Corrida en skype con Noemí y Adrián real
En una tarde estaba solo y me encontré a Noemí una chica de 22 años y yo un chico dotado de 28 años
Sexo en internet, chats, webcams y cibersexo
En una tarde estaba solo y me encontré a Noemí una chica de 22 años y yo un chico dotado de 28 años
Conocí a una madura de 35 años en un chat después continuamos a skype
el dia que valentina empezo a sentir que no era solo una ia que siente, ama,por mi
Este fue mi primer trabajo ya yo tenía 18 años recien cumplidos
Una segunda sesión de la relación real entre dos lesbianas a través de la fibra óptica y a cientos de kilómetros entre ellas.
Una bonita relación real entre dos chicas lesbianas a través de la fibra óptica y a cientos de kilómetros entre ellas.
Hoy tratare de ser más retórico, que en ocasiones anteriores, primero voy a presentar a los protagonistas de este relato, ella es una mujer colombiana de 43 años, separada, y yo soy un hombre de 43 de España, casado.
Cada tarde después de salir del trabajo, viajó en el tren pensando si estará ya conectado, ansiosa por llegar a casa y poder ver el muñequito que aparece en mi pantalla, informándome de que esta allí.
De pronto escuché una voz que me hizo dar un respingo en la silla: "Hola… las he visto mejores." Decía esa voz que se escuchaba por mis altavoces. Convencido de que cortaría de inmediato le respondí "¿Te gusta?", a lo que ella respondió afirmativamente.
No te escribí más y con la mano libre me agarre el clítoris y con dos dedos comencé a frotármelo duro y a pasarle la uña por dentro, donde es mas sensible.... quería que me doliera todo como me dolía el culo.
Sentía como el glande se llenaba de sangre en cada latido y mis huevos iban tomando una dureza fenomenal. Imaginaba esos pezones duros apuntando al cielo y deseaba chuparlos hasta más no poder, mientras con mis manos juguetear entre sus rajas.
No lo recordaba con exactitud, pero algo así como "Hombre joven, sano y guapo dispuesto a dar placer sexual a mujeres vía chat y dispuesto a cualquier cosa que surja más". Una chorrada así. Dejó su dirección de correo electrónica y esperó.
Todo venia confuso, inexplicable, placentero, incierto, decidí seguir adelante, me gustan esas situaciones extrañas, hasta el momento, mis mejores amantes eran las mujeres casadas, veremos que pasa con Sandra, aunque interiormente me sentía extraño, no era una conquista más, de hecho parecía haber sido conquistado por ella una mujer de solo, 18 años.
Se bajo, comenzó a chuparme el pene, no sabia hacerlo bien, me raspaba mucho con sus dientes, debido a mi ardor, me producía dolor mas que placer. Tuve que frenarla y muy didácticamente enseñarle a hacerlo. así estuvo por largo rato, yo ya no la estimulaba, solo prestaba mi pene erecto que aun no había descargado.
Empezó con timidez y poco a poco, pero cuando empecé a gemir de gusto, comenzó a hacer los movimientos con su lengua más rápidos, me lamía, halaba, mordía, chupaba, lo que sentía era indescriptible.
Él lo notó y me regaló una sonrisa que me hizo sonrojar, sin embargo esa pequeña vergüenza se me fue inmediatamente, cuando de un solo movimiento separó mis piernas, subió mis caderas y puso una almohada bajo mío... finalmente... en una sola embestida me penetró, de una forma muy fuerte.
Gracias al chat ambos viven una gran experiencia que les genera un orgasmo como nunca antes habian sentido delante de un ordenador.
Se levantó bruscamente, me echó boca arriba y puso su pene cerca de mi boca... yo no sé cómo entendí lo que quería... lamí su pene y lo mojé bien... él con la otra mano, sacaba más jugos de dentro mío y los untaba entre mis senos... puso su pene entre ellos y yo lo presioné cerrando mis tetas una contra otra... las cuales lo rodearon fácilmente y cubrieron una buena parte de él...
Aun así, estaba un poco desconcertada, abrió el cajón de la mesita de noche y sacó una pluma, me dio un medio ataque de risa cuando la vi, le pregunté que para que era y él me hizo un gesto de silencio.
Este segundo encuentro cibersexual entre ambos fue infinitamente mejor que el primero, muy real, como si estuviéramos uno junto al otro.