Mi empleada colombiana, madura y caliente

Mi empleada colombiana, madura y caliente

A mi siempre me encantaron las mujeres madura, de 40 a 60 años.

El día que puse un clasificado buscando una empleada y a la semana se presentó una mujer, gordita de mas o menos 55 años, un poco fea pero muy sensual, mi felicidad llegó hasta las estrellas.

Se llama Isabel es colombiana, separada y vive en España hace cinco años.

Tiene el pelo negro corto, sus senos son bien grandes y una nalgas muy marcada con pierna gruesas y una barrigota bien redondita.

Le cuento que la primera semana fue solo mirarla y masturbárme pensando en cuando se quitaba los zapatos o se agachaba a limpiar algo, ese culo se me ponia duro de solo imaginarlo sin ropa.

Hasta que a los quince dia la invite a quedarse a comer y ella aceptó, comimos y nos sentamos a tomar un trago, cuando ya estaba caliente le pedi si queria un masaje en sus pies, ella se rió y me dijo que le daba pena pues era mi empleada, pero insistí y se dejó.

Al tener sus dos pies entre mis manos me excite aun mas y ella como que se iba calentando cuando de repente le dije que me encantaban sus pies y si me dejaba besarlos.

Ella rió y no contestó, cuando comencé a besarlo y a lamer las plantas de sus pies, me encantaba el sabor, ella gemia me decia que queria los mio y se los di y nos encontramos al frente lamiéndonos los pies al tiempo, que delicia.

La desnude y tenia unas tetas enormes ,caídas por la edad pero con unos pezones largos y su coño era peludo, me arrodille y comencé a lamerlo y meter mis dedos por su coño mojado y en su culo.

Mi verga estaba durísima y nos pusimos en 69, ella la lamia como una profesora escupiéndola y pasándosela por la cara y metiendo su dedo en mi culo.

Yo hacía lo mismo con ella,solo que ella al sacar su dedo de mi culo,lo chupaba y me decía cuanto le excitaba el sabor.

Yo me enloqueci a ver que lamia y chupaba su dedo sucio.

Fue la locura, cuando me pidió que se lo metiera en su culo, la puse en la esquina de la cama boca arriba, le abrí bien las piernas, yo me puse de pie y comencé a meterle mi verga despacio en su culo que se abría siempre más.

Ella gritaba de placer y dolor y se chupaba sus pezones mientras yo lamia la planta de sus pies, la penetre así como por media hora sin parar, hasta que ella me pidió mi verga en su boca.al sacarla salio muy cagada, pero ella mirándome me dijo: déjame lamer ese helado al chocolate.

Yo con un poco de asco pero a la vez excitación se lo puse al frente y ella comenzó a lamerlo y chuparlo ensuciándose toda la boca y la cara y seguía como una loca hasta sacarme toda la leche y se la trago toda.

Fue una experiencia fuerte pero muy excitante y desde entonces por lo meno una vez a la semana repetimos siempre con algo más degenerado.

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