Ella es mi rival
Una hija lucha por la atención de su papá
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Relatos eróticos sobre padre
Una hija lucha por la atención de su papá
Pati y su padre descubren un nuevo placer cuando ella le ofrece algo que nadie ha tenido: su culo. Después, el padre comparte ese regalo con sus hijos, espontáneamente, en medio del acto. Los tres la tienen por todos lados, por todos los agujeros. El padre les dice que la cojan fuerte, que disfruten
El padre reúne a sus hijos en el patio y les confiesa la verdad: se está cogiendo a su hermana. Y les ofrece algo más: que ellos también la tengan. Pati sale desnuda del cuarto, se ofrece a los tres, y la casa entera se convierte en un territorio sin barreras. La primera noche en grupo, los tres....
Una noche en el patio, con cervezas y mezcal, los cuatro empiezan a hablar de fantasías. Las confesiones salen una tras otra: Ivan admite que se masturba pensando en su hermana, Fer confiesa que la mira cuando se baña, Pati cuenta que tiene fantasías con los tres. El padre calla, pero todos saben.
Lo que empezó como una noche se convierte en costumbre. Padre e hija se buscan a escondidas, en las mañanas cuando los hijos salen, en las noches cuando se duermen. Pati aprende lo que le gusta, le enseña a su padre lo que sabe, y entre los dos descubren un mundo de placer que no imaginaban.
Una noche de mezcal, cuando los hijos no están, padre e hija se quedan solos en el patio. Las confesiones salen con el alcohol: Pati admite que tiene fantasías con su padre, y él confiesa que las mismas fantasías lo persiguen. Lo que sigue cruza una línea que ninguno de los dos volverá a trazar.
Un hombre tiene a su hija, su única, hija, una hija hermosa que una noche sale con su novio con permiso de este a regañadientes de su madre, pero lo que podría ser una noche espectacular, termina siendo un destre de noche, cuando su novio pierde el condon, y creen
el maestro de mis hijas soy yo, una relación muy particular de un padre con sus hijas, y su educación, dominación y sumisión e ellas hacia el
La relación se profundiza. Julián asume su rol: él decide, él dirige, él ofrece. Lucía obedece, goza, ama. Establecen dinámicas donde él controla sus encuentros con clientes, eligiendo quién la coge y cómo. Ella acepta todo con devoción. El incesto se mezcla con el poder y la sumisión.
Julián descubre accidentalmente que su hija Lucía trabaja como escort. La confronta. Ella no lo niega. Le dice que le gusta, que lo eligió, que no necesita permiso. Algo se quiebra entre ellos y se reconstruye de otra forma. Julián no puede dejar de pensar en ella, en su cuerpo, en lo que hace con o
Cómo hacer que una mujer así de guapa y más siendo su hija se fijara en él, era lo que atormentaba a Lucas
un hombre quiere entender porque siente ese deseo a su hija, y al final termina abrazando su naturaleza, sin importarle lo que pueda decir la sociedad
El voyeur metódico, cruza su umbral. La familia convierte la trampa en una sesión de dominación psicológica y placer retorcido, quebrando su fachada. Parecen ganar, hasta que un mensaje final revela una verdad aterradora: solo son un eslabón en una cadena de depravación más larga.
El horror se profundiza: encuentran una cámara espía dentro de su propia sala. La violación es total. El sexo se convierte en un acto de guerra desesperada, una pila animal para reclamar su espacio. Pero el acosador anónimo les da un ultimátum: déjenme unirme en persona, o serán destruidos.
Dante sabe. Su chantaje no es por dinero, sino por entrada a su intimidad. Forzados, la familia lo permite en una noche de sexo grupal sórdido y dominante. El enemigo ya no está fuera; es un participante en su ritual, mancillando su santuario.
El deseo se institucionaliza en encuentros nocturnos planificados. Exploran cada combinación, cada fantasía, creando un lenguaje propio de gemidos. Su casa es un templo al secreto, hasta que la mirada persistente del vecino Dante empieza a filtrarse a través de las persianas.
Sin vuelta atrás, abrazan su nueva realidad. Gael y Renata exploran su deseo fraternal, mientras los padres redescubren su pasión con un cómplice perturbador. La euforia de la transgresión se mezcla con el miedo latente: alguien más podría estar observando su pecado.
Un apagón los aísla en la oscuridad. Lo que empieza como un juego de verdades se transforma en un beso prohibido entre hermanos. Esa chispa enciende un fuego que promete consumir todos los límites familiares, llevándolos al borde de un abismo de lujuria desconocida.
Raúl regresa como miembro pleno. Noche de permiso absoluto: todos con todos. La imagen final los une: Héctor dentro de Valeria, Raúl dentro de Héctor, Marta recibiendo placer oral. Entrega total. Un brindis sella el pacto: un cuarteto unido por un deseo que redefine el amor familiar. La puerta......
Raúl es invitado. Primero solo mira y se masturba, pero pronto participa. Cadena de sexo oral, doble penetración a Marta. Luego, el acto que lo consagra: Héctor penetra a Valeria mientras Raúl penetra a Héctor por detrás. Triple penetración, un circuito de placer y poder. El vecino se vuelve .......