Descubrí a mi tío con su hija

Yo nunca he sido de shorts, aunque siendo bisexual me gusta mucho ver a hombres con ellos, se ven muy bien usándolos y mi tío es uno de ellos. A pesar de que es mi tío no diferimos tanto de edad pues en ese entonces yo tenía como 19 años y el 27. Por ello siempre congenié con él, era mi confidente, me enseñaba muchas cosas de la vida, le tenía mucha confianza y era recíproco.

Como comentaba, él siempre usa shorts cuando está en su casa, unos shorts tan holgados y cortos que en más de una ocasión he llegado a ver cómo se le salía su verga al sentarse con las piernas abiertas o las subía en el centro de mesa, y él es tan vulgar que a pesar de que sabe mis preferencias, no le importa lo más mínimo que le mire. He llegado a creer que hasta lo hace a propósito. ¿El relato es gay? No jajaja, aunque pareciera. Mi tío no solo dejaba su verga guardada en esos shorts, no, el metió su verga en mi tía y esto dio como resultado a una linda nenita. Era y sigue siendo una niña muy dulce que a pesar de su edad, sigues consintiendo sus berrinches, con unos ojos tan grandes que la hacen ver más hermosa de lo que es.

Pues bien, por la cercanía que tenía con mi tío, solía ir después de la escuela a su casa. Muchas veces iba solo a ver televisión o a platicar con él pues mi tía trabajaba en las mañanas y no llegaba sino dos horas después de que salía de la escuela. Al contrario, mi tío es chofer de microbuses y siempre arreglaba sus turnos para estar cuidando a su hija.
Como ya era costumbre que fuera a verlos y por la confianza que nos teníamos, me dieron una copia de las llaves de la casa para entrar sin molestar a nadie. Todo normal, hasta que un día entré a la casa y noté algo raro, pues todo estaba silencioso, pensé que no había nadie porque normalmente mi tío siempre estaba en la sala o en el patio. Lleno de intriga decidí ir por la casa en busca de alguien sin hacer ruido. La puerta que da acceso al interior de la casa estaba abierta, me entró más la curiosidad y decidí ir más silencioso aún. La sala estaba vacía, seguí mi recorrido hasta la cocina y luego el patio trasero, nada, lo último eran las recámaras así que subí las escaleras con mucho cuidado, vi que la puerta del cuarto de mi prima estaba abierta pero no había nadie, solo me faltaba un cuarto y desde donde estaba se podía ver que la puerta estaba entrecerrada. Mi curiosidad hizo que abandonara mi sigilo y al llegar a la puerta pude ver a mi tío acostado en la cama y a su hija a un lado de él, al escuchar mis pasos se dobló inmediatamente intentando sentarse en la cama, no comprendí bien lo que había pasado, abrí la puerta por completo y al verme se relajó, solo un poco, pensó que era su esposa. Me preguntó que, porqué entraba como si fuera un ratero y sin esperar respuesta alguna le dijo a su hija que podía ver la tele mientras llegaba su mamá. Al salir su hija de la recámara, mi tío se paró, como siempre llevaba uno de sus tradicionales shorts que ya estaba acostumbrado a ver, la delgada tela de sus shorts me hizo ver que tenía una erección. Fue directo a su buró y sacó un bóxer para luego ir al baño, de espaldas a mí y con la puerta abierta séquito el short, se puso el bóxer y luego vistió otra vez su short sin importar que yo le viera. “No traía calzón el cabrón”

-No mames… estabas toqueteado a tu hija – dije riendo.
-Jajaja estas bien pendejo – respondió, pero estaba medio nervioso – No es lo que te imaginas.

Se sentó en la cama de nuevo preguntándome que, si no salía más tarde, a lo que yo respondí exigiendo que me dijera que había pasado sin cambiarme el tema, tenía curiosidad, era algo fuerte y tenía idea de lo que podría haber pasado, además de que sentí una ligera excitación que no me atreví a confesar. Él se me quedó viendo y me reiteró que no era lo que yo pensaba. Le dije que yo le había confesado muchas cosas, que me lo debía. Dudó un poco así que lo amansé diciendo que podría explicármelo a mí o a su esposa. Abrió mucho los ojos para luego mostrarse enfadado. Después de un silencio me pidió que no lo juzgara y a regañadientes me confesó algo que no estaba en mi imaginación.

El cuidó a su niña desde que nació. Cuando fue acostumbrándose y entender los horarios de su hija empezó a jugar con ella, cosas inocentes con sus muñecos y cosas por el estilo, pero dentro de esos juegos empezó a experimentar, se podría decir. Poco después guiado por su curiosidad intentó darle pecho para ver que se sentía, al principio fue chistoso y hasta pensó comentárselo a mi tía, pero cambió de idea al descubrió que esa sensación le excitaba demasiado. No lo tomen a mal, mi tío es un gran padre y ama a su hija, pero también es hombre, curioso y morboso.

Pues bien, su morbo incrementó y confesó que llegó a masturbarse completamente desnudo mientras su hija le chupaba los pezones, pues en ese entonces su bebé no entendía si su papá se la jalaba o no. Pasó el tiempo y su hija ya no tenía esa necesidad de amamantarse, así que paró por un tiempo hasta que según él por error, un día mientras él estaba acostado en el sillón viendo la tele, su hija que ya caminaba, se subió al sillón para acostarse con él. Ella no se acostó en su pecho sino que se acostó entre su vientre y sus piernas, su pecho se acomodó en su pene flácido. Lo tomó como algo normal hasta que ella, con su mano metió su mano en su playera y empezó a acariciar su vientre, jugaba con sus pelos y hasta le metía su dedo en el ombligo, logrando que su padre tuviera una evidente erección, él dejó que simplemente sucedieran las cosas. Pero después fue él quien le pedía que lo acompañara a ver la tele, pidiéndole que no se acostara en su vientre sino más abajo.

Las primeras veces que lo hizo no ocurrió gran cosa, pero poco a poco fueron sucediendo cosas. La más obvia, su cabeza se posó sobre su pene, ese día su hija se rió tanto al sentir como la empujaba debajo de su short, él casi se venía con el jugueteo y los manotazos que su hija le lanzaba a su verga. Después dejó de acariciar con su mano su vientre para pasar a sus rodillas y poco a poco fue metiendo su mano debajo del short, subiendo hasta toparse con su bóxer. Así decidió dejar de usar ropa interior para que su hija tuviera la oportunidad de tocar su verga bien parada.

Al terminar de contarme, el que la tenía bien parada era yo. Me explicó por último que eso había sido lo que vi, me dijo que ya no lo hace a menudo. Le dice que se va a dormir que si no quiere ir con él a descansar un rato y ella suele acomodarse donde siempre, finge dormir pero está esperando el momento cuando empiece a acariciarlo. Después se despierta y su hija quita rápido la mano y él termina en el baño. Entendí todo, y lo entendí completamente caliente, después de todo yo soy igual de sucio que él. Lo tranquilicé diciendo que no pasaba nada. Fuimos a la cocina, me invitó algo de comer, todo fluyó normal. Cuando me despedí le guiñé el ojo haciéndole entender que yo sabía sus secretos, el solo me respondió gritando que era un maricón.

Cuando iba camino a casa estaba tan absorto que no supe en qué momento llegué a la puerta, esa historia me fascinó tanto que no podía dejar de pensar en ello y al entrar a mi cuarto inmediatamente me bajé el pantalón y me la jalé tan fuerte que eyaculé como 5 chorros bastos de leche pensando en mi tío y mi sobrina. Tuve otras fantasías más durante unos meses y cada vez que iba a la casa de mis tíos tenía la esperanza de encontrarlos otra vez en la misma posición. Deseaba espiar a mi tío mientras su hija le tocaba su verga.

Lastimosamente nunca pasó.

Fue sino hasta 6 meses después que ocurrió algo increíble. Mi tío me llamó por teléfono para ver si podía cuidar a su hija porque una amiga de su esposa estaba en el hospital, de las dos de la tarde hasta que regresaran. La vida no me había dado la oportunidad de poder espiar a mi tío, pero me regaló la oportunidad de experimentar por cuenta propia lo que él hacía con su hija. Por supuesto que dije que sí.

Llegué corriendo porque me pidió por teléfono que me apresurara y también porque me urgían las ganas de saber qué ocurriría. Mi Tío estaba vestido con un pantalón de mezclilla y una playera blanca, me dio instrucciones diciendo simplemente que no fuera pendejo y que le diera de comer a su hija. Esperé a que tomaran el taxi, no quería mostrar mi ansiedad pero en cuanto vi al taxista dar la vuelta, corrí al interior de la casa. Al entrar vi a mi prima viendo la tele, me dio un escalofrío, estaba nervioso y me dio un ligero temblor como si estuviera helando en la casa, pero no, eran mis nervios, había aceptado ir a cuidarla solo por una razón y no desaprovecharía la oportunidad por mis nervios. Pero me faltaba algo, así que sin molestar a mi sobrina me dirigí al patio trasero, conocía tan bien la casa que sabía dónde escondían la ropa sucia de las visitas, pues oler los bóxers de mi tío era una de las cosas predilectas, claro, cuando tenía oportunidad. Encontré enseguida el cesto de ropa y vi un short azul con franjas blancas encima de todo, al tomarlo noté que aún estaba tibio, era el que estaba usando antes de ponerse la mezclilla, me acerqué a olerlo de la entrepierna y me llegó un olor a macho muy fuerte y me dio otro temblor producido por saber que aquello que estaba haciendo y estaba a punto de hacer estaba prohibido. Se siente genial.

Me fui al cuarto de mis tíos y aún con un ligero temblor me quité el pantalón bajándome al mismo tiempo la trusa, estaba tan excitado que quería hacerlo lo más rápido posible. Cuando volví a tomar el short lo volteé y encontré lo que ya me esperaba, manchas de semen en él, me lo acerqué a la nariz y pude comprobar que estaba fresco, olía sudor de verga y a semen fresco. Tenía mi pene durísimo, me excitaba aún más saber que sobre mi verga tendría la leche de mi tío, me lo puse como pude y me quedaba perfecto, a la altura del muslo, holgado como para que alguien pudiera tocar lo necesario sin molestar a nadie. Esperé en el cuarto para que se me bajara la erección que tenía, eran tantas cosas que corrían en mi mente que tuve que serenarme para proseguir.

Cuando ya estuve listo fui con mi prima al sillón y le pregunté que veía, ella me dijo que algo, lo miramos por un tiempo y luego le dije torpemente que me iba a dormir y que sus papás me habían encargado cuidarla, así que si yo dormía ella también lo haría, mi voz se escuchó entrecortada y con una falta notoria de autoridad por el nerviosismo que tenía, pero a pesar de ello no puso objeciones. Yo fui directo a la cama de sus padres y al acostarme, ella instintivamente se acomodó a un lado mío reposando su cabeza sobre mi vientre y abrazando mis piernas. Tengo que aceptarlo, la educó muy bien. Yo me acomodé boca arriba con un brazo sobre mi pecho y el otro cobijando a mi sobrina con una maldita sonrisa en la boca. Cerré los ojos y pasaron como unos 15 minutos larguísimos en donde no ocurrió nada, me empecé a poner nervioso ¿solo será con su papá?, ¿No pasará nada? Estaba tan consternado que a pesar de que su codo tocaba ligeramente mi miembro no estaba excitado. Fue en mi desesperación que fingí roncar.

No sé cuánto tiempo pasó porque me metí tan bien en mi papel que dormité por un tiempo. Me despertó sentir la mano de mi sobrina bajó el short acariciando el muslo, no sé exactamente en qué tiempo tomó la iniciativa pero lo hizo, estaba sorprendido porque era exactamente como mi tío me confesó. Afortunadamente me tomó tan desprevenido que cuando lentamente empezó a subir su mano, al no estar mi pene erecto, tocó primero mis huevos y con el dorso de su mano tocaba mi pene. Que sensación tan más rica. Alguna vez un niño te ha acariciado con ternura el brazo, el codo, o la mejilla con sus manitas, se siente muy distinto a las manos de un adulto, las manos suaves y tiernas, con esos dedos tan delgados y finos. Pues me estaba acariciando uno de mis testículos con esa suavidad y ternura que los representa, una sensación fascinante. Mi verga estaba flácida unos segundos antes así que estaba en dirección a mis pies, cuando se fue poniendo dura hizo que el short retuviera mi erección y no dejara que se parara por completo, por más que mi verga estuviera dura como una roca.

Ahí me di cuenta que mi tío no me dijo la verdad, o al menos no toda. Mi sobrina tomó el short de mi entrepierna y lo levantó para que mi pene se liberara y se mostrara en todo su esplendor, me asombró tanto que estuve a punto de asomarme para ver a mi sobrina. Como no hice nada ella agarró mi verga primero como si fuera un tubo, luego fue acariciándola pasando uno de sus dedos por todo mi pene, de arriba abajo una y otra vez, hice que mi miembro diera saltitos, estaba tan excitado que ya estaba soltando liquido pre seminal, lo sentía escurrir en la cabeza, así como sentí un calor repentino para luego sentir unos labios chupando mi pene. Me quedé helado, ¡¡¡MALDITO TÍO!!!, no sabía que eso pasaría, pero pronto recordé todo, primero empezó enseñándole a chupar sus pezones, ¿cómo fui tan estúpido para creer que solamente acariciaba su verga? Era increíble, su boca no llegaba hasta cubrir la cabeza, pero la succión que hacía… uff… no había sentido algo así. ¿Cuántas cosas más me habrá ocultado mi tío?, ¿hasta a donde había llegado? Mi verga se escapó de su boca por un salto que dio mi pene de lo excitado que estaba, lo volvió a tomar y esta vez sí que cubrió toda la cabeza con sus labios… estiré la punta de los dedos de mis de mis pies, estaba en la gloria.

¿acaso mi tío se habrá… se habrá… ohh que rico… venido…en su…?, claro… porque lo dudo, el saber que tu propia hija te la está mamando debe ser glorioso, ahora más venirse en su boquita para que se trague tu leche… uff. Otro salto más, pero esta vez no se le escapó, agarró bien mi verga. Maldito tío degenerado hijo de puta… Ya no me importaba nada, levanté mi cabeza y vi a mi sobrina mamándomela, era tan irreal que instintivamente levanté mi mano y acaricié su cabello, ella no mostró sorpresa, hijo de puta, estaba acostumbrada, luego acaricie su rostro, uff… otro salto, que rico… con mis dedos empecé a acariciar sus orejas, luego me fui abajo hasta sentir con mis dedos como la comisura de sus labios se fundía con mi verga, sentí como profanaba su pequeña boquita. Era real… era real… me la estaba chupando, levanté la cadera para meterle más mi verga y entró un poquito más, solo un poquito, pero eso me excitó demasiado, no iba a poder durar más.. Empecé a gemir, me quité rápido mi playera, subí lo brazos y los puse detrás de mi cabeza, abrí más mis piernas, me estaba entregando por completo a que mi sobrina disfrutara mi verga para ella sola… empecé a empujar mi cadera para metérsela más profundo… ahh que rico… Una vez, otra vez… que ricoo… estaba a punto… empujé una vez más mi cadera está vez más fuerte… recordé a mi tío, lo imaginé estando ahí, imaginé que ahora él nos descubre pero no sé enojaba solo nos veía, lo sentí… ahora le voy a llenar la boca de mi leche a tu hija… en ese momento tuve uno de los orgasmos más increíbles que he tenido, gemí como un loco sin importar nada, la leche salió a presión de la boca de mi prima, levanté la cabeza en el momento exacto. Un segundo chorro de leche salió disparado tan alto que me llegó a mi pecho desnudo, un tercero menos violento, pero igual de abundante, un cuarto y un quinto. El short estaba lleno de mi semen. Con la respiración agitada reposé mi cabeza en la almohada bajé los brazos y relajé las piernas, esperé a que mi corazón desacelerara, cerré los ojos. Que rico.

Cuando volví a abrir los ojos mi sobrina ya no estaba, me quité el short con cuidado, comparando mi descarga con el semen seco de mi tío, mi tío se quedaba corto. Me limpié con el short y dejé que se secara para dejar las evidentes manchas de mi verga, era obvio que alguien se había venido sobre él, no era mi intención hacer las manchas desaparecer, mi tío lava su propia ropa y quería que supiera que yo estuve ahí.

Vestido y con mi fantasía cumplida de sobremanera, salí a la sala, pero no estaba mi sobrina ahí, la llamé y me contestó con un grito. La alcancé en el patio, estaba jugando con una pelota, no tenía semen ni nada, estaba limpia, normal, como si no hubiera pasado nada.

¿Cuánta leche de su padre se habrá tragado?… Maldito cabrón… lo envidié.

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