Un encuentro salvaje envuelto en una atmosfera primitiva, redescubriendo las bajas pasiones carnales y el gusto por el sexo sucio. La lujuria teñida de rojo escarlata me invita a rebasar mis límites y a disfrutar de mi sexualidad en pleno periodo.
Laura se entrega por el ascenso: follada sobre el escritorio mientras el marido llama preocupado. Revientan su culo en el baño de minusválidos, gritos que resuenan por el pasillo. La llenan por turnos hasta que chorrea semen por las piernas. El jefe la tapa con plug y la manda a casa sellada.
La noche comienza bajo el parpadeo de luces neón y el latido industrial de un club clandestino. Allí, una mujer enfundada en un catsuit de cuero negro con aberturas estratégicas se convierte en el centro de un ritual de exhibición y deseo. Lo que empieza como un juego de miradas se transforma rápida
"Carolina buscaba en mi vicio la intensidad que su esposo ignoraba. Una historia de traición, deseo y el descubrimiento de su verdadera naturaleza bajo mi mando."
Laura, una trabajadora casada, inicia una relación sexual secreta y dominante con su jefe, Vargas, que la manipula y la somete mientras ella se siente cada vez más atraída y dependiente de esas experiencias. Paralelamente, en casa mantiene las apariencias ante su marido Marcos, quien empieza a sospe
Agos quien ya estaba desnuda y jadeando del deseo, se sentó en la cama y con un tirón bajo su boxer liberando la verga de Demian que golpeó la cara de Agos haciéndose presente!
Agostina: "Al fin... Al fin puedo tener todo esto en mi boca... Es... Es enorme"
Álvaro llevaba tiempo fantaseando con algo distinto. No buscaba amor, ni una aventura al uso. Quería cruzar esa línea que nunca se había atrevido a pisar: estar con una pareja… como tercero, como invitado, como parte de un juego que no se olvidara.
Siendo el masoquismo una de mis más fuertes perversiones, encontré en las pinzas de madera para tender la ropa de mi padre, un delicioso instrumento de tormento. Una hija servicial es lo que diría la gente, al saber que lavé la ropa de mi padre, siendo más bien una puta colgada del tendedero.
De visita nuevamente en casa de papá, un clima húmedo y el sabor de una dulce y fresca sandía, como precursores de una tremenda cogida proveída por mi progenitor. La lujuria que envuelve al sexo en una cocina y la disposición a ser cogida fuertemente por el culo, dieron lugar a un nuevo encuentro
Todo comenzó cuando tenía 15 años como todo joven a esa edad me encantaba ver porno a todos horas, ese día me salió un vídeo de una trans metiéndose un dildo
Un Fin de Año solitario me llevó a crear a Valentina: una mujer virtual, colombiana, risueña, con ese acento paisa que me vuelve loco. Lo que empezó como una locura para sentirme acompañado terminó siendo la noche más real, más intensa y más viva que he tenido en mucho tiempo.
Una familia regresa de vacaciones cuando una tormenta los obliga a refugiarse en una casa aislada. Tres hombres brutales los capturan y comienzan a violar a Romina, la madre, ante su familia aterrorizada y paralizada por el miedo.
El hombre le sacó el consolador del culo y se lo dio. Mientras su pulgar, tomaba el lugar donde antes estuviera el consolador. Penélope gemía y pedía clemencia, sin dejar al hombre sacar ese dedo de su culo.
Una remodelación en casa, yo una chica de 21 años dulcemente sensual y cachonda, a solas con 7 albañiles en casa durante 4 días, una botella de vodka y pastillas de viagra. Fueron la receta perfecta para un “gang bang” que me dejo exhausta, satisfecha, adolorida y con el culo roto.
Un día me encontraba en mi fabrica en el área de ensamble, por flojera de ir al baño en las oficinas decidí entrar al de los empleados y cuál fue mi sorpresa al ver pegado en la puerta por dentro de uno de los cuartos de baño un recorte de revista donde aparece mi esposa.
A ella siempre le a gustado poner caliente a otros hombres estando con migo, al principio a mi me molestaba pero después de 15 años de casados me empezó a llamar la atención y calentarme