Prima me vuelves loco
Prima me vuelves loco espero algún día ser algo más que familias...
relatos eroticos de amor filial e incesto: primas, tios, hermanas, madres...
Prima me vuelves loco espero algún día ser algo más que familias...
Desde hace un tiempo llevo por el camino de la perdición a mi propio padre, sin saber la bestia que duerme en su interior.
Jacob, un joven con problemas de crecimiento, acude con su madre a un centro médico donde le recetan unas hormonas un poco curiosas. Lo demás es historia.
“Sofi, se me van a reventar los huevos”. Y finalmente le llegó el día
Me levanto con ganas de orinar y mamá está en el baño.
Mi mamá tenía 35 años, era de tez morena. Nunca había imaginado cosas malas con ella, pero a esa edad algo comenzó a cambiar. La empecé a ver como mujer, tenía unas nalgas muy apetecibles, no eran extremadamente grandes, pero eran espectaculares, unos senos pequeños, y una cara como dirían mis amigos de puta.
Después de nuestra noche de sexo con mi tía, le tuve que explicar cómo había pasado todo, pero las cosas no iban a quedar ahí.
Mi padrastro y yo a solas por primera vez
Mi esposa y mi hijo, y me sume yo, para pasar una noche inolvidable.
Unas vacaciones inolvidables, playa, sol, descanso... Y de pronto las cosas se dieron así... Mi suegra y yo pegamos onda, y no pudimos dejar de coger en todas las vacaciones... y por supuesto... le desvirgué el culo!!!
Mi tío y ya ya nos decimos hacerlo a matar esas ganas que nos teníamos
A mi tío le entraron las ganas no se aguantó mas.
Esta es la parte 2 de mi primera vez con mi tío.
Hola soy una chica gordita buenas piernas y una cola bien redonda
Le dije te voy a conceder este deseo por ser tu cumpleaños... En cuanto escucho eso, de inmediato comenzó a....
Continuamos con la exploración sexual entre mi hermanita y yo
El transcurso de la noche con mi hermanita a solas
Mi hijo y mi esposa incestuosas y adicta al pene de mi hijo.
Reencuentro el día de mi cumpleaños, y cómo terminó durmiendo en mi casa y en mi cama
La miré a los ojos estando encima de ella, me abrió la boca, no hubo necesidad de más señales, sabía lo que quería, así que le escupí la boca, sonrió al darse cuenta que el mensaje había sido entendido y siguió gimiendo con cada embestida que le daba.