Laura y Carlos disfrutan unas vacaciones perfectas en Santa Marta hasta que una deuda de 10 millnes los lleva a una bodega oscura. Allí, Laura paga con su cuerpo en un gangbang brutal y humillante mientras su marido observa, descubriendo cuánto placer puede traicionar su coño.
Una experiencia que nunca imaginé que viviría a mis 24 años fue la que tuve cuando decidí viajar de Zapopan a Morelia pidiendo ride en la carretera libre, ofreciendo mi cuerpo a cuanto trailero me recogiera… hasta llegar completamente destrozada y llena de placer
Analía es una rubia de 47 años, la más extrovertida del grupo de jugadoras hockey. Un domingo la invitaron a una casona y allí cinco jóvenes la iniciarían por primera vez en un gangbang.
Una experiencia inolvidable la que viví aquella noche, en la que seduje a seis albañiles para que me cogieran brutalmente hasta cansarse, rompiéndome el culo en la bodega de una empresa constructora, poseída por una lujuria insaciable que me llevó a coger sin límites con dos taxistas de regreso.
Una remodelación en casa, yo una chica de 21 años dulcemente sensual y cachonda, a solas con 7 albañiles en casa durante 4 días, una botella de vodka y pastillas de viagra. Fueron la receta perfecta para un “gang bang” que me dejo exhausta, satisfecha, adolorida y con el culo roto.
Mi esposa Susana siempre ha sido muy caliente, nos conocimos hace muchos años y desde antes de casarnos notaba que ella tenía muchas fantasías sexuales que me decía y me calentaban mucho, hicimos algunas cuando éramos novios, pero la que me pidió hacer en nuestra luna de miel es una de mis favoritas
… ‘La tenemos a punto, es toda nuestra’ _Dijo Tocho arrodillado mientras metía y sacaba sus enormes dedos por el culito de mi novia, mientras con su perversa sonrisa seguía mirándome...
En este primer relato les contaré como conocí a mi futura esposa y la rica cogida que le dí ese mismo día, ella jura que nunca había hecho eso pero jamás le he creído
No podía quitar la vista de aquella polla, sabía que me la iba meter por el culo y hacerme chillar de gusto, hasta que se corriera dentro mía, dejándome bien preñado y abierto.
Todos estaban pendientes de mi reacción, viendo que yo callaba y no decía nada, solo veían mi enrojecimiento, y como mi paquete empezaba a reaccionar a la mano del milico, empezando a abultarse cada vez más.