Yo soy Julieta III: Mi primer…

Yo soy Julieta III: Mi primer…

Si quieres saber mas de mí te aconsejo que leas las dos primeras entregas…

Para los que ya me conocen, les recuerdo que fui algunos días a casa de mis primos, ellos viven en las afueras de la ciudad y tienen una pequeña granja con gallinas y puercos.

Cierto día todos fueron a comprar cosas para la fiesta que se realizaría el siguiente sábado, peor yo no quise ir, le s dije que me sentía enferma y que prefería estar en casa, además no cabíamos todo en el automóvil.

En fin me quede sola y luego luego me fui al cuarto de mis primas, por cierto una de ellas era casi de mi tamaño y solía vestirse muy coqueta, así que decidí jugar un poco con su guardarropa, descubrí que tenía ropa interior de esa que sirve para moldear el cuerpo y sinceramente era bastante sexy, me la puse y me probé una blusa a cuadros que me hacía lucir bastante juvenil, con una falda corta de tablas estilo colegiala y unas calcetas blancas de figuras.

Después me pinte el rostro con un labios color rosado y pestañas bien largas y enchinadas con un delicado toque de sombra coral en los párpados y un tenue rosa en la región entre las cejas y los párpados, además de un poco de rubor.

Como ya tenía el pelo algo largo me hice dos colitas una a cada lado y con unas ligas como de pelo de conejo quede realmente sexy, cuando me observa al espejo y justo después de peinarme llegó Juan unos de mis primos que venía de la granja, no lo oí llegar y me sorprendió.

-¿Qué te pasa , por que estas vestido así?

Me quede muda y no pude contestar, pero me pare en una pose sexy…

-Ya se eres puñal, dijo…

-No solo quería saber que se siente estar vestido como mujer…

-Así que quieres saber que se siente ser mujer, ehhhh…

En ese entonces yo tenía catorce años y el como veinte y por lo que sabía bastante experiencia con las chicas, entonces se aproximo y me tomo del trasero…

-Tienes unas buenas nalgas, ¿quieres tocar las mías?

-Sí, conteste..

-Entonces lo harás a mi manera¡

Me tomo del pelo y me forzó a agacharme hasta que quede hincada de frente a él.

-Ahora si tócalas, y no las sueltes hasta que té diga.

Comenzó a restregar mi cara en su pantalón y sentí su paquete que ya estaba duro, traté de llevar una mano para acariciarlo pero él me pido que no lo soltará, entonces desabrocho su pantalón y pude ver aquel bulto cubierto solo por la tela de la trusa.

-Bájala con cuidado y encontraras tu premio.

Eso hice y con los dientes liberé aquella buena tranca que ya babeaba, me hizo acerca mis labios y yo solo pude besarla, en realidad no sabía como hacerlo pero mi boca ya se hacía agua por tenerlo dentro, como no podía usar las manos lo acomodé chapándolo de la punta y lo lamí desde ahí hasta los testículos, baje su pellejo y lo vi descapullar en realidad era lindo y más grande de lo que esperaba, pensé que no lo podría tragar pero me empujo mientras introducía solo la punta, eran un olor y un sabor embriagantes no podía creerlo lo que tanto había deseado estaba ahí y solo para mí.

Lo introduje hasta donde pude, pues tuve la sensación de una arcada, pero paso y él lo fue metiendo y sacando a placer cada vez más y más rápido, de pronto sentí unos brincos y él pregunto que si quería comer su leche, solo moví la cabeza, diciendo que no y puso una mano entre su pierna apretando con fuerza, brinco como diez veces y yo solo podía lamer y succionar sin parar, volteé hacia arriba y podía ver su cara de placer, le había regalado un buen orgasmo.

No pude parar y seguí chapándolo pero él me pidió que no lo hiciera, que no podía más, pero seguí recorriendo todo su sexo probando sus bolas y jugando con ellas n mi boca, eran grandes y solo podía tener una a la vez, por fin solté mis manos y el no reclamó.

Acaricie su pecho velludo y su bien formado torso, era muy fuerte por el trabajo duro que realizaba, no paré de chupar y ataque de nuevo esa linda verga que ahora parecía indefensa y muy pequeña.

Cabía por completo en mi boca y la succioné con fuerza poco a poco fue creciendo dentro de mí hasta llenarme por completo, no paré hasta tenerlo de nuevo duro e imponente, estaba embriagada y saboreaba el dulzón de su baba, con una mano recorría su cuerpo y con la otra jugaba con sus bolas, era un placer como el que nunca había experimentado.

De nuevo empezó a brincar, pero esta vez no lo deje que se tocará de nuevo y a cada brinco me entrego borbotones de leche caliente que me dejaron un extraño pero exquisito sabor, quemaba mi garganta y salía por mis labios, pero no me importo, deseaba algo más pero, abrieron la puerta de la casa y no supe que hacer, él dijo ve al baño y cámbiate, recogí mi ropa y fui al baño donde termine de saborear la leche que aún escurría por mis mejillas y deje a Julieta de nuevo…

Esta fue mi primer gran experiencia con un hombre

Hasta la próxima entrega…

Continúa la serie << Yo soy Julieta I<< Yo soy Julieta II: Carlos

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