Mi hermana empezó a decir insistentemente que quería estudiar en Alicante hacía dos años, es decir, que la tía Eva la había seducido muy muy jovencita.
Un día apareció un pastor alemán de unos dos años por el barrio donde yo vivía, siempre fui muy amigo de los perros y rápidamente no convertimos en buenos compañeros de juegos, incluso le puse nombre, Capitán, al que el obedecía como si siempre lo hubiese tenido.
El jefe. Cómo se interpreta lo que haces tu y lo que hace tu jefe en la empresa? Aquí hay una pequeña guia para saberlo.
Juan puso sus dos manos sobre las caderas, sobre la parte alta de las nalgas de la tita y comenzó de nuevo a moverse. Me quedé callado, sobrecogido. Tuve miedo. Lo digo sinceramente. Fueron unos minutos que se me hicieron horas.
Comencé besandosela y de apoco se la fuí comiendo. Al rato me puse a jugar con su clitoris con mis dedos y con la otra mano la penetraba hasta que ella tuvo un orgasmo que gritó con toda su alma y me llenó mis dedos con su flujo.
Cecilia se había puesta para la ocasión una mini color roja y tenía un top blanco que le marcaban sus tetitas, Mercedes más tradicional estaba con una camisa blanca y una pollera azul que le llegaba a las rodillas.
Cada día mas y más la quería tener pero no podía era su amistad la que no quería perder y no podía decirle nada por temor a que todo acabe, al fin me decidí a contarle que era la mujer más maravillosa que conocí en mi corta vida y que daría todo por ella.
Se sonrio y me dijo, de verdad quieres conocer un pene, esa es toda tu curiosidad, le dije que si, me dijo que era una niña muy caliente para mi edad, y ahí fue que de plano me descare y le pedi que me dejara ver y tocar su pene.
Por la ocasión me coloqué un vestido minifalda de color celeste, muy ceñida al cuerpo, ropa interior blanca, de modelo de bikini que apenas cubría mis partes íntimas, vestí unas medias blancas que compré para la ocasión, las cuales me cubrían hasta la parte alta de mis muslos donde se sujetaban con una pretina
Entonces se abalanzó sobre mi boca y empezó a comérmela. Era la primera vez que me besaba con un tío, y fue de lo más excitante; notaba su mentón rozando el mío, le cogí la cabeza y le manoseaba la nuca y las greñas.