Carlos es Clara: una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre

En la tarde de un verano, aproximadamente a los cinco años de edad, corren mis recuerdos, sobre mi cuerpo a merced del empleado de mi padre, un muchacho morocho grande, diciendo a mis oídos, palabras que tranquilizaban mi ser, mientras algo introducía por mis nalgas, eso mismo que me hizo tomar con mis manos y luego besar, mi madre, buscando explicación a esas manchas en mis calzoncillos, percatada de lo sucedido, creo decidió.

No vi más al sujeto, no sé si fue ese hecho que me marco, o seis veranos más tarde cuando mi primo, me invito a dormir la siesta, a que jugáramos, no sabía bien a que, nos desnudamos, me prometió que si hacia lo que él me decía, me regalaría un rifle importado, que para ese momento era un juguete querido por todos, me penetro dejando su semen en mis entrañas, en cambio de una promesa, al ir al baño, ver lo blanco entre mis excrementos me extraño las ganas que mi cerebro dictaba pidiendo que se repitiera.

La verdad que busque todas las oportunidades posibles , todo el verano , varias veces más me penetro y goce, a fin de no parecer tan puto, le pedí que quería hacerlo con él aparte de reclamarle el pago, nunca me dejo penetrarlo , cuando mi abuela entro a la habitación, si bien , no nos recrimino, ni dijo nada, se fue , al verla desde la cama , con mi primo arriba, me hizo sentir mal, nunca más me sedujo mi primo, ni yo lo busque.

Fue con mi amigo Arturo , de la primaria, que nos penetrábamos mutuamente, en mi habitación, dejándonos con ganas de continuar por horas, con el entre y saca , lo hacíamos por tiempo, por goce, (ese momento que sin acabar a cierta edad se siente un punto de satisfacción ), fueron todos estos hechos que mostraron mi faceta de homosexual, la cual mantuve en años de vida, masturbándome, con introducción en mi ano de todo tipo de elementos fálicos , mangos de cuchillos, de cepillos de pelo, de escobas, a veces rellenos y cubiertos con preservativos, usando vaselina y cremas antihemorroidales como lubricantes, mi preferido era un mango de cepillo de baño, que sostenido entre mis piernas, entraba y salía haciendo cual pene, gozar. Todo dentro de un armario hermético, para mis compañeros, para mis amigos, era un chico «normal».

Nunca mantuve fuera de mi persona esta faceta , salvo esos contados casos de niño, siempre pensé, como sería ser tal o cual chica, como gozaría el sexo con tal o cual chico, no había dudas era una mujer en un cuerpo de hombre, puesto que varias fueron las oportunidades para realizar de adulto, actos homosexuales, dude, pero nunca los practique.

Más, me daban cierta repulsión, todo lo homosexual, raro, pero sentía dentro mío, dudas más cuando conocía algún chico, al cual me daban ganas de entregarme, siempre pensando en ser su mujer, nunca como hombre.

Cuando tuve mi primer relación heterosexual, mi amante, decía ser virgen , por supuesto que no lo era, pero eso no era lo importante, para que se pusiera erecto mi pene, tuve que pensar, que tenía sobre mi penetrándome un chico, que me gustaba y por el acabe, goce, Mon Amour, era la consigna para pasar seis días de fornicación después de su periodo ,disfrutamos esa relación, más de una vez, alcance el clímax, pensando en ella, verdaderamente, extraño sus mamadas, en todos los lugares posibles, más en el living de su casa, mientras la madre planchaba, creo era un noviazgo, todo termino, cuando la encontré a las siete de la mañana, en la calle con otras amigas, cuyas caras de putas, hacía juego con la de ella en ese momento, decidí cortar esa relación.

Mis fantasías, continuaron en ese periodo, pidiendo ser mujer, para poder gozar como ellas, poder mamar, sentirme penetrada, con un falo real, mis dedos en el símil de vagina , de introducir mi pene en mi propio cuerpo, mientras me introducía en el ano cualquiera de los elementos descriptos anteriormente, era insuficiente para mi mente , creo que mi educación me frenaba para ser declaradamente homosexual, más y más creía que debía ser mujer, continúe con mis salidas con ellas, me enseñaron, las hacia gozar, me gustaba hacerles el amor, pero las envidiaba, cada noche, rogaba, despertarme en un cuerpo con tetas, en el cuerpo de alguna puta conocida, algunas con hijos, no me importaba tener dinero o posición solo un cuerpo de mujer, me masturbaba como ellas con los dedos en V, en entre y saca, o con la palma en mi pubis y dos dedos en entre y saca , hasta acabar, una leche, que tomaba y chupaba de esos dedos, soñando que eran un falo, soñaba entrar a las fiestas, vestida de mujer, pero escuchaba las risas y epítetos de puto, marica, me veía grotesco, una obsesión se apoderaba de mí.

Quería ser mujer, me posesionaba de un cuerpo de mujer desnudo, en una ciudad extraña, haciendo todo el camino, hasta terminar en una cama, de un hombre que me reventara por horas, dibujaba en la fantasía, distintas situaciones, desde encontrarme con amnesia en un hospital, ser secretaria, prostituta, puta, pero siempre en un cuerpo de mujer.

Mis estudios secundarios, ya estaban atrás, no era un chico feo, tampoco el rey de la fiesta, las mujeres estaban más locas por Juan, (amanerado, pero que usaba todos los trucos, para estar con hombres y mujeres, bisexual, murió el año pasado en manos de un amante hombre).

Fui al psicólogo, nunca me dio una solución, todo lo antes descripto, más detalles, más fantasías, más sueños terminaban en mis ganas de ser mujer y la imposibilidad legal y técnica hacerlo, mis 1,68 de altura , mi cuerpo varonil, un pene de 14 cm, me hacían un machito, no tenía amaneramientos, mi voz era normal, pero mi mente era de una mujer, totalmente, no podía concebir, esta situación, el psicólogo me escuchaba, pero soluciones, ninguna, mis fantasías crecían. Mis 20 años habían llegado, el ser mujer no es un objetivo, fácil, más cuando, si bien recordase lo bien que la pase practicando el sexo de hombre sumiso, no quería ser un marica, ese niño puto, estaba encerrado y lo quería mantener ahí mis sueños, prácticamente eran reales.

Esa tarde , cuando me estaba bañando, veía en el espejo, ese cuerpo perfecto que en un tiempo atrás había penetrado, sus rulos, su boca sensual, sus ojos enormes, sus senos paraditos, su pubis, las manos, toda, era ella, Laura , por fin, mi sueño se había cumplido, por fin , sentiría como mujer, el goce de una relación, a la tarde me paso a buscar, un chico de la barra (20), el cual tenía fama de que su pene, era para decirlo de una manera, expresivo, fuimos directamente para Buenos Aires en el camino, entramos a un motel, nos pidieron los documentos, el mío llevaba el nombre de Clara, una pieza grande, con piscina climatizada incluida, nos daba un halo de grandeza , sus dedos entraron en la vagina , que se hacía deleite de solo portarla , haciendo que los flujos surgieran, casi instantáneamente fuimos hacia la cama, y el ser mujer, me gustaba mucho más que cualquier cosa, la realidad, por más que sea por un día, era gloriosa, Esteban el chico en cuestión, dijo algo así, como que pensaba que era más recatada, mis palabras no brotaron, tome su pene y lo mamé , bien chupado, como me lo había hecho, una profesional, terminamos, una y otra vez fornicando, la pasión que brotaba, por todo mi cuerpo, no pasaba desapercibida, cabalgando ese hermoso pedazo de carne, superaba una vez más la realidad , era mujer y lo aprovechaba a gusto, en Buenos Aires, nos encontramos con unos amigos, que tenían un departamento, en él nos reunimos, la verdad que yo quería aprovechar esa oportunidad, de participar , hacer y gozar en una orgía, no pasaron muchos minutos cuando en un juego de baile, intercambiamos las parejas , me lleve a Carlos hacia un cuarto y continúe gozando con este cuerpo , todo ese falo adentro, fue una hermosa noche, en la ducha se acercó nuevamente Esteban, otra vez fui penetrada, esto me encantaba..

Una noche, Esteban me invito a una fiesta de intercambio, como sabía que a mí me gustaba, todo lo que fuese, frenesí, por supuesto accedí, el chico que me toco a mí, era muy parecido a Carlos, ya duchados y ambos desnudos, me elogia mi cuerpo, expresando, que ese cuerpo era lo que el necesitaba para ser feliz, queriendo entenderlo, le comente que para eso habíamos venido, que empezáramos a jugar, Cuando en un llanto, me dijo! NO, lo que quiero es ser vos! desperté.

No pasaron muchos días, después de contarle a mi psicólogo ,las experiencias vividas , cuando me encontré con un conocido médico, declarado homosexual, el cual en un café, me contó de su vida su pareja, sus objetivos, su realidad de sumiso, como se encontraba a gusto, en su cuerpo, el trato con el psicólogo , la búsqueda de salidas a de este mundo de fantasías, que cada vez me atraía más , me llevo a comentarle de mis ganas de ser mujer, rompiéndole creo yo , mi falta de atracción a las relaciones sexuales con hombres de pasivo o activo , fue el quien me dio la dirección de una clínica en Chile, donde realizaban cambios de sexo, mi edad , la posibilidad económica de mi madre su predisposición de encontrar una solución , mis ganas de ser mujer, me llevaron a hablar concertar una cita , en mis pensamientos, esta posibilidad me alteraba, bueno si mi estado mental, me había trasladado a un cuerpo de mujer, bien valía la pena de darme una oportunidad, partí hacia el país vecino, en las salas de consultas, me encontré con un grupo de chicas o chicos, algunos eran prácticamente una caricatura, maricas, la verdad, que no me sentía a gusto con ese grupo, primer entrevista, fue con un psicólogo, durante cinco horas, me hizo distintos interrogatorios, distintos test, al otro día me atendió una psicóloga, era mujer, por eso solo la envidiaba, fue ella, la que creo definió la factibilidad de mi transformación , con el correr del tiempo, me entere que ella era un transformado, la verdad que si lo hubiese sabido en ese momento, me hubiera encontrado, con el objetivo claro, con el resultado deseado, ella trasuntaba verdadera femineidad, verdaderamente, no sospeche hasta que me lo dijo años después de su condición, una vez ingresado al programa, un especialista en piel analizo, con distinta aparatología, todo mi cuerpo, sangre y flujos, me introdujo el pene (flácido) dentro de mi futuro canal vaginal, me hacía recordar mi manera de masturbarme, (igual que las mujeres), la depilación de mi cuerpo llevaría, aproximadamente quince días, pedí a mi madre el dinero necesario, me instale en Santiago, la depilación, de cuatro personas a la vez de mis vellos en todo el cuerpo , dejando los vellos necesarios en mi pubis, con un sistema definitivo, formando una piel realmente femenina, hacían de mi persona, para mí una gran transformación, el médico a cargo, me dio un tratamiento de sesenta días con hormonas, me pidió viera a un especialista en fonoaudiología y otorrinolaringólogo , fue el quién me dijo, que además de impostar la voz, había una operación en las cuerdas vocales, que afinaba el tono, al de una mujer, en cinco días aprendí a impostar mi voz , transformándola en la de una mujer, mis senos, en mis tardes, de travestido, fueron levantados con cintas, con corpiños armados, fueron varias las veces, que usaba bragas, me introducía la misma en la raja de mi pene (todo adentro) terminando una masturbación con mis dedos sobre esa raja , manchando la braga con semen, pidiendo ser Laura, Soledad, Verónica o alguna mujer., rogué en esos momentos, como en otros tiempos , por días de mujer , entregar mi alma, un milagro, creo ahora tenía algo real y concreto.

Las leyes argentinas, no permiten el cambio de sexo, es por eso que compre un pequeño departamento en Santiago en Chile hablé con mi madre, en su cara vi la tranquilidad de estar haciendo lo correcto, era una suerte que el dinero no iba a ser problema alguno. Esos días hablamos muchos, le quite el peso de mi violación de chico, lo cual me agradeció, no le conté, lo de mi primo y amigo de la primaria, estábamos en paz, por lo menos nos sinceramos.

Todas las noches me travestía, compraba bragas, mallas, hacia ejercicios de elongación, nada que incrementara mi base muscular, mi cuerpo era masculino, pero con la depilación y un poco de imaginación, me era fácil soñar, en ser una verdadera mujer.

La impostación de voz, manejada con los ejercicios y control de errores con la grabadora, tratar ponerles un toque femenino a mis movimientos, el uso continuo de bragas, me permitieron pensar en salir vestida de mujer, no me animaba, sabía que tenía que hacerlo, que no podía llegar a Chile, sin haber realizado ese paso, con pene, pero por lo menos, poner mi faceta de mujer, mi cara es de rasgos trigueños igual que mi pelo, el cual crecía a montones , me llevo a aprender primero, llevarlo largo, pero fue esa tarde, que compré un vestido en la boutique, del shopping, me fui en pantalones y una remera, poco les importa a las vendedoras, si el que se probaba era hombre o mujer, me pareció escuchar un «que lastima», el cual tome para mí, pensando que estaba en lo correcto, puesto que mi calvario ya llevaba demasiado tiempo, que era este un paso irreversible, pero en el camino de ser alguien definido, un ser humano, para mí solo podía ser mujer, la decisión estaba tomada, y estaba segura que cuando algunas de ellas lean estas páginas, me apoyarían a continuar , el vestido era un clásico, fue con el que hice mi primer paseo en Buenos Aires, vestido de mujer, fui a tomar un café, solo, recordaba sentado como al cambiarme, ponerme unos corpiños para hacer unos senos, queridos pero inexistentes, una base que hizo de mi cara, una perfección, me fue transformando, el rouge , el perfume, las bragas , la pantymedias, arriba de unas bragas especiales de travesti (todo adentro) , esos zapatos, de taco, (por suerte o por genes, tengo los pies y manos de mujer, chicos) sobre los cuales había practicado días enteros, hasta acostumbrar mi cadencia femenina, sin olvidar que primeramente, tuve que aprender a caminar con ellos, juntando lo más posible mis piernas, ese café fue un triunfo, un paso más, no se imaginan ustedes, mi ego, cuando se acercó un hombre de unos treinta años y preguntó si molestaba su compañía, por supuesto que acepte, pero le advertí que solamente conversar, le pedí que mi diera su dirección electrónica, le di la mía, me preguntó si estaba dispuesta a salir con él, que le había gustado a primera vista, que si cobraba, el pagaba, ese dialogo de locos, me dejo en pocos segundos , entender que ya parecía una puta , un gato, pero hilando fino, me agradó, que verdaderamente, un hombre creía totalmente que yo era una mujer, pagué mi café y me fui a casa de mi madre, le hable por el portero con mi voz de mujer, le dije que era Clara, corto, llamé de nuevo, le dije soy Carlos, (con mi voz de hombre) bajo para abrir la puerta, no me reconoció, más, me pregunto, sino había visto a un chico, cuando le conteste como su hijo , me abrazo, subimos y eufórica me decía !estás preciosa!

Todo lo realizado, estaba dando sus resultados, los continuos e-mail con la clínica de Chile, todos los pasos seguidos al detalle , me daban fuerza de acercarme más , me pidió la psicóloga si era posible verla conjuntamente con el médico especialista en senos, esa semana, volé a Santiago, al verme, vestido de mujer, mis modos, me dijo, que había tenido un poco de miedo, puesto me había visto muy varonil, que la homosexualidad infantil, no era marcadora, pero en mi caso estaba ante una mujer que iba surgiendo desde otro cuerpo, todos los ejercicios indicados, me llevaban a un cuerpo de mujer, el médico al verme (vestida de mujer), no sé si por marketing, o verdaderamente lo sintió, expreso que un par de senos bien formados, te quedaran preciosos, verdaderamente eres linda, esa noche no dormí, a la mañana temprano, la operación era otra realidad en mi sueño, a la tarde frente al espejo, no pude dejar insultar la presencia de mi pene, me puse la braga, regodeándome frente al espejo, mis tetas, no necesitan más de cintas, cinturones, para aparentar tener algo, eran mías, porque estaban, porque las sentía, porque cada vez soy más mujer.

A los tres días de la operación, me encontraba un poco dolorida, pero no aguante, de llevar a mis senos a pasear, eso hice, me fui al casino, la verdad que los hombres, me gustan, tuve que hacer mucha fuerza de voluntad, de no irme con alguno, mirándome en los espejos, encontraba a una mujer agradable a la vista, con ganas de ser totalmente mujer. Mi tiempo estaba llegando, no lo iba arruinar, el hombre, que saldría conmigo, será cuando yo sea, Clara.

La operación fue un día lunes, a esta altura, de mi cuerpo de hombre, creo solo quedaba el pene, mis caderas gracias a la cirugía anteriormente realizadas ya tenían forma de mujer, me informaron cada uno de los pasos de la operación, todo mi pene (vacío) quedaría dentro mío, haciendo un canal vaginal, el uréter, se posicionaría en la parte delantera, tratando de direccionarlo lo más posible hacia abajo, es un problema técnico, puesto que muy abajo quedaría a la altura del canal vaginal, produciendo un acceso dificultoso del objetivo buscado (otros penes) lamentablemente, todavía no hay clítoris, pero transformarían una zona en sensible , los testículos se irían a la basura, la piel del escroto formaría parte de la vagina, el último pedido del médico fue que por favor al despertar no me toque la zona operada, puesto que arriesgaba el resultado de la operación, entre en un sueño, la anestesia total, mis ganas, ambas en conjunto hicieron que mis fantasías, eran una realidad más, puesto que yo verdaderamente siento en ellas, estábamos todas reunidas, un grupo de amigas, mi cuerpo perfecto, todas desnudas, viendo películas pornográficas , cada una tenía en sus manos un consolador de 14 cm , color piel, viéndolo bien, eran un símil a mi pene erecto, con las manchas, el tamaño, entre todas a un tiempo, fuimos introduciendo a la compañera, el mismo, hasta adentro, Laura, me lo introducía, haciéndome acabar, me extraño, cuanto me gusto, mientras introducía a Soledad, ella me gritaba, ahora vas a sentir como nosotras, tu pene, se transformó en consoladores, no entendía, como era la reunión, que estábamos haciendo, mi vagina abrazaba a mi propio pene, ya me sentía mujer, gozaba, sabía que mi fantasía, marcaba el fin de mi condición de hombre . Al despertar , no toque nada de mis zonas operadas, hasta que él me dijo , pero con un espejo, a los dos días veía una especie de agujero, era mi raja, !era mujer!, podía orinar de parada, el chorro hacia delante, era como si mi pene estuviese más adentro, me acostumbre a sentarme para orinar sentada al revés de lo normal frente a la pared, menos problema, a los treinta y cinco días el médico, me dijo, que podía mantener relaciones, la operación de mis cuerdas vocales, la haría a los sesenta días de mi primer relación, y cumplí.

Mi madre por intermedio de una empresa amiga, me había conseguido trabajo de recepcionista, con trabajo y domicilio en cinco años o poco menos , podría pedir documentos de mujer, mientras en la facultad, donde había rendido las equivalencias de estudios secundarios , inicie mis estudios de administradora , me inscribieron directamente como Clara, estaba decidida a aceptar la primera invitación a salir, por supuesto con el final que esperaba desde hace mucho, era virgen por lo menos de mi vagina, no era tiempo de esperar, era tiempo de gozar.

Parecía mentira, mi cuerpo lucia espléndido, pero a mí me parecía que todos sabían que era Carlos, me fui al casino , para completar este ciclo me faltaba poco, verdaderamente estaba nerviosa, un hombre de unos cuarenta años, se me acerco, muy respetuoso me invito una copa, la cual acepte, me pidió que lo acompañara si no tenía compromiso a la sala especial donde para entrar me hicieron socio, mirándome extrañado ante el documento que había presentado, le dije, no te asustes, soy mujer, ganamos, varios dólares, principalmente con el 21 (la mujer) me invito a tomar un café a un bar, veía en su rostro un poco de pánico, lo invite a mi departamento, más miedo se sentía, como tambores en su piel, me invito y fuimos a un departamento (que después me enteré era su bulín), me fui al baño entre a la ducha y lo llame, casualidad, su nombre era Carlos ,cuando me vio desnuda totalmente, un halo de alivio, corrió por todo el departamento, su cara se ilumino , mi altura en unos pocos centímetros más, me hacía sentir mujer, me encantaba ser sumisa, ante ese señor, nos enjabonamos mutuamente , apretándome los senos, mi calentura iba creciendo, nos secamos acariciando nuestras partes, solamente había mamado en sueños y me habían mamado (una profesional y mi «novia»), con las toallas en el piso, me arrodille , ya en la ducha, había enjuagado su hermoso y erecto pene, su glande se veía sabroso, lo bese en la punta, tal cual se lo había hecho al morocho, pero lo empecé a chupar de a poco, lamiendo todo su glande, cual helado, golosa, lo succioné , apretando suavemente , en un entre y saca chupe nuevamente la punta, tomando su salado liquido preseminal, lo lamí y succionándolo suavemente lo lleve al éxtasis, se corrió, trague su semen hasta la última gota, me indujo suavemente a que nos recostáramos en la cama , era dura, no sé si tenía alguna crema o algún medicamento, pero estaba ahí nuevamente erecto, me tomo la vagina y mis flujos empezaron a correr, me penetro, mi vagina, mi sexo, se llenó de goce, !era mujer!, mi cara debía reflejar, alegría, porque inundo mi canal , verdaderamente gozaba, acabe, supongo que liquido prostático, dado que mis genitales no existían más, si bien nos habíamos presentado, me pregunto , ¿Por qué Carlos?, porque a veces hay errores, te parezco un Carlos. Un para nada surgió espontaneo de su boca, vos sos Clara.

Salimos varias veces, un día, pidió hacerlo por el ano, !mi Querido , eso no es gratis! el decirme que le dijera cuanto es el precio, me hizo sentir que por un lado me estaba prostituyendo, por la otra parte que ahora ya mujer, iba a gozar como homosexual, le pedí quinientos dólares, para que me dijera que no, mi sorpresa ante su aceptación , le dije a continuación , no quiero, me trajo mil dólares, los guarde en mi cartera junto con mis documentos, donde no pude evitar leer Carlos , me puse vaselina, su hermoso pene, se introdujo suavemente en un mete y saca como en mi infancia, ya soñaba ver el blanco entremezclado con mis excrementos, ahora también goce como homosexual adulto, quede rendida.

Su cara de satisfacción, se completó, con

Nunca había gozado tanto con el culo de una mujer.

No me anime a decirle, nada de mi historia, fue la última vez que salí con él, pese a que me llamo, le dije, que el haberme prostituido, me inhabilitaba de seguir viéndolo, porque no quería ser una prostituta, no entendió, tampoco yo, porqué más de una vez, para gozar, tuve que aceptar dinero, como cualquier prostituta, los compañeros de trabajo, todos saben la verdad, (pocas cosas puede ocultarse en el trabajo) , en la facultad para todos soy Clara, creo que nadie sabe, por lo menos las chicas, me toman como una más de ellas, han pasado ya cuatro años de la operación mi abogado, me dio esperanzas de que voy a tener los documentos para esta semana, mientras , aprovecho todas las oportunidades de sexo, que se puedan imaginar, hace poco más de un año, un profesor de la facultad me invito a salir, tomar un café, acepte, pensando que me invitaría a la cama, cuál fue mi sorpresa, cundo me invito a bailar, me beso y en un dialogo adolescente, me dijo, me gustas, pero, en serio, su manera de actuar me hizo recordar a mi primera novia, mis palabras, salían de sus labios, su nombre era Esteban, esta vez yo lo bese y le dije, puede ser, mi voz surge femenina, un timbre algo extraño a mis oídos, pero han hecho que me olvidara de toda actuación , no tengo que preocuparme, más de impostar la voz , Esteban me llevo a conocer su familia, que pese a saber que soy argentina, me recibió muy bien, tiene 7 años más que yo, a los seis meses que salimos , me acosté con él , en forma clásica, abrí mis piernas, me penetro, suavemente, le tome sus piernas a la altura de la rodilla, y lo presionaba para que entrara todo, me besaba, parecía, un verdadero adolescente con su primera novia, cuando me dijo que tenía, que confesarme algo, mi cabeza entro a estallar, puesto yo si le tenía que confesar , no podría mantener la situación y no quería tener ningún tipo de carga emocional, menos al termino de mi objetivo, de toda la vida, ser mujer.

Cuando empezó, su confesión, me decía a mí mismo, que cualquier cosa, estaba por debajo de lo mío,

Bueno, escuche, sus secretos, había mantenido relaciones homosexuales, casi siempre como activo, su última pareja, se había ido con un amigo en común, él fue activo siempre con él, no le gustaban los chicos, verdaderamente había gozado tanto, conmigo, que no quería que nadie le dijera la verdad sobre su vida, Mi Esteban, estaba especial, puse vaselina en mi ano, le tome su pene, nada despreciable, se lo chupe, ya erecto, le indique , me penetro, sí que sabía coger putos, me hizo bramar de alegría, , su experiencia, no pasaba desapercibida, gozamos como nunca ambos imaginamos, le conté mi historia, hace dos semanas que estamos casados, muchos podrán decir lo que quieran , pero ya aprendió a usar mi vagina , con la misma clase, no tenemos peligro de embarazo, soy su mujer, legal y físicamente, , soy mujer me llamo Clara, tengo marido.

No he soñado más con ser Laura, Soledad, Verónica o cualquier otra mujer, pienso en gozar siendo Clara.

Este relato está dedicado, a todos aquellos que se encuentran encerrados en un cuerpo diferente a su sexo, hombre o mujer.

Que la posibilidad que tuvo Carlos, pueda estar al alcance de todos, que las leyes argentinas, tomen conciencia de esta nueva realidad.

Reducir el costo de estas operaciones, posibilitando el acceso de todas las almas encerradas en cuerpos equivocados a un poco de felicidad.

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