Se lo puso en la boca, me hizo una mamada en la cual, me puso el preservativo, hasta ahí, era nuevo eso para mi, pero entendí lo de, quiero que te corras pronto, y mis temores o deseos se hicieron realidad. Se lamío la mano, recogió el lubricante que había inundado su coño, se lo puso en el culo, cogió mi polla, mas tiesa que nunca y apunto a su culo.
Ya camino al cine me dijo que el entraria primero y despues yo simulando que cada quien iba por su lado y no nos conociamos, me dijo que yo deberia sentarme en el lugar que se encontrara enfrente de el, al entrar en el cine pude ver como todos los hombres me observaban con morbosidad mi cuerpo al igual que con curiosidad pues iba sola, distingui tres parejas
Pero tanto va el cántaro a la fuente que termina por romperse. En su enésima interrupción, calculo mal y se extrajo mi polla de la boca justo cuando yo comenzaba a correrme, y aunque inmediatamente volvió a metérsela para tragar hasta la última gota, no pudo evitar que le llenase toda la cara con mi esperma.
Miré al chico y seguía excitadísimo cada vez más evidentes los movimientos que hacía, y de buenas a primeras el mismo se apartó un poco la chaqueta y vi perfectamente como tenía el "miembro" fuera del pantalón y que se estaba haciendo una paja, y el que yo lo viera aun le excitaba más. Yo me quedé de piedra, y no seguí con mis "juegos" seguro que estaba pálida y petrificada, pero me quedé allí con la vista fija en lo que él hacía y con los ojos como platos.
Tome un baño de espuma en la bañera, me vestí con una tanga que escasamente cubría mi pubis y se perdía una diminuta tira entre mis grandes nalgas, me coloque un sostén que dejaba mis pezones fuera, me coloque una falda hasta la rodilla con una rajadura en ambos lados que subía hasta mis caderas, una blusa muy pequeña de seda transparenté, mis enormes zapatos de plataforma de 18 CMS que empinaban aún más mis provocativas nalgas, me maquille al máximo mis labios, mis cejas, pestañas y finalmente me coloque un antifaz muy sensual y una peluca rubia crespa hasta mis hombros, quede irreconocible y muy sensual, yo diría que más que sensual quede como una zorra muy provocativa .
Se llevó a cabo una fiesta de la Compañía en un hotel cercano a la playa, donde había virtualmente todo: Paseos a caballo, natación, pesca y demás. Mis hijos quisieron ir de pesca y mi esposa y yo pensamos que sería bueno que yo los llevara, junto con otros muchachos. El plan era salir en bote por un lapso de más de tres horas. Me di cuenta que ella así lo prefería. David no podía apartar la mirada de su escote, de sus levantados pezones, de sus largas piernas con los dedos de los pies coquetamente pintados.
El pasillo que conducía al único cuarto de baño de la casa, era en realidad una larga galería a un costado de la cual se encontraban los cuartos y por el lado opuesto un inmenso ventanal continuo formado por una infinidad de vidrios rectangulares que permitían que la galería fuese inundada por la luz.
Una pareja aborda el metro en hora punta con la intención de que la esposa disfrute por igual del acoso de los viajeros como del marido, sintiendo las manos y las vergas pegados a su voluptuoso cuerpo.
Después del episodio en que mi mujer se cepillo al vecino en el ascensor pasó un tiempo en el que, fuera de malos rollos y sin que mi vecino Rafa supiera que yo les había visto, entablamos cierta amistad.
La llegada del travesti cambia el ritmo de la situación. Los tres se lanzan a gozar, quedando la vecina empalada por ambos extremos y siendo visitado su culo por segunda vez en el mismo día.
Un joven está siempre pensando en cómo será tirarse a su espectacular vecina. Pero por casualidad ve a ésta con una rubia de bandera. Ambas se internan en el bosque y nuestro protagonista las sigue...
Una mujer, separada hace meses, sola en su apartamento en una tarde de verano. Semi desnuda, caliente, y con un vecino en la terraza de enfrente que no pierde detalle de su espléndido cuerpo.
Dos conocidos a través de la red quieren realizar su fantasía: masturbarse frente afrente, solamente ver el placer del otro y el de mostrarse en ese acto íntimo.
Nuestro protagonista narra las excelencias del tipo de físico de la mujer que está delante de él en la cola del supermercado y el efecto afrodisíaco que le produce su contemplación.