El Curso Universitario

Ana Raquel

[email protected]

Hola nuevamente mis lectores, este es un relato sugerido por Sofía García, la idea original le corresponde a ella, yo tomé su sugerencia y la dejé crecer por así decirlo hasta transformarla en este relato.

Introducción

Pero antes de iniciar el relato tengo que hacer una salvedad, en este caso y partiendo de la idea de Sofi, me dediqué a investigar sobre hipnosis, sus efectos, indicaciones y contraindicaciones, las distintas técnicas hipnóticas, los resultados de la combinación de la misma con psicotrópicos, y lo que encontré puede resumirse en los siguientes términos:

1. La hipnosis funciona, hay áreas en las que funciona mucho mejor que en otras (por ejemplo, dejar de fumar, como refuerzo en el tratamiento del dolor, tratamiento de la ansiedad, adicciones).

2. Demuestra eficacia como complemento de otros tratamientos psicológicos (especialmente de aquellas terapias cognitivas).

3. La famosa historia en la que mediante hipnosis se pueden recuperar recuerdos reprimidos es totalmente falsa, la hipnosis se demuestra para nada confiable en la recuperación de memorias, no garantiza la precisión de las memorias recuperadas.

4. Al contrario, es muy sencillo para el hipnotizador, incluso involuntariamente, crear lo que se llama «falsa memoria», estando el sujeto sumido en un estado hipnótico, se torna muy sugestionable y hay bibliografía abundante el respecto (un estudio particular es muy interesante, donde los sujetos fueron inducidos a recordar que de niños se habían perdido en un centro comercial).

5. Aproximadamente el 20% de la población no son susceptibles de ser hipnotizadas.

6. La combinación de psicotrópicos (especialmente ketamina) con hipnosis, potencia los resultados (los estudios datan de 1960 aproximadamente, luego fueron suspendidos por razones éticas, aunque hoy en día parecen estar retomándose con un protocolo mas controlado, los estudios mas recientes datan de 2018) la hipótesis es que ciertos psicotrópicos (ketamina, LSD, mescalina) tornan al sujeto mas sugestionable y susceptible a la sugestión hipnótica, por supuesto, al utilizar esta combinación, se incrementa la posibilidad de implantar falsos recuerdos.

7. Uno de los inconvenientes de la hipnosis (que aprovecharé en el relato) es que genera dependencia del terapeuta. El paciente se vuelve dependiente de las sesiones usándola como una muleta en vez de desarrollar sus propias estrategias.

8. En aquellos casos en que se combina con psicotrópicos, las creencias que estructuran nuestra personalidad se relajan, permitiendo que errores de predicción (del mundo) sean percibidos como altamente precisos, corriendo el riesgo de reorganizar las creencias de alto nivel (para referencias modelo FIBUS), estas creencias se mantienen luego del viaje al despertar el paciente.

Partiendo de esta base es que he elaborado el relato, por supuesto, es ficción y he llevado al extremo las hipótesis de trabajo, si algún lector lo desea puedo compartirle las referencias y bibliografía que dan sustento a la historia.

Nota: les pido disculpas por mi arrogancia al situar los hechos en la Universidad de Miskatonic (tomenlo como una especie de homenaje a Lovecraft).

Parte I

El Curso de Segundo Año

Son las 8:00 de la mañana y nos encontramos en el segundo piso de la Universidad de Miskatonic, Aula 201 de la matería de Psicología de Segundo año de la carrera, el salón cuenta con un amplio ventanal del lado izquierdo, por donde entra el sol, siendo innecesaria la iluminación artificial, son aproximadamente veinte alumnos que se encuentran esperando que llegue el profesor de la materia, al frente vemos un pequeño escritorio y una pizarra que muestra algunas anotaciones de otras materias, pero que en este caso en particular casi no se utiliza.

Se abre la puerta, ubicada a la derecha del salón y entra la profesora, unos 40 o 45 años aproximadamente, su apariencia es estrictamente profesional, aunque quizá, demasiado elaborada para la hora de la clase, cabello negro sobre los hombros, maquillaje extremadamente cuidado, labios delineados, aros y anillos adornan tanto sus orejas como sus manos, estas tienen uñas delicadamente manicuradas y pintadas de color rojo, unas lentes de marco metálico casi se diría adornan su rostro dándole un aspecto académico.

Está utilizando un vestido que casi se diría es mas para un cóctel que para una clase por matutina, negro, con falda tipo tubo, un escote cuadrado que revela un busto generoso, medias de nylon negro y zapatos con taco aguja de aproximadamente ocho centímetros.

Al ingresar, el murmullo de las conversaciones se detiene, haciendo que el sonido de los tacos contra el piso de cerámica resuene en todo el salón, deposita su cartera en el escritorio y sentándose con las piernas cruzadas sobre el, casi se diría que mostrando sus piernas a los alumnos, dice:

– Buenos dias, hoy comenzaremos con un tema nuevo. Vamos a explorar la hipnosis como complemento del tratamiento.

Buff, se oyó desde el fondo de la sala. – Algún inconveniente señor García?

– La hipnosis es solo un invento de feria.

– Entiendo que para mucha gente se trate de un espectáculo digno de un cabaret, pero aquí vamos a ver como podemos utilizarla como un complemento terapéutico.

– Eso es falso, el mismo Freud dejó de lado la hipnosis.

– Si, estamos de acuerdo, Freud comprobó que no servía en las terapias profundas, pero mucha agua ha corrido desde entonces y en el enfoque de esta cátedra, que es cognitivo, puede ser perfectamente utilizada como complemento para dejar de fumar, o en casos de ansiedad.

– Si no se soluciona la causa, la conducta no puede ser modificada.

– Veo que usted tiene un enfoque estrictamente psicoanalítico, pero no nos desviemos del tema, continuemos con la clase.

Tal como había dicho, comenzó a exponer las ventajas e inconvenientes, los riesgos y los protocolos a seguir al utilizar esta técnica como apoyo de un tratamiento, mostró resultados y relató algunas experiencias.

Cuando terminó la clase, tomó su cartera y se disponía a retirarse cuando se acercó el alumno en cuestión: – Profesora, no estoy para nada de acuerdo con el contenido de la clase.

La docente respiró profundo, cada tanto se encontraba con un alumno así, mas dispuesto a cuestionar que a escuchar la clase, pendiente de cualquier error del docente e inquebrantable en sus convicciones.

– Entiendo su postura desde su marco teórico, sin embargo, le pido que tenga un poco de paciencia y se muestre un poco mas predispuesto a escuchar otras propuestas. Ahora discúlpeme que debo ir a mi consulta.

Se alejó furiosa, el taconeo resonando por los pasillos casi vacíos de la Universidad, no le molestaba que sus alumnos hicieran preguntas, al contrario, tampoco que la cuestionaran, de hecho estimulaba la crítica en sus clases, lo que la irritaba era cuando cuestionaban por cuestionar.

Ya en su consulta, se centró en los pacientes que esperaban ser atendidos y olvidó el incidente.

Al día siguiente, a la misma hora, ingresó al salón de clases, al fondo del mismo distinguió a García, espero que hoy esté un poco mas calmado.

– Continuaremos con el tema de ayer, pero ahora veremos el efecto de potenciar la hipnosis con drogas psicotrópicas.

Buff se oyó nuevamente. – Señor García, algo que comentar? preguntó visiblemente molesta.

– No existe tal complemento, es solo el efecto de las drogas que hacen mas sugestionable al sujeto.

– Bueno, ayer si mal no recuerdo, habíamos establecido que la hipnosis nos permitía inducir al sujeto en un estado altamente sugestionable, mi intención es demostrar que si previamente administramos alguna droga como mescalina o ketamina que de por sí tienen este efecto, los resultados de la hipnosis se ven potenciados.

– No puede demostrar eso, es simplemente el resultado de la alteración de conciencia de las drogas que ha mencionado.

Otra vez lo mismo, no se cansa este sujeto, trató de calmarse y de la forma mas educada que pudo le dice: – Si quiere, puedo enviarle por mail las referencias bibliográficas?

– Como no, anote [email protected]

Ella anotó la dirección de correo en su libreta dispuesta a llenar su casilla con bibliografía del tema y se dispuso a continuar la clase. Esta transcurrió sin mas interrupciones pero su estado de ánimo no había cambiado, esperaba haberlo domesticado un poco luego que leyera todas las referencias.

Mas tarde, en su consultorio y mientras esperaba que llegara el primer paciente, reflexionó sobre su problemático alumno, obviamente, tanta rigides solo podía deberse a dos causas, la primera de ellas, que tuviera una estructura tan rígida que le fuera imposible incorporar nuevos conocimientos que contradijeran su sistema de creencias, esto solo podía indicar una sola cosa, que su personalidad era como una torre de naipes, en un equilibro tan precario que era incapaz de considerar cualquier conocimiento que cuestionara sus creencias.

La segunda causa, reflexionó durante un tiempo y no encontró ninguna. Buscó entonces toda la bibliografía que había sobre el tema y la envió inmediatamente a su alumno, veamos como reacciona tu torre de naipes al leer toda la documentación.

Al día siguiente, exactamente a la misma hora, ingresó una vez mas al salón de clases pensando, a ver si ahora te muestras un poco mas sumiso.

– Buenos días profesora, oyó que le decían aún antes de haber depositado su cartera en el escritorio.

– Me pasé toda la tarde y buena parte de la noche leyendo la bibliografía que me envió.

– Y bien, que le pareció?

– Bastante pobre en realidad, es toda documentación obsoleta, de los años 60, con protocolos que hoy en día serían una risa, en realidad no prueba nada.

– Es cierto que muchas investigaciones se interrumpieron por razones éticas mas que válidas, pero puedo asegurarle que en mi práctica clínica he verificado sus efectos, le respondió, intentando contener su furia.

– Eso es subjetivo en todo caso.

Ya es suficiente, me cansé. – Bien, entonces solo nos queda una cosa por hacer, ya que usted está tan convencido que no funciona, y yo lo contrario le propongo lo siguiente: venga a mi consulta hoy por la tarde, digamos a las 18:00 horas, yo lo hipnotizaré durante el resto del semestre, al finalizar el mismo, serán sus compañeros los que juzguen si la hipnosis funciona o no.

– Yo no tengo inconveniente, es mas, dudo que sea capaz de hipnotizarme.

Ya le enseñaría a este insolente, mas por ahora, convenía mantenerse calmada. – Están todos ustedes de acuerdo?

La respuesta fue unánime, ninguno de los presentes realizó ninguna objeción.

Por fortuna, el resto de la clase transcurrió normalmente, no sabía si podría haber mantenido el control de haberse producido otra interrupción.

Por la tarde, luego de haber terminado su consulta y acercándose la hora que había convenido con su alumno, se arregló un poco, retocó su maquillaje, acomodó su peinado y se disponía a tomar un café cuando sonó el timbre, era el, justamente a la hora señalada, bueno, por lo menos era puntual.

– Pase señor García, sientesé en este sillón de respaldo alto, es necesario que se sienta cómodo y relajado.

– Bien, hoy simplemente haremos una sesión exploratoria, nada mas, ninguna sugestión, ningún psicotrópico, solamente verificaremos que usted puede ser hipnotizado.

– Si puedo ser hipnotizado, creo que ahora está dudando profesora.

Que arrogancia la de este sujeto, que habilidad tenía para sacarla de sus casillas, – No señor García, no dudo, tampoco dudo de mis habilidades profesionales, simplemente sucede que como bien debe saber por la documentación que le envié, hay entre un 10% y un 20% de personas que no susceptibles de ser hipnotizadas.

– Un diez o veinte por ciento de gente racional entonces.

– Al contrario, la hipnosis requiere confianza en el profesional, existe un diez o veinte por ciento de personas que son incapaces de confiar en alguien mas, yo lo considero en todo caso, una falla de carácter.

– Bien, veamos si yo por suerte tengo esa falla de carácter.

Tienes muchas fallas de carácter pensó, algunas de ellas seguramente las vamos a descubrir dentro de poco.

Se quitó uno de sus pendientes, que tenía engarzada una piedra semi preciosa y colocándolo frente a sus ojos le ordenó. – Concéntrese en el brillo de la piedra.

– Y el reloj? No se usa un reloj en estos casos?

Ya tenía deseos de directamente darle una bofetada, es que este sujeto no se callaba nunca? – Puede ser cualquier objeto, necesitamos algo en lo que su conciencia pueda enfocarse. Comencemos.

– Concéntrese en el pendiente, comenzó entonces con una letanía, voz calmada, suave, hablando lentamente, induciéndolo de a poco en el trance, llevandolo poco a poco hasta un estado de ensoñación.

Gracias a Dios, no solo era hipnotizable, su temor hasta ese momento, sino que a través de la exploración que realizó, comprobó su teoría inicial, su personalidad era como un castillo de naipes, lo único que lo sostenía era la rigidez de sus creencias y ella estaba segura de poder modificar la mayoría de ellas.

– Despierte García, dijo chasqueando los dedos, de acuerdo a las instrucciones que le había dado previamente.

– Hummm, bueno profesora, tengo que admitir que al menos me siento mas relajado y descansado, pero nada mas.

– Como le dije hace poco, esta ha sido simplemente una sesión exploratoria para determinar si usted podía ser hipnotizado. Ahora vaya, descanse y mañana vuelva a la misma hora que comenzaremos en serio.

Cuando su alumno se hubo retirado, se sentó en el escritorio y de uno de los cajones tomó una carpeta, esta tenía todas sus hojas en blanco, completamente nueva, la rotuló García y comenzó a realizar anotaciones, bien García vamos a ver si dentro de unos meses te muestras tan arrogante.

En la siguiente sesión, solo se concentró en implantar sugestiones que hicieran mas sencillo hipnotizar al sujeto, reforzó la confianza que tenía en ella, lo excelente que era como profesional, incluso se tomó el atrevimiento de señalar que debía gustarle su modo de vestir, que debía preferir a las mujeres maduras antes que las jóvenes de su edad, que gustaba de ver una mujer con tacos altos, perfectamente maquillada, que le seducía ver sus uñas largas, etc.

Hasta aquí solo pretendía derribar poco a poco la desconfianza de su alumno y establecer una especie de lazo emocional de el hacia ella, la sugestión que imperaba es que al estar en su presencia, se sentiría mas calmado, mas seguro, mas confiado en las decisiones de la profesional.

Estas sugestiones se repitieron una y otra vez durante una semana, reforzando día a día el vínculo que ella había creado.

Parte II

Comienza el Tratamiento

Mientras tanto, en Miskatonic, los compañeros de García notaron un muy sutil pero notable cambio, ya no se mostraba tan contestatario, había abandonado esa postura antagonista que lo caracterizaba, ahora al menos, podía participar de una conversación sin oponerse, ocasionalmente realizaba algún comentario, mucho mas medido que anteriormente.

Comenzaron a correr rumores sobre su cambio, que había pasado, la mayoría de los alumnos coincidía en que el éxito de las sesiones de hipnosis estaba confirmado. Sin embargo, no eran capaces de sospechar siquiera las intenciones de su profesora y los cambios que se avecinaban.

En la segunda semana, la profesional ya implantada la confianza en su alumno y condicionado a ser hipnotizado rápidamente, decidió subir de nivel el tratamiento, hoy comenzaría a utilizar ketamina e implantar falsos recuerdos.

– Siéntese García, tomemos un café antes de comenzar. García se acomodó en el sillón de costumbre, sin saber que su café contenía la dosis de ketamina que la docente consideraba apropiada para su tamaño y peso.

Una vez en trance, le sugiere: – Hoy vamos a retroceder un poco en el tiempo, recuerde cuando tenía quince años, tenía un mejor amigo en aquella época?

– Si Carlos, éramos inseparables.

– Bien, recuerda haber visto los genitales de Carlos en algún momento?

– Si, una tarde que estábamos solos en mi casa, el fue hasta el baño y dejó la puerta abierta mientras orinaba.

– Muy bien, relájese, recuerde, solo lo vió?

– Si, solo lo ví durante un momento.

– No recuerda cuando el se giró con su pene aún en la mano.

– Ahora que lo menciona creo que sí, se giró con el en la mano y luego lo guardó dentro de su ropa interior.

– Lo guardó inmediatamente.

– Si.

– Acaso no lo sostuvo un momento en su mano? No dijo nada.

– No recuerdo muy bien, creo que no.

– Puede ser que usted lo halla tomado entre sus manos?

– No lo creo, me parece que no.

– Quizá fue solo un momento, recuerda bien como era su pene?

– Si, recuerdo perfectamente.

– No lo tomó entre sus manos cuando el se dió vuelta?

– Ahora que lo menciona, creo que sí, un momento nada mas.

– Está bien, relájese, concéntrese en ese momento, su mano derecha tomando el pene de su amigo y comenzando a masturbarlo lentamente. Describame el momento.

– Su pene estaba rígido, podía ver sus venas, su glande expuesto, casi sin darme cuenta lo tomé con mi mano derecha.

– Le gustó?

– Si pero me dió mucha verguenza.

– Carlos le pidió que continuara?

– No recuerdo.

En ese momento, la psicóloga se levantó, tomo de uno de los cajones una réplica exacta de un pene, se acercó a el y ofreciéndoselo le dijo.

– Está aquí, toquelo, recuerde el momento y la emoción que sentía.

El extendió su mano y comenzó a acariciar el pene artificial.

– Siento mucha verguenza.

– No tiene porqué?, al contrario, a su amigo le gusta, le está pidiendo que continúe, no cree que mas bien está excitado.

– Si la verdad me excita, Carlos también, me pide que continúe, que lo estoy haciendo bien.

– Excelente, continúe masturbándolo, está a punto de eyacular verdad?

– Si Carlos está al límite, oigo como gime llegando al orgasmo.

– Y que pasó entonces?

– Carlos tuvo un orgasmo que derramó en el piso, luego no dijo nada, se subió los pantalones y salió corriendo del baño, yo tomé un trapo y limpié el piso, luego tiré el trapo.

– Nunca mas habló de esto con Carlos?

– No, me moría de verguenza.

– Bien, hemos avanzado mucho por hoy, despierte García dijo chasqueando los dedos.

El alumno se despertó completamente confundido, es que quizá la hipnosis funcionaba, recordaba perfectamente el episodio con Carlos, su amigo de la infancia, como lo masturbó, la potencia de su orgasmo, sus gemidos, casi podía sentir nuevamente el pene de su amigo en su mano, como era que no recordaba una cosa así, como era que nunca lo habían conversado?

No podía hablar con el ahora, la vida los había llevado por caminos distintos y hacía ya años que no tenían contacto.

Esa noche, todavía confundido cuando se acostó, comenzó a tocarse recordando el episodio, poco a poco comenzó a revivirlo una vez mas, excitado, se masturbó imaginando que tenía entre sus manos el pene de un hombre y así llegó al orgasmo.

Durante el resto de la semana, continuaron las sesiones combinando hipnosis con ketamina, García comenzó a recordar varios episodios similares, algunos en los cuales el masturbaba a Carlos y otros en los cuales el era quien recibía las atenciones de su amigo, incluso, el viernes, último día de la semana, recordó como Carlos le había practicado sexo oral para luego besarlo.

Como era posible que antes no recordara todos esos episodios, si su memoria no le fallaba fueron varios, se produjeron durante casi dos meses, como pudo olvidar eso?

Ya no estaba confundido, estaba excitado y todas las noches soñaba con ser masturbado o masturbar a otro hombre, inevitablemente, terminaba teniendo un orgasmo sobre las sábanas, luego, tomando el semen entre sus dedos, los lamía, si, el aroma, el sabor y la textura eran exactamente iguales a lo que recordaba.

Al comenzar la tercer semana de tratamiento la profesora decidió cambiar de ketamina a mescalina, ya habiendo establecido el marco de la sugestión esperaba incrementar la potencia de las mismas. Siguiendo con su plan, ahora que había implantado memorias falsas, el próximo paso requería mantenerlo constantemente excitado cuestión de terminar de derrumbar ese castillo de naipes que era su personalidad.

Una vez que se derrumbara, sería tan solo un edificio vacío que ella se encargaría de redecorar.

Cuando estuvo completamente sedado y bajo los efectos de la mezcalina preguntó: – Te excitan estos recuerdos?

– Si

– Y que haces entonces?

– Me masturbo y cuando eyaculo, bebo mi propio orgasmo.

– Y que sientes?

– Antes verguenza, ahora simplemente me excita el sabor del semen.

– Bien, ahora recuerdas cuando le practicaste sexo oral a Carlos?

– No, recuerdo cuando el lo hizo conmigo, pero no que yo lo halla hecho con el.

– Estás seguro? No recuerdas el pene de tu amigo en tu boca, su textura, tu lengua jugando con su glande?

– Puede ser, creo vagamente recordar algo así, pero no estoy muy seguro.

A ver si puedo ayudarte, se levantó entonces y removió el vestido, quedando solo en ropa interior, medias y zapatos, fue hasta el segundo cajón de su escritorio de donde sacó un satrapon y el pene artificial, ceremoniosamente lo ajustó a su cintura, se acercó al sillón donde el alumno estaba en trance y le dice:

– Quizá esto te ayude a recordar, tomalo entre tus manos, recuerda la sensación.

– Ahora que lo dice, creo que tiene razón, en varias oportunidades estuve en una situación así.

– Bésalo, ordenó, recorrelo con tu lengua. El paciente entonces obedeció.

– Perfecto, ahora mételo por completo en tu boca.

Nuevamente, sin resistencia tomo el pene artificial y poco a poco, con la ayuda de la profesora que suavemente empujaba su cabeza con las manos, lo introdujo por completo en su boca.

– Tu reflejo del vómito ha desaparecido por completo, sientes el placer de un pene en tu boca?

Como no podía hablar, simplemente intentó asentir.

– Mírame a los ojos, siempre debes mirar a los ojos de quien estás mamando. Inmediatamente, levantó la vista y la miró a los ojos.

– Eres mi marioneta, de ahora en adelante, cuando estés en trance te dirigirás a mi como Ama o Señora, está claro.

Nuevamente, intentó asentir.

– Ahora te masturbarás mientras me mamas, pero tendrás tu orgasmo sobre mi pene, está claro, avísame cuando estés por llegar.

El ex – alumno, ahora esclavo, comenzó a masturbarse, cuando llegó el orgasmo lo recogío completo en la palma de su mano, luego lo depositó en el pene de su Ama y cuando esta se lo ofreció, lo lamió en todo su recorrido bebiendo su propio semen.

– Bien, ahora vístete, y cuando despiertes, lo que ha pasado hoy, será solamente un recuerdo de lo que hacías con tu viejo amigo.

Dicho esto, chasqueó sus dedos e inmediatamente García despertó. Confundido al ver a su profesora en ropa interior, parada frente a el y con un pene artificial emergiendo de su entrepierna, comenzó a recordar, y esto lo excitó aún más, extrañamente, sentía el deseo de besar ese pene.

Durante la semana, las sesiones se repitieron con mas o menos la misma rutina, afianzando el placer que sentía el esclavo por besar el pene de su Ama, hasta que el viernes, último día de la semana y estando en trance esta le dice:

– No puedes ir por la vida masturbándote, ahora harás lo siguiente, sin salir del trance, irás hasta el porno shop que hay a dos cuadras de aquí y adquirirás un dispositivo de castidad, luego vuelve aquí.

La profesora se sentó tras su escritorio mientras su flamante esclavo cumplía con su recado, al volver, le ordenó que se bajara los pantalones y con rápidos y expertos movimientos lo colocó en su ex – alumno, impidiendo que este tuviera erecciones y luego guardó la llave en una cadena que colgaba de su cuello.

– Bien, ahora cuando despiertes del trance, no te llamará la atención el tener el dispositivo, encontrarás que es un artículo que nos ayudará en la terapia impidiendo que te masturbes, está claro.

– Perfectamente claro.

– Bien, nos vemos el lunes entonces, despierta dijo chasqueando los dedos.

Durante toda la noche del viernes, el fin de semana y el transcurso del lunes, nuestro protagonista se mostró inquieto, nervioso, no sabiendo que hacer, intentanto tocarse pero impedido de obtener una erección, desesperado por tener un orgasmo, excitado a mas no poder, soñando con besar un pene y sentir en su boca el sabor del semen.

Al llegar a la consulta, se mostró desesperado: – Tiene que hacer algo profesora, no puedo mas. Me rindo, usted ganó, tenía razón, la hipnosis funciona, lo que quiera se lo puedo poner por escrito, pero necesito liberarme.

– Tranquilo, ahora va a entrar en un trance profundo.

– No, no puedo, estoy desesperado, haga algo.

– Lo haremos, pero primero tienes que tranquilizarte, toma un vaso de agua (en el que ya había agregado una dosis de mezcalina), relájate, es el primer paso. Indujo el trance utilizando para ello la llave del dispositivo de castidad que llevaba alrededor de su cuello.

– Hoy vamos a experimentar nuevas formas de tener un orgasmo. Estás dispuesto?

– Si, respondió ya en un profundo trance.

La profesora entonces, procedió una vez mas a quitarse el vestido, quedando en ropa interior, esta vez, con un conjunto de color natural, medias de nylon con costura del mismo tono, y zapatos de taco aguja por supuesto de color marrón.

Se dirigío una vez mas a su escritorio y del segundo cajón tomo el arnés, pero esta vez, en lugar de utilizar la prótesis que imitaba un pene, tomo otra, mas rígida y levemente curvada hacia arriba, especialmente diseñada para estimular la próstata.

– Ahora quítate los pantalones y la ropa interior, muy bien, recuéstate con tus manos apoyadas en el escritorio. Bien, verás que es posible tener un orgasmo de muchas formas.

Colocándose un par de guantes de látex, procedió a lubricar la prótesis, y posteriormente, introduciendo primero un dedo y luego dos, el ano de su esclavo, se posicionó detrás de el. – Al principio te molestará un poco, pero enseguida te acostumbrarás.

Ejerció presión sobre la entrada y lentamente el ano de su sumiso fue capturando la prótesis hasta que estuvo dentro por completo. Comenzó entonces a cabalgarlo primero muy lentamente, con la paciencia suficiente como para que el placer fuera reemplazando la incomodidad, cuando su ex – alumno comenzó a gemir, llegó el momento de acelerar el ritmo, hasta que finalmente este tuvo su orgasmo a través de la estimulación prostática.

– Muy bien, has disfrutado?

– Si mucho.

– Entonces muestra tu agradecimiento limpiando mi escritorio.

Sin mediar palabra, comenzó a lamer su propio semen de la superficie vidriada del escritorio de la profesional.

Una vez mas, esta rutina se repitió durante toda la semana, avanzando un poco cada día, hasta que llegado el viernes, repitieron el mismo escenario pero sin la inducción hipnótica, ya los falsos recuerdos y el placer de la sumisión estaban tan implantados que no fue necesario recurrir a la sugestión para que ante la sugerencia de la profesional, se quitara los pantalones, asumiera la posición y expusiera su ano para ser penetrado.

Excelente, tal como suponía desde un principio, la personalidad del arrogante García era un castillo de naipes, ante cualquier cambio en el equilibro, este castillo se había derribado y ella ahora solo tenía que volver a montarlo, pero en un estilo mucho mas adecuado a sus gustos personales.

Se despidieron entonces el viernes, la profesora evaluando cual sería el próximo paso a seguir, ya tenía un destino muy definido en su mente, pero evaluaba distintas alternativas, seguía utilizando drogas psicotrópicas?, acaso convenía pasar a la sugestión sin ensoñación, repasó sus notas y no le convencía ninguna de las alternativas.

Lo que ella misma no tenía idea era que el destino decidiría por ella y de una forma mucho mas conveniente. El sábado pasó sin novedad, ella descansando, leyendo y perdiendo el tiempo. Pero el domingo por la tarde sonó el teléfono desde un número que indicaba como desconocido, estaba decidida a no atender, pero ante la insistencia respondió.

– Si, diga.

– Soy yo profesora, García.

– García, sabe que hoy es domingo, se supone que descansamos verdad?

– Si profesora, pero no puedo mas, necesito su ayuda.

– Bueno, tenga un poco de paciencia, mañana por la tarde tenemos una cita acordada y ahí veremos que podemos hacer.

– No puedo mas, por favor, se lo ruego, necesito su ayuda.

– Veo que está muy alterado, bien, le doy mi domicilio particular y lo espero aquí, espero que esto no se transforme en una costumbre y no haga que me arrepienta de mi decisión.

– Le agradezco mucho, y no se preocupe, no se arrepentirá.

Un plan comenzó a formarse en ese mismo momento en su mente, aprovechando la desesperación y la ansiedad de su inesperada visita, un curso de acción tomó forma, y para cuando sonó el timpre de su departamento, sonrió, la mosca finalmente había caído en su telaraña.

Lo recibió vestida con un kimono de seda amarrado a su cintura, por debajo del mismo, un corset de cuero negro que le marcaba una cintura de avispa, medias negras de nylon, los infaltables zapatos negros de taco aguja, el maquillaje impecable y ya tenía el strapon amarrado a su cintura, marcando una protuberancia obsena en su kimono.

Casi sin mediar palabras, García entró en el departamento, se bajó los pantalones y se recostó sobre la mesa de la sala, exponiendo su ano.

– Por favor profesora, no puedo mas, necesito que me libere o que me permita tener un orgasmo.

– No tan rápido García. Tomese su tiempo.

– No puedo, por favor, comenzó a rogar, necesito que me penetre.

Que cambios se habían producido en el otrora arrogante alumno. – Solo le pido que me complazca con un pequeño capricho, una cosa de nada.

– Lo que usted quiera, cualquier cosa.

– Pero si todavía no le he dicho que es lo que quiero.

– No importa profesora, lo que me pida, haré lo que sea.

– Siendo así, venga conmigo. Lo tomó de una mano y lo dirigió hasta su habitación. En ella había una cama king size que ocupaba el centro de la misma, acompañada de dos mesas de noche y enfrente de ella un tocador.

Se dirigió al armario y de uno de los cajones tomó un conjunto de ropa interior de seda.

– Tenga, póngaselos por favor, es un pequeño capricho que tengo.

Nuestro protagonista ni siquiera se resistió, tomó el conjunto que le alcanzaban, se desvistió y comenzó a vestirse con las nuevas prendas.

– Siente la suavidad de la seda?

– Si es extrañamente agradable.

Ella se acercó por detrás y le susurró al oído: – Que es lo que deseas?

– Quiero que me penetres.

– Como tienes que llamarme?

– Lo siento, necesito que me penetre Señora.

Mientras rozaba su pene artificial contra la entrada del ano de García, le pregunta: – Que estás dispuesto a hacer?

– Lo que usted quiera Ama, cualquier cosa.

– Serás mi mujercita?

– Si Señora, pero por favor, necesito sentirla dentro mío.

– Vas a besar mi pene primero?

– Si Señora, voy a tragarmelo entero.

– Vas a tener un orgasmo mientras te penetro?

– Es lo que mas deseo mi Ama.

– Querés ser mi mujercita, te vas a vestir como yo te diga?

– Si Señora, pero por favor necesito ser penetrada.

– Bueno, ya que lo pides así, y mientras lo decía, empujó suavemente su cabeza, guiándola de forma que sus manos quedaron apoyadas sobre la cama, sus piernas abiertas y sus nalgas expuestas.

Aplicando un poco de lubricación, penetró a su esclavo de una sola estocada.

– Te gusta? Quieres mas?

– Si Señora, por favor.

– Como te llamas?

– Ricardo García.

– Ya no mas, ahora eres Griselda García. Como te llamas?

– Soy Griselda García Señora.

– Muy bien, eres mi putita?

– Seré lo que usted quiera, su puta, su esclava, su mucama, pero por favor no pare.

– Tranquila, no lo haré, yo estoy disfrutando mas que vos.

Siguió así durante un rato, luego se retiró, y le dijo: – Date vuelta, recuestate con tu espalda sobre la cama, quiero ver tu rostro cuando tengas el orgasmo.

Griselda hizo tal como le ordenaron, colocó sus piernas en los hombros de su Ama mientras esta la penetraba nuevamente.

– Que linda te ves así, con ropa interior, quería ver tu cara cuando gozaras.

Casi inmediatamente, del pene de Griselda aprisionado en la jaula de castidad, comenzó a salir semen a chorros, parecía no tener fin, uno tras otro, ríos de semen inundaron su estómago, nunca había gozado de tal forma.

Ella tomó el orgasmo entre sus manos y comenzó a darselo de beber a la recién nacida Griselda, quien con avidez, bebió su semen hasta que no quedó rastro de su orgasmo.

– Perfecto, hoy hemos dado un paso importante, quedate con la ropa interior, dejatela puesta y ven mañana a mi consulta con ella.

– Si Ama, muchas gracias.

– Casi lo olvido, mañana cuando nos veamos, quiero verte completamente depilada, está claro?

– Si Señora.

Griselda entonces se vistió con sus ropas masculinas sobre la lencería que su Ama le había entregado y se retiró. Excelente, las cosas marchan mucho mejor de lo previsto, pensó ella y se dispuso a retomar la lectura de la novela.

Al día siguiente, Lunes, la profesora estaba esperando a su esclava ya lista, se había quitado el vestido, quedando solo en ropa interior, zapatos y con su strapon ya colocado y listo para ser usado.

Al entrar el estudiante le ordena: – Desvístete y quédate solo en ropa interior, quiero ver si eres capaz de seguir instrucciones simples.

García, tal como le habían ordenado, estaba completamente depilado, vistiendo la ropa interior que su Ama le había dado el día anterior.

– Bien, te has transformado a ti mismo en una obediente esclava, que deseas?

– Quiero que me penetre Señora, quiero que me haga su mujer?

– Estás segura? Demuéstramelo besando mi pene.

García se arrodilló y comenzó a lamer el pene artificial en todo su recorrido, mirando a su Ama a los ojos mientras lo hacía, tal como había sido instruido.

– Antes de continuar, quiero que te pongas esto. le dice mientras le alcanzaba un paquete conteniendo un par de medias de nylon, color natural con elástico en la empuñadura.

– Ven, acerca una de tus piernas, le dice mientras comienza a enrrollar una de las medias, colocándosela y subiendo lentamente por su pierna mientras le acariciaba.

– Ahora la otra, repitiendo el movimiento.

– Que linda que estás, que piernas suaves tienes, te gusta?

– Si Señora, me excita sentir el roce de las medias y sus manos recorriendo mi cuerpo.

– Quieres ser mi mujercita?

– Si Señora.

– Que estás dispuesto a hacer?

– Lo que usted me ordene Ama.

– Apoya tus manos sobre el escritorio y prepárate para recibirme. Le dice mientras lubricaba generosamente su strapon.

– Verás que este es un poco mas grande, tenemos que avanzar con el entrenamiento. Mientras tanto, penetraba a su esclava lentamente.

Cuando estuvo por completo dentro de ella le indica: – Date vuelta, apoya tu espalda en el escritorio, tomó las piernas de su esclava sobre sus hombros y con una rápida embestida la penetró y comenzó a cabalgarla.

Luego de un tiempo, García tuvo un orgasmo prostático, el cual se derramó sobre su vientre.

La profesora entonces, tomó el mismo entre sus dedos y se lo dió a beber a su pupila, estando todavía dentro de ella.

– Antes que te vayas, tengo un obsequio para ti. Diciendo esto, se retiró, tomó un plug anal y lo insertó rápidamente en la cavidad anal de su esclava.

– Esto te mantendrá dilatada y lista para mí. No lo retires.

– Si Señora.

– Nos vemos mañana en la próxima sesión.

Esta rutina se repitió durante toda la semana, con una salvedad, cada día, se agregaba una nueva prenda. El martes, incorporó unos zapatos de tacón bajo y la hizo caminar hasta que adquirió la necesaria práctica, el miércoles, una minifalda de cuero ajustada, el jueves, unas prótesis mamarias, el viernes, una blusa blanca de manga larga.

Al retirarse, le indica: – Quiero que el domingo al mediodía vengas a mi casa, tendremos una sesión especial.

Que pasaría el domingo? Que tendría de especial la sesión? No podía imaginar que sería, habría mas, que le haría hacer la profesora, no dudaba sin embargo, que fuese lo que fuese, cumpliría sus instrucciones, había llegado al punto en que se encontraba totalmente bajo su dominio.

Llegado el domingo, fue hasta la casa de la docente, vistiendo bajo la ropa de calle un par de medias de nylon y por supuesto, el dispositivo de castidad y el plug anal.

Al llegar, fue recibida por la docente, con su habitual kimono de seda, bajo el cual se adivinaba la protuberancia del strapon que tan bien conocía. Sin embargo, se sorprendió al ver que sentada en uno de los sillones, se encontraba también la decana de la Universidad de Miskatonic. Esta vestía un traje sastre de color marrón, que poco hacía por ocultar su prominente busto, medias de nylon con costura de color natural, zapatos de taco aguja haciendo juego con el traje, su cabello rubio estaba recogido en un peinado alto, aros colgaban de sus orejas, haciendo juego con los brazaletes y anillos que llevaba en sus dedos.

Su maquillaje era severo, ojos oscuros y pestañas increíblemente largas, resaltaba su mirada un par de lentes de armazón negro de carey, sus labios perfectamente delineados de color rojo intenso, haciendo juego con el color de sus uñas.

– Bueno, dijo la decana, un placer que hallas venido.

– Verás que está muy bien entrenada, pero primero debemos vestirla adecuadamente, acotó la profesora.

– Es momento que Ester salga a la luz, mencionó la decana.

– Ester? Preguntó García.

– Eres tu tonta, de hoy en adelante aceptarás que eres Ester García.

La tomaron cada una de una mano y la guiaron a la habitación, donde una cantidad de ropa y accesorios se encontraban dispuestos sobre la cama.

– Primero desnúdate. Ester entonces se quitó la ropa y mostrando su cuerpo depilado, quedó solamente con el plug anal y el dispositivo de castidad, intentanto ocultarlo entre sus manos.

– No seas tonta, dijo la decana, aquí estás entre amigas y la verguenza no tiene lugar. Te voy a confesar un secreto, yo solía ser parecida al viejo alumno García, hasta que comencé el tratamiento con la profesora, y te puedo asegurar que mi vida cambió por completo y ahora soy mucho mas feliz, por supuesto, el tratamiento que recibí fue levemente distinto al tuyo.

Sorprendida por este comentario, Ester no supo que contestar y simplemente dejó de intentar cubrir sus genitales y dejó caer sus manos a los costados.

Ambas mujeres procedieron entonces a vestirla, a transformarla o en realidad, a dejar emerger su nueva personalidad.

Primero un corset blanco, el cual ajustaron entre las dos reduciendo su cintura.

Luego introdujeron un par de prótesis mamarias de generoso tamaño, que realzaron su busto y dieron a su figura una apariencia mas femenina.

La hicieron sentar en la cama y cada una de ellas colocó en sus piernas un par de medias blancas con costura que aseguraron a las ocho tiras del portaligas de su corset.

Finalmente, un par de zapatos blancos de taco aguja. Cuando se levantó, le costó un poco mantener el equilibro, pero ellas le hicieron caminar en círculos por la habitación hasta que adquirió práctica, mas tarde, repitío los ejercicios en el pasillo y finalmente, subiendo y bajando las escaleras hasta que sus tutoras estuvieron conformes.

– Mas gracia, lentamente, coloca un pié delante del otro. Decía la profesora.

– Balancea tus caderas, el plug te ayudará a obtener un contoneo sensual. Repetía la decana.

Cuando estuvieron conformes, la sentaron en el tocador y comenzaron a aplicar el maquillaje, ojos esfumados, pestañas postizas, rubor, los labios delineados y luego pintados de un rojo intenso.

Uñas postizas fueron pegadas en sus manos y luego aplicada una laca del mismo tono que sus labios.

El toque final, aros de colgar, pulseras y anillos en sus manos.

– Que color te parece, preguntó la docente.

– Definitivamente es una pelirrojja, respondió la decana.

La profesora tomó entonces una peluca pelirroja, larga casi hasta la mitad de la espalda, con un cabello rizado, que colocó y ajustó en su cabeza.

El toque final fue un traje sastre de color crema que marcaba su busto y su nueva cintura, moldeada por el corset.

La guiaron a un espejo de cuerpo entero que se encontraba en el pasillo y entonces la decana mencionó: – Conoce a Ester, esta eres tu ahora.

Ester se vió reflejada en el espejo, una imagen que curiosamente al mismo tiempo indicaba profesionalismo y un deseo sexual contenido. Tenían razón, definitivamente era una pelirroja.

– Mañana por la mañana, actualizaré tu perfil en la Universidad con tu nueva identidad, además tendrás cumplirás tareas part time como mi secretaria, estás de acuerdo?

– Si Señora, fue la única respuesta que pudo dar.

– Pero primero, debo comprobar tus habilidades, no quiero estresarte, pero consideralo como una entrevista de admisión.

– Como usted disponga señora.

– Bien, ven aquí mi niña, le dijo mientras abría su chaqueta, dejando su busto expuesto, sacó uno de sus senos y se lo ofreció a la flamante alumna, bésalo, quiero sentir tus labios succionando mi pezón.

Ester se acercó a la decana y primero comenzó a lamer el pezón, y luego, al oir los jadeos de ella, comenzó a succionar.

Leche, los pechos de la decana manaban leche al succionarlos, leche deliciosa, su sabor era incomparable, como única respuesta sintió como las manos de la autoridad de la universidad de Miskatonic, tomaban su cabeza y empujaban como si estuvieran pidiendo que continuase.

Mientras tanto, la docente, se posicionó detrás de ella, levantó su falda y luego de retirar el plug, colocó su strapon en la entrada de su cola y comenzó a ejercer presión.

Mi Diós, nunca en su vida sintió tanto placer, como era que se estaba perdiendo de esto?

La decana entonces, removió su falda, y le ordenó. – Continúa con mi entrepierna mi niña.

Ester entonces descendió besando el cuerpo de la decana hasta llegar a su entrepierna, percibió una protuberancia y supuso que ella vestía un strapon al igual que su profesora, pero cual fue su sorpresa al descubrir que un pene de generosas dimensiones emergía apuntando directamente a su rostro.

– Te dije que mi caso era similar al tuyo. La única diferencia es que en mi existe un deseo profundo de penetrar, comienza tu tarea.

Ester no lo dudó e introdujo el pene de la decana en su boca por completo, acariciando sus testículos con una de sus manos.

– Excelente entrenamiento has tenido querida, fue lo que expuso la autoridad universitaria entre jadeos.

Luego de un tiempo así, esta expresó: – Sería posible cambiar de posición, quiero explorar esa cola deliciosa.

– Como no señora Decana, exclamó la docente. Esta removió su strapon, se sentó en el sillón y expuso sus genitales permitiendo que Ester tuviera acceso a besarlos.

Mientras tanto, la decana colocó un preservativo en sus genitales y le dijo: – Que placer, estrenar un culito virgen.

Así continuaron un tiempo, hasta que la decana, sientiendo que estaba por acabar, se retiró y le dijo: – Toma Ester, recibe mi bautismo. Eyaculando copiosamente sobre la boca de la nueva alumna.

Se deslizaron hasta el piso, y así abrazadas una contra la otra, quedaron un tiempo disfrutando del roce del nylon y de la piel de una contra la otra.

– Mañana a las nueve te espero en mi despacho.

Parte III

La Vida Continúa

Al día siguiente, la docente se dirigió a la rectoría, encontró a Ester, perfectamente caracterizada como una secretaría, sentada en su escritorio.

– La Decana me ha llamado.

– Si profesora, la está esperando, pase por favor.

Cuando la profesora estaba ingresando al despacho le dice: – Si me necesitan, por favor hágamelo saber.