Valeria acepta un acuerdo humillante: venderle su cuerpo y su libertad a su peor enemigo durante tres meses.
part 4
La mañana siguiente llegó con una luz grisácea filtrándose por las cortinas. Los tres seguían enredados en la cama, cuerpos pegajosos, olor a sexo todavía flotando denso en el aire. Diego fue el primero en abrir los ojos. Miró el reloj: las 7:15. Tenían que estar en el colegio a las 8:00.
—Mi
Cuando Valeria se ve acorralada por deudas imposibles y un pasado familiar lleno de secretos, no le queda más remedio que aceptar un acuerdo humillante
En este pequeño relato quiero presentarme con ustedes para iniciar con esta nueva aventura de compartir y publicar nuestras historias eróticas.
Espero sea de su agrado, y este es el primero de muchos relatos que vendrán más adelante.
Liam de la Vega y Valeria Soto son enemigos públicos en la universidad más prestigiosa del país. Él es el heredero intocable de una de las familias más poderosas. Ella, una estudiante brillante y orgullosa que apenas sobrevive con trabajos precarios.
No sé si será por mi carencia de contacto íntimo o por cansancio físico, pero lo que me sucede actualmente, me tiene entre atónita y feliz...
El objetivo inicial de las relaciones de pareja es la concepción, aunque hayamos aprendido a encontrar placer en tan maravilloso acto. Sin embargo, la naturaleza no miente ni se deja engañar...
Diego seguía de rodillas detrás de Alex, con la verga aún palpitando y goteando después de haberse corrido violentamente sobre su espalda y su culo. Gruesos chorros de semen blanco corrían por la columna de Alex, bajaban entre sus nalgas y salían de su agujero recién follado, que quedaba abierto y b
Diego seguía sentado en el sofá, con la respiración entrecortada y el cuerpo temblando todavía por el orgasmo más intenso que había tenido en su vida. Su verga de 26 cm aún estaba semi-dura, palpitando entre los dedos de Alex y Marco, que la acariciaban con lentitud, exprimiendo las últimas gotas qu
Dos amigos, Alex y Marco, cada uno con 18 años de edad, una tarde después de la escula habían invitado a su mejor amigo, Diego, a pasar la noche en el departamento que compartían. Era una de esas noches calurosas de verano en la ciudad, donde el aire acondicionado apenas funcionaba y las sodas fría