Volví a ver a mi ex I
Mi ex necesitaba un empleo y coincidentemente en mi trabajo necesitaban a alguien.
Infidelidades, cornudos y cornudas
Mi ex necesitaba un empleo y coincidentemente en mi trabajo necesitaban a alguien.
El amigo de mi papá me calentaba así que un día decidí seducirlo.
Se desvió del camino de nuestra casa, no sabía a dónde iba, pero me excitaba estar en sus manos, manos lujuriosas y expertas en dar placer a una mujer viciosa como yo. Llegó a un edificio con garaje, abrió el portón con un mando a distancia y bajó dos plantas. Paró en una plaza doble.
En esa clase de zumba bailan muy eróticos e Incitan al fornicar entre ellos
Daniel es guapo es más chato pero es agarrado, tiene buenas piernas y es culoncito, tal vez en ese momento me di cuenta de cómo era físicamente, y ella me dice al oído espero afuera, apenas cerró la puerta, Daniel empezó a chuparme las tetas.
De repente, te puse las manos debajo de los brazos para alzarte y sentarte a horcajadas sobre mi regazo, dejándote mirando al frente. Quería follarte y estaba al límite. Pero antes debía esperar la orden. El árabe salió de su escondite, me miró y asintió con la cabeza.
Ella llega a casa después de ir al zumba, traía puesto un top escotado amarillo y unas licras blancas que transparentaba su tanguita negra. Y se vislumbro mucha humedad sospechosa
Ella Bety 28 años yo 34, yo fui su primer hombre o éso parecía, tenemos relaciones 4 veces por semana y la pasamos super bien. Así a transcurridos los años, un poco monótono. El motivo de este relato es de la infidelidad de ella, (la 1er vez que la descubrí) ella asiste a clases de Zumba con difere.
Una madre que no conoce los placeres del sexo, es seducida por el primo de su esposo.
Un nuevo orgasmo se había apoderado de aquel cuerpo, mientras Eduardo continuaba bombeando, él estaba a punto de correrse, pues ya había aguantado demasiado, así que con una última estocada la cual alcanzo lo más profundo de Alex este sintió como de sus bolas y con una presión increíble se disparaba
Alex estaba a punto de detener todo aquello, pues aunque estaba tan excitada, era consciente de que está engañando a su novio, de que le estaba poniendo los cuernos, justo en ese momento volteo su rostro para hablar y lo que vio la silencio; Eduardo había liberado se su prisión su miembro y este...
Mi boca se posó ahora sobre uno de tus pezones. Lo sorbí y lo mordí ligeramente. Notabas el calor de mi boca en tu pezón y mis dientes sobre él. La caricia de mi boca en tu pezón y de mi mano en tu sexo te estaban volviendo loca
Vamos, prepárate. Está la casa hecha un lío - le ordené. Pero no vengo preparada, yo pensé... Sí, Dolores, has venido perfecta. Quítate la blusa y la falda. ¿Ahora? Sí. Veo que traes medias, serán con liguero, como te pedí. Si, claro. Pues adelante. Empieza recogiendo el salón.
Y me aprieta, estira y retuerce las tetinas de mis senos, la mezcla de placer y dolor, el saberme tan usada, rompe la barrera de mi orgasmo y me lanzo a la gloría con un - ¡OOOHHH! - que me sale de lo más profundo de mi sexo mientras cabalgo al galope con su espada en mi coño.
Asentiste con la cabeza y me miraste con sorpresa, no sabías que iba a hacerte. Continué mi eterna y lenta caricia sobre tus pechos, tus pezones que me pedían ser apretados, pero no lo hice, y tú sexo. Subía por tu cuerpo para volver a bajar, tu sexo lloraba suplicando ser atendido y así lo hice.
Justo en ese instante apareció María, estaba de nuevo arrebatadora, con un vestido negro muy pegado a su cuerpo, hasta los tobillos, que se estrechaba aún más a partir de la cintura, haciendo que se marcase su busto de una forma increíble, creo que más que nunca.
Me dijo gracias, me has hecho gozar mucho más que toda mi vida de casada, te amo y no te olvidaré.
A qué hombre no le gusta escuchar que una hembra pida la verga con gran excitación e incluso necesidad, porque no me negarán que hay mujeres que necesitan ser cogidas.
Un dia me dijo, sabes amor, ya no aguanto más te necesito, quiero que me hagas el amor, yo le dije, pero tu esposo no se va de viaje, ella me dijo, lo sé, pero puede ser mañana, él entra a su trabajo a las dos, va a venir aca a las cinco por unas cosas y se va a una sucursal en otra ciudad a entrega
Ella era una diosa selvática de orondo culo y caderas de avispa brotaba de ella esa feromona que me hacía desear el poseerla.