Vecinos, amigos y algo mas IV
Empieza una nueva aventura de María, se reencuentra con un novio de la escuela y...
Las aventuras eróticas que muy pocos se atreven a contar.
Empieza una nueva aventura de María, se reencuentra con un novio de la escuela y...
Hoy me toca hacer una pequeña confesión. Igual a muchos se les hará poca cosa. Pero da la casualidad que esto ni yo me lo esperaba.
Soy de Perú Lima y vivo por santa Anita xd se que no debo dar mucha información pero en fin ando súper caliente y no sé cómo calmarme lo único que me tranquiliza es leer relatos erótico siempre yendo al trabajo nunca me pongo sostén y después de tanto pensar me puse un polo casi transparente.
Ayudo a mi prima a descubrir y conocer su sexualidad y erotismo a temprana edad
He probado de los dos tipo toallas higiénicas con alas y sin alas no si hay mas tipo pero esas dos en probado.
Isabella no pudo menos que fijarse en la polla del hombre que nuevamente estaba dura y esta vez apuntaba hacia el cielo. Su entrepierna volvió a inundarse y una gotita resbalaba ligeramente entre sus piernas. Se subió sobre el camastro y esta vez procedió a introducir esa dura polla con lentitud.
Este fue cundo me puse por primera vez la ropa de baño
Después del juego de rol de sexo no consentido, en otra visita al motel, mi novia comienza a hacerme confesiones muy reveladoras que cambiarán mi manera de verla sexualmente y que me llenan de morbo
Infieles en la U,la primera vez que tuvimos relaciones con mi amiga aunque ambos teníamos pareja. Estábamos alcoholizados y casi resulta en un embarazo. Tomamos alcohol y fuimos a un hotel de paso para nuestra primera aventura.
Una fantasía prohibida, conocer, sentir y probar los manjares de mi suegra.
Esta es una historia muy excitante, pero me enoja muchísimo que yo no haya sido el protagonista, en este caso yo fui testigo de cómo un viejo verde logró manosear a gusto a una chava muy bonita, esta historia sucedió tan solo el año pasado.
Sara tuvo sus tres buenos orgasmos y entonces me ordena que me corra, que ya está saciada y que el fuelle comienza a irritarle el chocho. Entonces le pido que me escupa en la boca, que eso me excita muchísimo. Ella lo hace. Me suelta cuatro o cinco salivazos en la cara y en el interior de la boca.
Ayude a un amigo policía y el terminó haciendo a mi esposa su puta.
Una de las veces que fui al gym de madrugada, a la media hora de estar allí (practicando mis ejercicios sin más compañía que la música que puse en los altavoces utilizando el Bluetooth de mi móvil), pues oigo unas voces en el pasillo de la entrada. Observo detenidamente quién podría ser y...
Susi, que así se llama la chica y que supe después, al presentarme, tiene un buen revolcón. Medirá 1,65 m. De peso supera un poco su IMC indicado (aunque no me extraña, si se zampa con asiduidad tantas pollas de chocolate, crema y nata). Es rubia y con el pelo corto.
Siempre iba de negro con algunos complementos en rojo. Lucía camisetas de grupos de Black Metal como Venom, Immortal y Satyricon, entre otros. Aquel sábado, sobre las 3 de la madrugada, acudimos a aquel cementerio. Era Luna Llena y había bastante visibilidad aunque siempre llevamos una linterna.
Me hace un buen ordeño. Me estruja el rabo, de dentro hacia afuera, apretando fuerte el glande en la zona uretral. Le pega unas buenas sacudidas. De vez en cuando le suelta un gargajo para lubricarlo y que fluya mejor la manuela. Yo me fijo en su cara de chica eficiente y hábil en su trabajo.
Ya enfrente de su puerta golpeo unas tres veces. Me abre Rebeca. Lleva el pelo recogido en un moño, una blusa blanca con un generoso escote, una falda plisada larga color azul y unos tacones de aguja que la ponen en el 1,76 m, sacándome bastante altura. Sus dos jamones los lleva enfundados. en...
La verdad es que en aquel camping me sentía como Huckleberry Finn en su cabaña del árbol. De noche parecíamos una caravana de un western haciendo una parada, dirección a California. En fin, que Camile y yo recorrimos casi todos los locales de la villa. De madrugada todas las músicas son buenas.
Me arrodillé y comencé a lamer las cuatro plantas de sus esbeltos pies. Tragándome casi sin saborear mucho, mi propia lefa. Emma y Rosa se reían al ver la desagradable cara que yo ponía. Después fui chupando los veinte deditos, muy despacio. Succionaba y mordisqueaba cada uno de ellos.