Capítulo 1

Capítulos de la serie:
  • Mi suegra y su dolor de espalda I

Hola a todos, espero lo que les vengo a contar los logre calentar de la misma manera o más de lo que me logra calentar a mí recordar y escribir acerca de lo que ha venido sucediendo de hace unos seis años para acá. después de que mi esposa quedara embarazada llegué a vivir a casa de mis suegros como una sugerencia por parte de mi suegro para que lográramos ahorrar la cuota inicial de nuestro apartamento a lo cual sin dudar acepté ya que ellos (mis suegros) son muy buenas personas y tenemos una muy buena relación. Desde muy joven tuve una fijación muy fuerte por las mujeres muy mayores y en lo posible gordas, me calienta mucho ver porno de abuelas, gordas o feas, no sé si esto sea normal pero pues es en lo que en particular me calienta mucho, no me gusta el porno convencional lo veo aburrido.

Nuestras vidas transcurrían de manera normal en esta casa, ayudando en los quehaceres cotidianos, organizando salidas y paseos con mis suegros y en familia ya que ellos se lo dan a ganar a mi forma de ver, mi suegra, llamemos la Anita. Anita es una mujer que para la fecha de lo ocurrido tenía 60 años cumplidos, justamente todo comienza a cambiar de color cuando para la fecha de su cumpleaños número 60 habíamos organizado un paseo a tierra caliente. Estábamos todos en la piscina y de repente me dieron ganas de ir al baño, decido ir al baño de la casa ya que en el de la piscina estaba mi esposa, como era un condominio la casa estaba a unos cinco minutos de la piscina. Entro en la casa y cierro la puerta de la entrada, me dirijo al baño y al pasar por la habitación que mis suegros habían escogido para ellos veo de pasada que estaba la ropa de mi suegra doblada sobre la cama incluyendo los panties. Esto me generó inmediatamente una sensación de calentura y de adrenalina muy fuerte ya que dentro de mis fijaciones y fetiches ha estado siempre el oler ropa interior de mujeres, lo cual no me pasa con todo el mundo, creo que cuando siento ese impulso de oler es porqué esa persona tiene algo que me gusta.

Anita en particular es una mujer de estatura promedio, unos 165 cm. No más, es de figura no tan gorda, de senos tal vez 34, unas caderas amplias y nalgas achatadas, barrigona tal vez por sus tres hijas pero no gorda. De una piel color canela y a pesar de su edad no tan arrugada, ya que ha llevado una vida saludable, cabello corto y sin casi canas, nunca la había visto con ojos de deseo hasta que ese día ví esos panties sobre la cama doblados, los había usado todo el día así que sin dudarlo e instintivamente decidí abordarlos y llevarlos sin pensar a mi cara, lo cual me generó una erección casi instantánea. Su olor era dulce, no era para nada fuerte, tenía un leve olor a ese sudor púbico con una muy suave mezcla de orín y aún estaban humedecidos por un flujo transparente blanquecino muy leve también, eran unos panties de algodón blanco con pepitas negras y bordes de encaje pequeño, de esos que alcanzan a abrazar toda la nalga, en la parte donde reposa la entrada de la cuca aún se podían ver algunos tres pelos largos negros y uno gris de abuela finalmente. los olí y los disfruté durante unos cinco minutos ya que no quería demorarme para que nadie viniera en mi búsqueda y me pudieran sorprender, quedé tan excitado y tan caliente con la verga baboseando que esa noche cogí a mi mujer pensando en esa escena.

Ya en casa algunos días después de «mi primer encuentro con mi suegra» y de no verla ya con los mismos ojos, muchas veces iba a buscar en la lavadora mis regalos para poder jalarmela. Pero esa es otra historia que me gustaría que me digan si las quieren escuchar. Estábamos todos en casa y Anita estaba arreglando el jardín cuando de repente intentó levantarse y sintió un fuerte dolor de espalda debido a su problema de nervio ciático, yo tengo un don natural con los masajes y algo de conocimientos en fisioterapia así que inmediatamente la subí a su cuarto y sin dudarlo la recosté boca a bajo en su cama y muy suavemente le quité su camisa para poder sobar su espalda, a lo cual ella no se negó, teniéndola en esa posición era prácticamente imposible evitar excitarme y no intentar ir un poco más allá de lo «profesional» Inicié masajeando suavemente du espalda y estirando la contractura que se formó a lo cual ella me decía que sentía mucho alivio. En un acto de malicia y «conocimiento» le expliqué que para estirar completamente el nervio ciático era necesario estirar desde el talón hasta la espalda pasando por las nalgas, que si no tenía problema yo podía hacerlo pero pues que me daba un poco de vergüenza ya que para eso debía dejarla como mínimo en panties a lo que me respondió «para lo que hay que ver con un solo ojo basta! así que dale con confianza» Procedí a bajar su pantalón dejándola únicamente en panties sobre la cama, realicé el masaje con mucha fluidez para que realmente sintiera alivio y tener más oportunidad de seguirlo haciendo con la excusa de que una terapia deberían ser por lo menos unas cuatro sesiones.

El tocar y ver su piel desnuda me hacía poner la verga dura, tratando que no fuera tan evidente, aproveché para masajear sus nalgas suavemente logrando ver su hoyo anal de vez en cuando, el cual tenía un color café rosáceo, también al ponerla de medio lado podía ver sus senos lo cual hizo que me pusiera aún más excitado. Sus senos son redondos, no tan caídos, de aureolas pequeñas y pezones no tan pronunciados, los toqué con mucho disimulo, su piel es una dulzura, mi verga estaba empapada, yo estaba tan duro que me daba miedo que alguien entrara o que ella pudiera notarlo. ese día tuve que hacerme una paja casi que inmediatamente terminé con su terapía, finalmente le puse una inyección de complejo B y le dije que se quedara recostada diez minutos solo arropada con una toalla, en ese momento me hice la paja en el baño contiguo, y aproveché para tomarle algunas fotos a escondidas las cuales a la fecha siguen siendo mi tesoro, si te gustó este relato házmelo saber para poder contarte cómo se fueron dando las siguientes terapias, ya que todo poco a poco se fué poniendo mejor hasta la fecha de hoy.