Mi iniciación

Mi iniciación

Cómo de un momento peligro en la vida de mis amigas y amigos surge una orgía y con ella mi iniciación en sexo grupal.

Hola mi nombre es Dalia, tengo 27 años y vivo en México, en el bajío, soy abogada, mido 1.62, soy delgada pero tengo buen cuerpo, mis medidas son 90-59-92, mis rasgos físicos son los clásicos de una mujer del bajío, sobre todo mis ojos ya que son grandes y bastantes expresivos de color cafés claros, cabello castaño lacio que me llega a la cintura, boca pequeña y algo de mí que me gusta mucho es un pequeño lunar que tengo en la parte superior derecha de mis labios, todos mis amigos me dicen que se les hace muy sexy y a mis novios les encanta besármelo, nariz respingada, siempre me dicen que tengo rostro de niña buena y que no aparento mi edad que me veo mucho menor.

Otra parte de mi cuerpo que les agrada mucho a los hombres son mis piernas ya que dicen las tengo bien torneadas (y mas les gusta que use zapatillas de tacón alto que por mi profesión es la que mas utilizo) y qué decir de mis glúteos que sobresalen mucho, más por mi cintura diminuta que hace sobre salga mucho mi busto y además que me vea bastante nalgoncita.

El motivo de que les escriba es mas que nada porque una excelente amiga me recomendó hacerlo para que pudiera contarles algunos relatos de sucesos que he pasado en el ámbito sexual, ella ya les ha compartido varias anécdotas por cierto, además de mi licenciatura estudié una maestría y aún con la preparación académica que tengo el sexo es algo que en verdad me agrada mucho y soy fiel practicante, es una parte muy importante en mi, tanto que a veces actúo como una verdadera prostituta en la cama, ya que me encanta dejarme llevar por mi pareja en turno y hacer absolutamente todo lo que él quiera que yo haga, y así, dejándome convencer por mi amiga les escribo para que tengan la oportunidad de conocerme y al mismo tiempo yo poder practicar el sexo con personas que conozca aquí, algo que nunca he hecho hasta ahora, ampliando así mis horizontes sexuales y con ello también cumplir mis fantasías que es la de cumplir las suyas en la intimidad.

Soy una mujer que desde mi adolescencia he sido muy candente, apenas comenzó mi desarrollo comencé a practicar las relaciones sexuales, claro que empecé masturbándome primeramente con los dedos aunque después me gustaba introducirme cosas en mi chochito para satisfacer mi ardiente deseo de ser penetrada, hermosas horas pasaba acariciándome yo misma y provocándome infinidad de orgasmos, sobre todo a la hora de ducharme, al sentir el chorro de agua en mi cuerpo me encendía mucho (y hasta la fecha sigo sintiendo lo mismo por lo que me gusta hacer el amor con mi pareja en turno bajo la regadera), mi primera relación sexual fue a los 14 años con un novio que era mayor que yo por 3 años.

Los 5 años que tuve que estudiar la Universidad en Puebla fueron realmente significativos para mi ya que pude realmente practicar el sexo en todas sus formas y como yo quisiera tenerlo, me sentí como yegua en brama y con la rienda suelta, ya que viví sola por primera ves durante todo ese tiempo en un departamento que rentaba, de ahí mis aventuras se desataron y extendieron por tres años más mientras radiqué en la Ciudad de Tlaxcala para estudiar una maestría.

Pero lo vivido en esos lugares, antes de regresar a mi tierra, concerniente al sexo se los iré narrando poco a poco en diversos relatos; bueno yo sé que dirán que todo esto no tiene nada de especial por lo que me concretaré a contarles mis relaciones mas significativas y fuera de lo común y corriente, lo hecho por mi y que en verdad ni yo misma puedo creerlo, en este primer relato comenzaré contando la primera ves que tuve sexo en grupo, «mi iniciación»:

Yo contaba con la edad de 17 años, ya había concluido mi ultimo año en la preparatoria y era mi último verano en Celaya antes de partir hacia Puebla para continuar mis estudios universitarios, mis mejores amigos y amigas decidieron, como despedida (ya que algunos irían a la ciudad de México y otros al norte a estudiar) hacer un viaje de tres días en campamento en un hermoso lugar que se encuentra aquí en el Estado de Guanajuato, donde existe una hermosa presa y así aprovechar también en estrenar una lancha que a uno de mis amigos le obsequiaron sus padres, hasta ese momento había practicado relaciones sexuales con uno que otro novio pero nada fuera de lo común, es decir, lo hacíamos en diferentes posiciones pero hasta ahí, solo mi pareja en turno y yo.

Por cierto mi posición favorita es la de misionero porque así siento a mi pareja arriba de mi cuerpo respirar muy cerca de mi y puedo abrazarlo y estrecharlo en mis pechos, y me gusta ver los gestos de placer que le provoco y mirar sus ojos cuando yo logro un orgasmo o bien, cuando el llega a terminar en mí derramando su semen.

Inclusive el coito que experimenté solo había sido vaginal y solamente de ahí había perdido mi virginidad hasta ese momento, ni siquiera había practicado el sexo oral y ni siquiera me llamaba la atención, aún cuando en varias ocasiones mis amigas y yo en la secundaria y prepa lo vimos hacer por mujeres en películas pornográficas, y aunque lo comentábamos y nos preguntábamos que se sentiría jamás paso de comentarios y mucho menos en acciones, y del sexo anal ni de que hablar jamás me había llamado la atención y según yo jamás me atrevería a brindarle a alguno de mis novios mi culo, ¡vaya, de lo que me había perdido!.

Pues bien, al campamento fuimos cuatro mujeres y seis hombres, que aunque nos habíamos contado nuestras experiencias sexuales y cada uno había tenido su pareja en su momento, entre nosotros solo había existido una fuerte amistad desde la infancia.

Llegamos el viernes e instalamos el campamento, desde el viaje, como todos viajamos juntos en una camioneta estuvimos recargados unos sobre otros y siento que desde ahí con el tequila, sabiendo que cada no tomaría a partir de ese momento un camino diferente en fin todo ese momento que encerraba algo especial nos atrevimos a cachondearnos, ya que nos abrazamos, tocábamos sin una supuesta intención (¡aja!), etc.

Siempre hubo respeto entre nosotros, aunque llegamos a practicar aquellos juegos donde se besa una con otro en la boca, o castigos de nalgadas, incluso juegos de quitarse prendas hasta quedar en ropa interior, nada de lo que hicimos paso de ser un simple juego entre amigos.

Durante el resto del día jugamos, nadamos juntos y paseamos en lancha, por la noche ante la fogata bailamos e intercambiamos anécdotas y hasta ahí, nos fuimos a dormir, una casa de campaña era de mujeres y otra para los hombres; pero el sábado yo creo que si no hubiera pasado lo que enseguida les contaré hubiera transcurrido igual y jamás nos hubiéramos atrevido a dejarnos llevar por la lujuria, comenzaba a obscurecer e íbamos los diez en la lancha de regreso al campamento pues habíamos ido a conocer un pueblito que estaba exactamente del otro lado del campamento cruzando por la presa que es bastante grande, de una orilla no se le ve el otro lado a la presa, fuimos de compras para adquirir algunos víveres que nos faltaban y sobre todo para comprar artesanías, cuando por ir jugando y echando relajo provocamos que se volcara la lancha y todos caímos al agua, estuvimos por minutos tratando de evitar ahogarnos y sobre todo evitar entumirnos ya que estábamos congelándonos en las aguas, nadamos por treinta minutos que se nos hicieron eternos y al final pudimos llegar a la orilla apoyados en la lancha que estaba totalmente volteada al revés, al llegar, todos sin creer lo cerca que estuvimos de la muerte comenzamos a abrazarnos, mientras nadábamos tuvimos que ir despojándonos de la ropa para facilitar el nadar, quedando los hombres en trusa y nosotras igual, ya que el sostén igual nos estorbaba, al llegar a tierra firme ni siquiera nos dimos cuenta de cómo estábamos ya que como dije realmente estábamos agotados y nerviosos, comenzamos a abrazarnos y tratar de entrar en calor, una ves que reaccionamos nos vestimos y comenzamos a prender la fogata, y para relajarnos y salir del estrés por aquella experiencia comenzamos a beber tequila y revivir, aun nerviosos, el mal momento que habíamos pasado, pues bien, no sé si por haber sentido la muerte tan cerca o porque realmente estábamos afectados aún por lo sucedido, ya sentados ante la fogata todos estábamos juntos cuando una de mis amigas aún con lágrima en los ojos comenzó a besar a un amigo que la consolaba y trataba de calmarla abrazándola, comenzaron a besarse, al verlos, no sé que pasó en mí pero sentí la necesidad también de besar a quien me consolaba del amargo rato, y así lo hice, el amigo que estaba a mi lado fue el afortunado y comencé a besarlo y comenzamos a acariciarnos solamente sobre la ropa, sus manos pasaron de mi espalda a mis senos y sobándolos comenzó a besarme en el cuello lo que me encendió rápidamente y comencé a frotarle su pene desde por encima del pans mientras una de sus manos hábilmente acariciaba mis nalgas y mi culo por encima de mi falda y así mis otras dos amigas, que ahora sé sintieron lo mismo comenzaron a hacerlo sin pensarlo con quien tenían a lado, pero después, tal ves para que mis dos amigos que solo estaban contemplando asombrados aquella escena supieran que estaba agradecida porque ellos estaban a mi lado después del percance, me voltee al que estaba a mi otro lado y comencé también a besarlo sin dejar de acariciar al que besé primero y éste continuó también acariciándome ya metiendo su mano por debajo de mi blusa y por encima del sostén acariciaba mis pezones mientras su otra mano como toda una experta ya se había introducido hasta mis pantaletas y acariciaba mi chochito, todos empezamos a acercarnos más e intercambiando de pareja, continuamos besándonos entre todos, las mujeres teníamos que rolar mas ya que había dos que quedaban solos por atender a otro, aunque no del todo ya que sus manos no perdían tiempo en acariciar el cuerpo de las mujeres que estábamos ahí besándonos y acariciándonos hasta que uno de mis amigos tomó la iniciativa y mientras esperaba turno para besarme comenzó a desabotonarme la blusa y después continúo con mi sostén y mi falda y ya desnuda al ver que yo no hice nada por evitarlo comenzó a lamer mis pezones, mientras estimulaba con sus dedos mi vagina y mi clítoris, eso me encendió y no pude evitar comenzar a gemir mientras ya perdida en la lujuria introducía mis manos bajo el pantalón de uno de ellos y lo comencé a masturbar en ese momento, tomé su pene y suavemente comencé a mover mis manos de tal forma que solo me lo agradeció con su mirada ya que no salió palabra de él, realmente lo estaba disfrutando tanto como yo, mis otros amigos y amigas comenzaron al momento hicieron lo mismo y poco a poco en cuestión de minutos todos estábamos completamente desnudos y acariciándonos, recuerdo que me recosté en el pasto para comenzar a ser penetrada, era tal mi excitación que el pene de mi amigo sin ningún problema pudo estar hasta adentro de mi en un segundo, un alarido de placer fue expulsado de mis labios y el saca y mete de ese maravilloso órgano rozando las paredes de mi vagina y estimulando mi clítoris me hacía estremecer cada centímetro de mi ser, mientras sus manos sobaban mis senos, mientras podía ver como a mi derecha e izquierda mis amigas al igual que yo eran palizadas por su respectivo hombre, una montando a su hombre movía sus caderas a un ritmo que la hacía gemir mientras sus pechos siguiendo su cadencia rebotaban expuestos al aire libre, otra de ellas en posición igual a la de un perrito, apoyada en sus codos y sus rodillas era atravesada en su vagina desde atrás mientras otro sentado frente a ella le daba a probar su miembro obligándola a seguir el ritmo que las manos puestas en su cabeza le indicaban, las otras dos no las podía ver tan solo las escuchaba gemir y gritar y sin distinguir la posición en la que se encontraban solo alcanzaba a percibir que también la estaban gozando tanto como yo.

Un calor en mi vagina me indicaba que un chorro de semen era vaciado en mí, mientras un enorme placer me llenaba por completo al disfrutar mucho aquella penetración de un buen amigo, al separarse de mí se acercó uno más y me dijo que me volteara, lo cual hice sin decir nada, un enorme calor se desprendía de mi cuerpo, mismo que me impidió decir algo cuando comencé a sentir como mi amigo me bañaba de sidra (la cual llevábamos para hacer un brindis por nuestra salida de la prepa y el futuro que nos esperaba) desde la espalda hasta llegar a mi trasero, lo dejé darse gusto y hacerme lo que quisiera, sentí su lengua beber los residuos siguiendo el camino de la sidra, al llegar a mi trasero me pidió que le parara bien mis nalguitas y abriendo con sus dedos mi panochita desde atrás comenzó a lamer mi vagina, que sensación aquella, una ves que empezó a ver como me convulsionaba a consecuencia de un orgasmo estuvo metiendo lo mas que podía su rostro en mis labios vaginales tratando de colocar su lengua lo más adentro posible, después comenzó nuevamente a mojarme de sidra del mismo modo que la primera ves pero concentrándose más en mi trasero, yo me encontraba embelesada por mi orgasmo cuando sintiendo como abría con sus manos mis nalgas acercó su miembro a mi entrada anal, yo de inmediato le dije que no, ahí si protesté, le dije que por ahí jamás me la habían metido y que no quería empezar ahora, pero el solo diciendo que me dejara que no me dolería y en verdad lo disfrutaría y me haría sentir plena sexualmente antes de irme a vivir fueras y que mejor que él para inaugurarme aquella parte, mientras yo le contestaba que no que estaba loco, de un empellón me la introdujo toda, yo sentí desmayarme, un haaaaaaggggg se escapó de mis labios, comencé a llorar y a tratar de zafarme pero el agarrándome con fuerza de mi cintura me lo impidió, además, otro de mis amigos le ayudo a sujetarme y solo alcanzaba a oír que me relajara que lo disfrutaría, pero sus voces cada ves las sentía mas lejanas, sentía desmayarme del dolor, no podía emitir palabra alguna, mis quejas solo resultaban balbuceos a causa del tremendo dolor que experimentaba, después de quedarse un rato quieto, según él para que mi ano se acostumbrara a su pene, comenzó a meterlo y sacarlo y yo llorando suplicaba que me dejara que me estaba desgraciando, que me dolía mucho que en verdad me estaba doliendo y que como su amiga le suplicaba me dejara, pero como única respuesta recibía un baño mas de sidra en mi culo para tratar de lubricar más su vaivén , los demás se acercaron mas a nosotros y continuaron cogiéndose muy cerca de nosotros como tratando de que yo me distrajera contemplando como eran mis amigas penetradas, mientras un amigo acariciando mi cuerpo me consolaban, yo les pedía ayuda pero parecían no escucharme, alcancé a escuchar a una de mis amigas decir que limpiaría un hilo de sangre que salía de mi culo, mientras los demás sin dejar de penetrar me manoseaban toda, uno de ellos me pellizcaba mis senos y con sus dedos jugueteaba mis pezones, yo continuaba gritando clamaba que me soltaran, que me ayudaran, entonces una amiga se acercó a mi oído y me dijo que me estaban ayudando como amiga, que tal ves no parecía pero que me estaba mostrando otra forma para alcanzar placer, que me concentrara en buscarlo, yo continúe llorando por varios minutos hasta que comencé a sentir como el dolor comenzaba a menguar y un extraño sentimiento de placer brotaba de mi, quien ayudaba a sujetarme lo notó y solo dijo que ya comenzaba a disfrutarlo, yo me concentraba para no desmayarme ya que el dolor en verdad había sido demasiado, después, yo misma comencé a moverme siguiendo la cadencia de mi amigo que me desvirgaba el culo, mis gemidos de dolor se transformaron de placer, para ese momento, solo recuerdo como con mis manos sujetaba el pasto hasta arrancarlo, mis gemidos hacían coro con los de mis amigas que también eran penetradas en diversas poses, ¡increíble!, Un orgasmo, el mas prolongado que hasta la fecha recuerde se presentó, un enorme escalofrío erizó mi piel desde la punta de la cabeza hasta la punta de los dedos de mis pies, esta sensación tardó por varios segundos, y después como recompensa, sentí como mi culo era refrescado por el semen soltado en él, qué experiencia, sentí como eran bañadas todas mis entrañas, al sacar su pene, sentía como escurría la leche entre mis muslos, eso si que se siente bien, yo me sentía realmente fuera de este mundo, me sentía volar y muy relajada, tanto que no me percaté que uno mas de mis amigos se preparaba a culearme, y así lo hizo, al igual que el primero de un solo paso me la introdujo toda, pero esta vez entró relativamente fácil, solo un pequeño quejido salió de mí y nuevamente parando las nalgas lo más que podía me preparé a disfrutar la penetración, cerré los ojos pero escuché que alguien me decía que abriera la boca para darme de comer su pene, entre suspiros por el placer de ser penetrada le dije que no que eso si no me gustaba, pero me dijo que lo mismo decía yo del ser culeada y que me viera ahorita que tal lo estaba disfrutando, entonces pensando en lo que dijo me propuse a experimentar también aquella sensación, totalmente nueva para mí, de tener un pene en la boca, pero le dije que esperara a que terminara de ser penetrada como perrita, para concentrarme y disfrutarlo, y así fue, una ves que aquél pene, Hizo erupción en mi colita me dirigí, aún chorreando semen por mi ano y escurrida mi entrepierna, a la persona que me había ofrecido gentilmente su pene, le dije que como le debía de hacer y señalando a una de mis amigas me dijo, solo hazlo así, y pude ver como ella, siendo la más pequeña en estatura de todas (por cierto que mis amigos son altos, el más pequeño ha de llegar a medir los 1.75 de estatura), se comía con gran experiencia aquél enorme trozo de carne que le ofrecían, realmente estaba hambrienta de pene, me dije a mí misma, ya que aunque no le cabía todo en su boca intentaba metérselo como si estuviera su vida dependiendo de que entrara todo, yo al igual que ella, me senté entre las piernas de mi amigo que estaba sentado abierto de compás y me incliné hacia su miembro, primero comencé a darle pequeños besos, y a acariciárselo, el me dijo que le diera con la lengua como si fuera un caramelo, lo cual comencé a hacer, no me gustaba mucho su sabor, no sé, era entre salado y un poco amargo, no sé como detallarlo, en fin, ya estando ahí quise premiarlo haciendo que eyaculara, así es que sin pensarlo me lo introduje a la boca, adentro de mi me puse a juguetear mi lengua con el intruso, yo realmente estaba mamando un pene, algo que como dije en un principio solo había visto en películas, inspirada en ellas comencé a meterlo y sacarlo y en momentos lo besaba o le pasaba la lengua por todo lo largo, y vaya que estaba Largo, pues así estuve brindándole mi primer mamada de berga cuando por su respiración comprendí que se le acercaba un orgasmo, yo no quería probar semen, no me sentía lista aún, así es que intenté quitarme pero fue demasiado tarde antes de sacarlo de mi boca su pene escupió una buena cantidad de leche en mi interior y al sacármelo me escupió también en el rostro, en parte de mi boca y en mis mejillas, entonces una sensación por probarlo fue mas fuerte que yo misma y lo hice, con mi lengua llegué a probar parte que estaba en mi labios y alrededores, realmente no encontré un sabor para compararlo con algo antes probado, así es que para detallar mas su sabor, de un tanto que tenía en la punta de su pene con la lengua lo tomé y le limpié la cabeza, no tragué aquella leche porque quería disfrutar su sabor, la verdad no me gustó mucho, su olor menos, pero ya había dado el primer paso, me recosté sobre él para tratar de descansar un poco de tanto éxtasis, cuando uno más de mis amigos de la infancia me pedía turno para ser suya, no podía negarme después de tanto placer brindado por ellos y me puse de pie, yo sentía como me temblaban las piernas, casi no podía mantenerme en pie, me sentí caer, realmente estaba muy agotada ya, en ese momento se acercó el último que me faltaba para probar su miembro y me dijo que faltaba también él, lo sé, le respondí, y para que de una ves pudiera probar los dos al mismo tiempo les propuse algo que había visto en un película, donde una mujer era penetrada al mismo tiempo por dos sujetos, uno de ellos en su culo desde arriba y otro en su vagina acostado bajo de ella, les pregunté ¿quieren intentarlo en mí?, Inmediatamente respondieron que sí y buscamos el mejor lugar para hacerlo, el cual se nos ocurrió, lo que hicimos fue poner la tapa de la hielera en el suelo, se recostó uno de ellos boca arriba después fue mi turno boca abajo quedando nuestros rostros frente a frente y abriendo mis piernas y parando mis nalgas permití que me penetrara para después el que faltaba se pusiera sobre mí y buscara mi culo para clavar en él, la verdad es que no pudimos así ya que primero, me aplastaba el que estaba arriba y me impedía moverme bien, con los movimientos del que estaba hasta arriba al de abajo se le zafaba su pene de mi vulva y si no viceversa ya que no podía mantener mis nalgas paradas para que el de abajo no se saliera y entonces el pene de mi culo no podía entrar en mí, así es que lo que hicimos fue que, por consejo de los que estaban viendo ya que cansados y mientras reponían fuerzas dos amigas y dos amigos se acercaron para observar el espectáculo que les brindábamos y quisieron auxiliarnos para que nos saliera, mientras que cerca de la fogata dos de nuestros amigos se clavaban a la cuarta amiga, uno la culeaba mientras el otro frente a ella le daba a probar pene a su boca.

Así es que después de varios intentos fallidos, se nos ocurrió abrir la parte posterior de la camioneta, pusimos la tapa de la hielera en la orilla, después al que le tocaba abajo se acostó boca arriba dejando colgadas sus piernas hacia el exterior de la camioneta y pusimos tres almohadas bajo su cadera de tal forma que quedara su pelvis levantada y así sin trabajo pudiera penetrarme, yo me acosté sobre él en la misma forma y también boca arriba, así él me penetró el culo, yo también dejé mis piernas colgando y las abrí todo lo que pude tomando con mis manos mis rodillas para sostener mi compás abierto, una ves que ya estaba adentro el pene en mi ano el otro en lugar de acostarse como estabamos en un principio, se paro al borde de la tapa de la hielera por afuera de la camioneta y colocando su pene en mi rajita me penetró, ¡perfecto!, resulto una cogida de lujo, que sensación, el sentir dos penes al mismo tiempo en verdad que es una experiencia única, una verdadera proeza, los tres tuvimos que sincronizarnos en los movimientos como un reloj, en verdad que los tres lo disfrutamos mucho, más yo porque eso de ser empalada por dos ejemplares de penes al mismo tiempo es realmente excitante, con decirles que logré en ese momento dos orgasmos casi uno enseguida del otro y ellos también dicen que se siente rico, que es una sensación extraña sentir el otro pene entrar y salir separados solo por una pequeña membrana de mi piel, también lo disfrutaron muchísimo, ha, luego la enorme sensación de ser bañada por dos leches al mismo tiempo, en verdad que jamás olvidare lo que sentí, claro que después de tanta cogida una termina realmente adolorida pero vale mucho la pena.

Después de que terminamos los tres con el festín mis amigas no quisieron quedarse atrás en experimentar la sensación y así lo hicieron incluyendo a la otra que no estaba cerca cuando me enchufaron mis dos amigos.

Al finalizar en pasar todas a ser sándwich sexual, todos nos bañamos en la orilla de la presa que estaba realmente con el agua fría y como perdonando el mal rato que nos hizo pasar la presa le entregamos todos nuestros olores de los que estábamos impregnados: jugos vaginales y semen; ya que también gracias a esa situación de peligro nos atrevimos a dar un paso mas allá en nuestra amistad, después todos desnudos dormimos en una misma casa de campaña para recuperar fuerzas y regresar al otro día a casa, aunque durante la noche se llegaron a escuchar pequeños quejidos de alguna de mis amigas siendo cogida por alguno de nuestros amigos ganosos de vagina como tratando de no despertarnos a los demás, incluso yo durante la madrugada pude todavía experimentar dos cogidas mas y hacer una mamada que por cierto ahora si deje se derramara completamente en mi boca y en tragos disfrutar la leche de un pene, hasta hoy cuando hay ocasión no desaprovecho brindar una mamada rica a un pene y probar su semen aunque la verdad el olor aun hoy en día sigue sin agradarme mucho, pero sé que poco a poco me llegará a gustar.

Todos aquél día fuimos de todos, cuatro hembras para seis machos, qué hermoso recuerdo de nuestra amistad; saber que experimentamos cosas que jamás podremos olvidar, esa fue mi iniciación en lo que son las relaciones de grupo, yo les agradecí mucho su despedida y aunque la experiencia nunca se repitió entre nosotros y ya nadie la volvió a mencionar pasado el tiempo, siento que nuestra amistad creció y permanece en un lugar especial en cada uno de nosotros, aún cuando ya no nos vemos tan seguido como quisiéramos, los diez continuamos siendo excelentes amigos y en una ocasión fuimos mucho más que eso…

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