Llegan a Dublín, se toman varias copas, y Alicia y Luis llevan a Pilar a la cama, la pobre está tan bebida que los dos tienen que desvestirla y luego pasa lo que pasa.
El pacto era tocar tan solo las tetazas de Clarita, pero Carlos necesita más y quiere llegar a un acuerdo con su hermano. Manu quiere seguir morboseando con ella y lo tiene claro.
Mi hermanita se lo monta con su novio en un parque y por la tarde, al regresar a casa, mi madre entra en mi habitación y la meto mano de forma descarada.
Mi hermana me cuenta que la enseñaron un vídeo en el que vio a mi madre gimiendo y pidiendo rabo como loca a un desconocido. Al final no es tan angelical como parece y su pasado oscuro me deja confundido.
La luz del baño se enciende y saltó de la cama para ver quién está dentro, lo que me encuentro es impresionante, mi madre se mira en el espejo sofocada y comienza a acariciarse
Mi hermanita me despierta y me lleva a su habitación, al otro lado de la pared se oye a mis padres follando y a mi madre diciendo “Métemela por el culo”
Se me paró la pita otra vez. Le quité la tanga. —Papi —masculló otra vez. Me detuve impertérrito y le contesté: —Dime, mi amor. Pero no contestó nada. —¿Quieres que pare? Después de cuatro interminables segundos, ella repuso
Mi amoooor…!!! Querés ser mi esclava tambien ???Empezá trayéndome los cigarrillos, una cerveza bien helada, un vaso grande y sacate todo eso para el papi. – Sí, papito, soy tu hija . –
La nena creció tan de golpe y de tal forma que ya no pude evitar mirar esa cola grande y pulposa de reojo. Y lo peor es que ella no es ajena a lo que me pasa, se da cuenta. Cuando siente mi verga durísima
La luz del baño se enciende y saltó de la cama para ver quién está dentro, veo a mi madre que se mira en el espejo sofocada y una cosa lleva a la otra.
Sigue la historia del barrio. Volvemos con Adriana y el reencuentro con su marido y Javier se topa con Carla en el bar, con la que descubre lo que es el placer femenino a su costa.
Mi madre está un poco bebida y mi hermana me pide ayuda para llevarla al baño, allí sube su falda, baja la braguita que lleva puesta y me incita a tocar su sexo.
Estábamos los justos, Luis, Eloísa, Amparo, Nina, Maite, Olga, Alicia y yo.
-Luis. -Pues si ya estamos todos —se le notaba algo incomodo al encontrarse a Amparo— me gustaría…
-Calla PERRO, aquí el único que habla soy yo…
Así terminó el último capítulo…
Bailo con mi madre en la cocina y ella se contonea meciendo el trasero mientras yo empujo las caderas con disimulo restregando mi verga contra su culo.