Hogar dulce hogar II

Y luego me besó con ternura, me dijo que me quería y se volvió de nuevo a la cama de su amante para seguir follando, ofreciéndole a él sus hermosas tetas para que las besara y chupara, para que lamiera y mordiera sus hermosos y oscuros pezones que yo tengo prohibido acariciar o besar.

Hogar dulce hogar III

Y por eso, algunas noches, cuando salimos a la calle, ella se pone una falda muy corta, se deja las braguitas tanga transparentes, se coloca las sandalias de alto y fino tacón y me coge de la mano para salir a dar una vuelta y a sentarnos en una terraza, donde inexcusablemente abre mucho sus muslos para que todos vean sus braguitas mientras me susurra al oído que se siente como una puta salida y muy excitada porque, al verla, todos sepan que lo es.

Hogar dulce hogar IV

Antes no; antes había tenido alguna relación con alguna chica que no había cuajado porque ellas creían que todo consistía en pegar cuatro gritos, hacérselo de duras y ponerse en plan difícil e inaccesible, no contestando a tus correos, no atendiendo tus llamadas de teléfonos, etc, etc, porque andaban convencidas según los estereotipos peliculeros de que la cosa iba de hacérselo de dura, de hacer sufrir por sufrir.