Les comparto cómo la ausencia de Roberto, que trabaja lejos y largas horas, crea un vacío en casa. Con Sofía también afuera mañana y tarde, El vínculo con Tomás, que estudia en el mismo liceo en el turno nocturno, se va intensificando. Esa conexión sutil, despierta en mí preguntas sin respuestas.
Me sumerjo en un laberinto de culpa y deseo al descubrir cómo Arturo mi hermano somete a nuestra madre a actos cada vez más degradantes, desde mamadas forzadas hasta el uso de un dildo, la línea entre lo correcto y el placer se difumina.
Todo empezó cuando acompañé a mi mamá a una reunión en la escuela de Arturo. El profesor y el director nos dijeron que mi hermano tenía problemas serios, que era agresivo y no se llevaba bien con los demás. Mi mamá, siempre tan dedicada, decidió hacer lo que fuera necesario para ayudarlo, incluso si
Jacob seguía teniendo problemas con su miembro debido a la receta de hormonas que le habían recetado, pero su madre, que tenía algunas dudas, seguía ayudándolo.
Luego de sufrir varias cosas negativas en mi vida como perder mi empleo, mi novia me deja y la muerte de papá, por necesidad regrese al campo a la casa de mamá para algo de consuelo, pero parece fue mas que eso
Jacob, un joven con problemas de crecimiento, acude con su madre a un centro médico donde le recetan unas hormonas un poco curiosas. Lo demás es historia.
Este relato se basa en la historia que Andrea compartió conmigo. La que a su vez, y con la aprobación de ella, comparto con ustedes. (Los nombres han sido cambiados a pedido de la protagonista)
Con este relato inicio una serie donde la disciplina será la protagonista, relatos cortos donde los azotes puros y duros serán los verdaderos protagonistas.
Compramos gel lubricante sin anestésico, ella lo quería con y yo le explique lo que solía ocurrir con el anestésico. Recuerdo cuando mi marido me lo hizo y se untó con ese tipo de gel, a mi me dejo sin sensación y a él se le bajaba la pija, un desastre, que solucionamos cuando uso condon
Llegué a creer que lo que pasó con Javier no me había afectado, pero allí estaba yo, una madre deseando a su hijo por ser justamente eso, su hijo. Diana una buena madre.
A partir de ese momento empecé a observar lo que hacían mis padres todas las noches, follaban a veces en el sofá en la cocina donde quisieran siempre esperaban que me durmiera (y yo me hacía la dormida cada día ) cuando creían que me había dormido empezaban sus juegos.