interesado. Los demás se quejan y ponen escusas para pasar del tema.

-“Lo que pasa es que así no te follo. Límpiate” me dice Jose.

-“Pero si casi todo es tuyo” le recuerdo.

-“Y qué? Yo no te follo así. Dúchate”.

Como veo que no tengo ninguna otra opción, acepto. Me dirijo escaleras arriba y me meto en el lavabo.

Es una ducha rápida. Mis deseos me hacen aparecer enseguida de nuevo en el salón. Sólo me ha dado tiempo a pasarme un poco de jabón y aclararme.

También a meterme unos dedos a ver si puedo dilatar un poco más y aceptar el pollón sin problemas. Pero eso no lo sabe nadie.

-“Muy bien. Espectáculo porno gratis. Veamos con qué nos deleitáis”. – dice David mientras se acomoda en el sofá.

Cristina y Juan le acompañan. Cris ya va cubierta con un albornoz. Juan lleva los pantalones puestos. David sigue en pelotas.

“-Ven aquí cariño”- me dice el pollón.

La verga cuelga entre sus piernas. Fácilmente son unos 15 cm de carne gorda y blanda en caída libre.

Me acerco desnuda como estoy. Mis tetas rebotan arriba y abajo mientras camino. Mi culo se contornea de lado a lado.

Mis piernas realizan pasos largos y decididos hacía aquella maravilla colgante. Son piernas decididas pero también dejan ver cierta “piel de naranja” que no me gusta nada.

Mi culo ya no es todo lo terso y duro que era hace unos años. Esto hace que no me sienta cómoda desnuda ante tanta gente que me mira.

Por eso voy casi corriendo. (Y no es porque me muera de ganas de tocar esa polla, nooo).

Ya estoy ante él. Mis manos se meten entre sus piernas levantando lo que cuelga. Pesa. Nunca lo hubiera dicho pero noto el peso que tiene la polla en mi mano.

No es que no pueda levantarla o algo así, pero otras pollas ni te enteras. Esta tiene personalidad propia.

Me agacho y le tiro el aliento. Responde con una sacudida, como si quisiera trempar de golpe. Pero vuelve a caer. Más aliento, desde más cerca.

Vuelve a responder igual, pero ya no cae tanto. Mis manos la agarran. Las dos. Aún queda un buen trozo de polla ala vista.

Acerco la cara y me la froto con ella. Recorro mi mejilla derecha, el ojo derecho, la frente con la punta de la verga. Vuelvo a bajar por el lado izquierdo. Hasta mis labios.

No hace falta que os diga lo caliente que está. La sangre ya bombea dentro de ella. Noto como palpita la vena central en mis manos.

La punta de la lengua saborea. Se nota que no se ha duchado. Restos de semen aparecen al retirar la piel del glande. Los aspiro con devoción con los ojos cerrados.

Mis dos manos la pajean con fuerza mientras mi boca la humedece.

La meto dentro. Mi lengua la rodea. La polla se acomoda a un ladote mi boca. Desde fuera parece que me haya tragado una mandarina entera. El bulto que hay en mi mejilla así lo refleja.

Siempre he pensado que el tamaño no importa. Para follar desde luego que no. Mis mejores momentos han sido con pollas normalitas, pero para chupar… eso es otra cosa.

Me encanta chupar una polla grande. El recorrido es mejor. Lo que pasa con una pequeña (o normal) es que se acaba enseguida. De tanto mover la cabeza te mareas.

Sólo las puedes lamer. Pero con las grandes… con las grandes puedes sentir como si te follasen la boca. Es un acto completamente diferente.

El hecho de que quiera follarme esta polla no es por el gusto que pueda sentir, no. Es una cuestión de amor propio.

La polla ya está preparada.

Salta a la vista.

Son unos 25cm bien buenos. Unos 4 cm de ancho. Es un pollón con mayúsculas.

Me levanto y le hago ir al sofá. Mando levantar a los espectadores.

Aquí ahora mando yo.

Jose se sienta.

Yo de pie, ante él, preparo el tema. Me paso una buena cantidad de saliva entre mis tres dedos centrales y humedezco mi raja con pasadas suaves. Meto un dedo.

Jose me mira sin perderse nada. Abre los brazos y me pide que vaya.

Pongo el pie izquierdo sobre el sofá, al lado de su nalga izquierda. Me cojo a las manos por detrás de su cuello y levanto el pie derecho hasta el costado de su nalga derecha.

Me pongo como en cuclillas sobre su cintura. Él agarra su aparato y lo endereza. Si no lo hace con sus manos, la polla se dobla por cuestiones de la gravedad.

Empiezo a flexionar las rodillas, tirando mi culo hacia abajo, al tiempo que separo las rodillas.

La visión de mi culo desde atrás debe ser horrible. La postura seguro que lo hace aún más grande de lo que es. Tengo que dejar de pensar en eso.

Tengo que abrir el coño todo lo que pueda.

Su “cabeza” ya está a las puertas. Golpea demasiado a la derecha. Enfoca con sus dedos hacia mi agujero. Como si enhebrase una aguja, pone la punta del glande donde tiene el dedo. Saca el dedo y empuja.

Igual que antes. La polla no entra.

Vuelve a empujar. Yo voy en sentido contrario y flexiono más las rodillas. Algo más de él entra. Pero no lleva ni 5cm. Aprieto hacia abajo fuerte. Mi mano derecha se suelta de la izquierda para separar los labios de mi chocho.

Vuelvo a apretar fuerte.

Sigue sin entrar y me hace daño.

Me levanto enfadada y me sitúo de rodillas otra vez entre sus piernas. Me trago un buen trozo, otra vez (al final cogeré un empacho) y suelto toda la saliva que puedo.

Me separo de ella. Un hilillo queda colgando. Vuelvo a reunir saliva y la dejo caer sobre la polla. La esparzo por toda la punta. Me aseguro que quede toda bien ensalivada.

Vuelvo a la postura anterior.

Aprieto con todas mis fuerzas. O me revienta o entra. Soy tozuda.

Empieza a entrar más polla. Y más. Y más. Unos 15cm ya están dentro. Empiezo a cabalgar sobre ella. Mi culo sube y baja.

Vuelvo a agarrarme con las dos manos a su cuello.

Sólo hago fuerza para subir. Al bajar dejo caer todo mi peso sobre el mástil que me está cruzando entera. Y lo estoy consiguiendo. Me está entrando, y cada vez más. La presión que noto es brutal. Nunca había estado tan forzado mi chocho. La polla se abre camino no sé cómo. Pero lo hace. Cada vez más fuerte.

-” Cabalga yegua, cabalga”- Me anima Jose.

Unos aplausos me animan a seguir. Yo paso de ellos, no me acuerdo ni quienes son. Tampoco me doy cuenta de que David lleva algo entre sus manos y que nos está enfocando.

Toda yo resbalo sobre el miembro que me está, literalmente, empalando. Un calor que quema empieza a invadir todo por dentro. Más que una polla parece una antorcha.

Con Jose ni besos ni nada. Sólo me lo estoy follando. ÉL no puede ni moverse. Como sus manos acompañan arriba y abajo mi culo no puede tocarme nada más.

Las tetas, ahora sí, se mueven como locas. A un lado , arriba, abajo, otra vez a un lado. Las intenta chupar, pero no están para pararse ahora.

Cogida a su cuello miro hacia arriba. Sólo veo el blanco de la pintura del techo. Nada más existe para mí.

Blanco.

Como mis ojos.

Un orgasmo se presenta sin avisar. Los ojos, como os decía, parece que vayan a girarse. Mi coño se quema y, en vez de fuego, desprende unos temblores que llegan o todas las partes de mi cuerpo.

Grito y tiro fuerte con mis brazos. Su cabeza se aposenta entre mis tetas que dejan de sentirse libres saltando y se acomodan a la forma de la cara de Jose.

Mi cabeza cuelga completamente hacia atrás y mi boca suelta un AAaaahhh de alivio.

Me recupero respirando todo el aire que puedo.

Ahora que ya la tengo dentro no la puedo dejar escapar.

Me siento encima de su polla.

Entra toda.

Llega a sitios que no sabía ni que tenía ahí dentro.

ÉL suelta un profundo jadeo.

Mis piernas, libres de aguantar mi peso, suben. Los pies se sitúan uno a cada lado del cuello del superdotado. Sobre sus hombros. Mis manos se tiran hacia atrás hasta apoyarse sobre sus rodillas.

Empiezo a arquear las caderas, a subir y bajar haciendo fuerza con mis pies sobre sus hombros. Mi culo descansa sobre su barriga. Tiene bastante, por cierto.

No está gordo seboso, pero no tiene pinta ni de pasar hambre ni de haber dicho no a ninguna cerveza. Aprieto mi ano para contraer la entrada de mi coño. Presiono el falo que se pierde dentro de mí.

Ahora en vez de subir y bajar, mi culo se desliza sobre él. La polla está toda dentro y nos movemos los dos a la vez.

-“Ponte como antes, me gusta más”. Me pide Jose.

Como comprenderéis no voy a hacerle un feo al chaval (que de chaval tiene bien poco. Sus 30 años los tiene fácil).

2 más que yo y 3 más que Cristina.

Dejando biografías personales a un lado, yo sigo con lo mío, si no os importa.

Me vuelvo a acuclillar sobre el sofá. Me la vuelve a meter. Entra ya sin ningún tipo de problema. A partir de ahora seguro que ya no notaré nunca nada más. Me dejará deformada. Mi coño se quedará en una O perpetua.

Noto como aparecen dos manos más en mis nalgas.

Y tiran hacia arriba.

Yo me caigo hacia delante. Mis tetas descansan otra vez en la cara del follador. Mi barbilla sobre su cabeza.

Me giro y veo a David , trempado, mirando mi culo.

-“Vas a ver lo que son dos pollas dentro tuyo”

Yo sonrío y lo levanto para que lo vea todo. Muevo el culo de izquierda a derecha para atraer al macho a mí.

Mi baile de apareamiento surte efecto y ya siento el aliento de David en mi cogote.

Se lubrica con su propia saliva. Mi ano ya nota la punta en él. Apunta con sus manos y presiona. Ahí no entrará fácil. Sólo lo he hecho una vez antes.

Y no pude acabar. Sentí algo raro, algo muy lejos del placer. Veamos hoy que tal se da. Es un día para soltarse el pelo y dejarse llevar.

Súbitamente mi ano cede ante la presión. Sólo mete la puntita. Acerca su boca a mi oreja y me susurra:

-” Ahora no me despistarás con una mamada. Vas a ver lo que es una buena enculada, zorrón”.

Y aprieta con todas sus fuerzas.

Un grito de dolor sale de mi garganta.

El escozor es insoportable. No quiero ni pensar que sería si lo que tengo en mi coño fuera lo que acaba de entrar por detrás.

Empiezo a ser doblemente bombeada. No van a la vez. Mi cuerpo va hacia todas partes. Como no se pongan de acuerdo…

Decido tomar cartas en el asunto. Al fin y al cabo los agujeros son míos:

“Para Jose. Mantente así. Quieto. Sólo chúpame las tetas. Tú , David, empuja. Aquí mando yo ahora.”

Aceptan mis órdenes sin rechistar.

David mueve su culo hacia el mío. Los movimientos hacen que la quieta polla de Jose me dé placer igualmente. Estoy segura que si pudiese meter un dedo en mi ombligo, tocaría la punta de esa enorme polla.

Mi culo empieza a acostumbrarse al supositorio de carne que está recibiendo.

Sigue ardiendo, pero no tanto como antes. Me asombro de algo nuevo que noto.

Las dos pollas casi se tocan ahí dentro. Una fina piel las separa por muy poco. Cada vez que David aprieta toca con la punta el tronco de la polla de mi coño.

Eso me pone al borde del éxtasis.

Vuelvo a mirar al techo. Mis ojos vuelven a estar en blanco. No veo nada. Casi dejo de notar todo lo que no tiene que ver con mis partes bajas.

Ni siquiera noto las manos que me fijan la cabeza y tiran de ella.

Otro invitado más se une a nosotros.

Juan se mantiene en pie detrás del sofá, detrás de Jose y penetra mi boca con su polla.

Llenazo total.

La sorpresa me hace abrir los ojos de golpe. Veo el abdomen musculoso de Juan yendo y viniendo. Suelto la cabeza de Jose y agarro el culo de Juan, tirando otra vez hacia mí de él. Agarro las dos nalgas y empujo y dejo ir.

Me la trago toda entera.

Sin problemas.

La punta llega a entrar ligeramente en mi garganta.

Quiero que se unan las tres pollas en el centro de mi cuerpo.

Con las tres empujo todo lo que puedo.

No podrá ser, pero lo intento con ganas.

Dejo la mano derecha del culo de juan y me la mojo. La devuelvo al culo.

-“No, no , otra vez no. Ya estoy bien así”- grita Juan.

Je,je veo que aún se acuerda de mis simpáticos deditos.

Me olvido de la idea, pensaba que le gustaba, y me dedico a arrañarle las peludas nalgas.

Noto algo en mi culo. La polla tiembla. Parece que se ensancha. Escupe. Lavativa natural para dentro. Es más extraño aún. Noto como resbala de mi ano parte del semen que tenía David en su polla. Es la sensación más extraña que he notado en toda la noche. Parece que me haya …ado encima.

La polla del coño empieza a temblar también. Escupe la calentura que la hacía mantenerse de pie. Entra directamente al final de mi útero.

Esto es una reacción en cadena imparable.

Mi boca también se llena del calor humano de Juan. Están compenetrados. Aprieto la cabeza contra su barriga todo lo que puedo. El segundo borbotón de semen entra directamente en mi garganta.

Y el tercero. El cuarto ya no es tan violento pero sí abundante. Debo retirarme si no quiero morir en el intento.

Sale de golpe chorreándome en la cara.

David acaba corriéndose en mi espalda. La cara vuelve a estar “sementada·.

El único que no se mueve hasta acabar es Jose. No sé donde cabe todo lo que me ha echado , además de lo que ya me había metido pero, de momento, no cae ni una gota de mi coño.

Sólo quedamos los dos en contacto. Sigo empalada agarrada con fuerza a su cabeza.

Me retira mientras me pide que le deje respirar.

Empieza a sacar su polla de dentro de mi. Más. Más. Y más

Está sacando polla durante una eternidad. Al salir una buena cantidad de semen acompaña la polla.

Mancho el sofá y parte del parket cercano.

Parezco una fuente.

Estamos todos exhaustos. Sólo Cristina sigue con algo que no nos habiamos dado cuenta que tenía en su concha. Un amigo eléctrico y zumbante se pierde entre su inmensa pelambrera.

Ya me explicará otro día de dónde lo ha sacado. Esas cosas, si se tienen en casa, se avisa.

Lo que pasa es que me daría asco usarlo. Es algo que no se comparte.

Aunque antes también me daba asco en pensar de comerle el chocho (de hecho nunca lo había pensado) y mira…

Continúa la serie